Habla el elenco de Ben-Hur: la superproducción que lucha contra el pasado

La nueva versión del clásico de Lew Wallace se estrena en Chile con la carga de las comparaciones.

por Pablo Gorrity, Los Angeles

Enfrentarse a un monstruo siempre genera reticencias. El miedo al final termina por aflorar. Y esto que ahora se cierne sobre la cartelera de medio mundo es un caso claro de pánico escénico que estuvo a punto de no llegar a buen puerto. Lo tuvo el director elegido para la tarea, el kazajo Timur Bekmambetov, y también uno de los actores principales, el británico Toby Kebell, por nombrar a dos que lo han reconocido abiertamente. Pero al final, tiraron de osadía.

Con esos antecedentes llega la nueva Ben-Hur, un gigante ambicioso de casi $100 millones de dólares con ganas de gustar y recuperar la inversión, aunque con el miedo de que las comparaciones la acaben condenando. Al fin y al cabo, aquello que firmó William Wyler en 1959, con Charlton Heston de protagonista y un presupuesto de $15 millones de dólares -un récord entonces para la industria del cine-, todavía sigue siendo un título vigente en una era tan dada a olvidarse de lo clásico.

Su Ben-Hur es tan grande que se llevó 11 de los 12 Oscar a los que aspiraba en la ceremonia de entrega de 1960, -solo Titanic y El señor de los anillos han igualado la marca- , tan grande que ahora esta suerte de ‘remake’ a muchos se les hace tan irrespetuoso como una profanación de tumbas.

La vía de escape a ese ataque constante al que se han visto sometidos los responsables del proyecto ha sido decir la verdad. Es decir, que la idea no era rehacer lo perfecto, sino dar otra versión de los hechos amparados en el libreto original, en la inmortal novela de Lew Wallace.

Eso cuenta Bekmambetov en una entrevista para La Tercera en un lujoso hotel de Los Angeles, que el objetivo era hacer algo muy distinto a la versión grandilocuente de Wyler. “Queríamos que fuera lo más real y humana posible”, dice, aunque consciente de la situación. “Pase lo que pase, la gente lo comparará con la cinta de 1959, y no hay forma de sobrevivir a comparaciones con películas clásicas”.

Sin embargo, defiende a capa y espada lo logrado, empezando por el reparto, con Jack Huston haciendo de Judah Ben-Hur, Toby Kebell en el papel de Messala, y el brasileño Rodrigo Santoro encarnando a Jesucristo.

Por su parte, los tres se consideran privilegiados. Santoro va incluso más allá, al asegurar que la película le ha cambiado la vida. “Era un enorme riesgo y un reto a la vez, pero también una gran oportunidad y un privilegio”, analiza. “Para prepararme leí mucho y vi videos de otros actores que han hecho de Jesús, pero en realidad lo que me ayudó fue la transformación interior, el tratar de llegar a ese lugar espiritual de donde él viene. Su grandeza era mostrar su bondad de forma constante”.

Para eso recurrió al yoga y a la meditación. “Lo hice para tratar de ser esa clase de ser humano, de estar lo más cerca posible al amor profundo. En realidad no fue un trabajo, un papel, sino una experiencia. Por eso digo que este trabajo me ha cambiado el corazón”.

Lo de Huston y Kebell, ambos británicos y pleno ascenso en sus carreras, fue más físico que espiritual. Huston, conocido por su papel en la serie Boardwalk Empire (y parte de la dinastía hollywoodense de John y Angelica) dice que este ha sido el rodaje más duro de su vida, y Kebell explica que la escena de la carrera de carros supuso tres meses de rodaje en Italia, además de desarrollar una destreza con los caballos que sencillamente no poseía antes de comenzar el proyecto.

“Se me lesionó un dedo incluso”, comparte. “Y para curarlo me metieron una aguja con cortisona en el tendón. Eso por tirar de cuatro caballos, que es casi imposible. Estaba muerto de miedo, la verdad, y tardé un mes antes de poder manejarlos. Luego estaba el problema de todo el polvo que tragas. No podían ni verme la cara, así que grabamos varias tomas para que me vieran mejor”.

Atrás ha quedado la sensación inicial de no querer hacer una película que ya había visto todo el mundo, en referencia, de nuevo, al clásico de 1959. “Me interesa el perdón de Messala, el oficial del imperio romano, ese viaje que hace para llegar a ese punto en su vida, y tengo un papel más complejo que lo que se ve en la otra película. Eso me convenció de hacer esta versión”.

En cuanto a Huston, el hombre elegido por Bekmambetov y la Metro Goldwyn Mayer para interpretar a Ben-Hur, asegura que se metió “muy deprisa en el personaje” y que existía “esta extraña conexión con él”. Por eso cree que llega en un buen momento y que hay espacio para este largometraje.

“No siento que sea una falta de respeto con la original porque la novela no ha cambiado. Cada artista puede interpretarlo como quiera”, explica. “Reconozco, en cualquier caso, que lo primero que piensas al escuchar Ben- Hur es en aquel filme, porque es un monstruo que adoro, pero encaré esta cinta con todo el respeto y con ganas de hacer un buen trabajo, sin tratar de pisar lo anteriormente hecho”.

Todos con la causa, de cualquier manera, para tratar de superar los obstáculos que tiene por delante, que no son pocos.



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