Conferencias de prensa sin preguntas

Señor director:

Desde antes que la Presidenta regresara de sus vacaciones se especulaba cómo enfrentaría a los periodistas. Había consenso en que tendría que responder a las inquietudes que surgieron durante su descanso. Pero había temores, no todos los cuales fueron satisfactoriamente disipados. 

El mayor era que, repitiendo lo que han hecho otros, se limitara a convocar a los periodistas acreditados a La Moneda para leerles un texto y no aceptar  preguntas. No se sabe cuándo se inició esta práctica, pero no se justifica salvo casos excepcionales. Los periodistas somos profesionales mandatados por la sociedad a investigar los temas de interés y para ello debemos estar en condiciones de entrevistar a todas las fuentes que tengan información útil.

Aunque ahora la farándula y antes un periodismo igualmente superficial desvirtuaron el sentido de este trabajo, se entiende que ello no anula su importancia ni es excusa para callar. No hay otra fórmula mejor para informar a la opinión pública de manera “veraz, leal y oportuna”, especialmente en un tiempo de avanzadas tecnologías. 

Por eso es legítimo hacer un paralelo con la frase de Churchill, quien  creía que la democracia era el peor sistema de gobierno… pero que no se había inventado otro mejor. El periodismo es la mejor manera de mantener a la sociedad informada y capacitada para decidir. No se ha inventado otra mejor, como prueban, precisamente, los abusos que se cometen en las redes sociales.

La exigencia básica para cumplir esta misión es gozar de libertad. Sabemos lo que ha pasado en tiempos de restricciones, a veces brutales. Pero hay limitaciones que pueden parecer más inofensivas y, en definitiva, llegan a ser más peligrosas. Una de ellas es que la fuente condicione el temario y las preguntas. La esencia del juego informativo es que sea absolutamente libre, incluso cuando se cause incomodidad.

Desgraciadamente los periodistas no siempre hacemos a cabalidad el trabajo. Es una grave deficiencia que, por cierto, no es culpa de los entrevistados. Pero es un hecho que deben tratar de superar tanto los unos como los otros. Ello, en este caso, sólo ocurrió de manera muy parcial. 

Abraham Santibáñez

Presidente Consejo de Etica de los Medios de Comunicación



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