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El conflicto de interés que incomodaba al PC

La directiva que dirige Guillermo Teillier desde hace meses activó un proceso de desvinculación de la universidad Arcis, a cuya propiedad la colectividad ingresó en 2004. En la decisión fue clave su ingreso al gobierno de Bachelet y el debate que abrió la reforma educacional que plantea la Presidenta electa.

por Esteban González y Hernán López

A fines de diciembre, los dirigentes comunistas Juan Andrés Lagos y Jorge Insunza -miembros del comité central del partido- terminaron su participación en el directorio de la Corporación de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales, Arcis.

El alejamiento de ambos personeros supuso no sólo el fin de la relación que desde 2004 mantuvo la colectividad que hoy dirige Guillermo Teillier con la casa de estudios, sino también fue un nuevo movimiento en la decisión del PC de sumarse al futuro gobierno de Michelle Bachelet.

La salida de Lagos e Insunza de la Arcis fue notificada en el comité central del PC del pasado 21 de diciembre, misma ocasión en que la colectividad definió su disponibilidad a sumarse al gabinete y los equipos de la presidenta electa.

“Queremos expresarle a la Presidenta electa, Michelle Bachelet, la voluntad del PC de participar en su gobierno”, afirmó con voz pausada ese día Teillier, flanqueado por los diputados electos Karol Cariola y Daniel Núñez.

Las palabras del timonel abrieron la puerta para que el PC retornara a La Moneda después de 40 años, tras la dramática experiencia de la Unidad Popular, que terminó con el derrocamiento de Salvador Allende en 1973.

El anuncio, de carácter histórico, hizo pasar por alto la notificación del repliegue de la colectividad de la Arcis, un debate que se había desatado en las filas comunistas a partir de las movilizaciones estudiantiles de 2011 y que se había agudizado en los últimos meses, al calor de las negociaciones abiertas con la Nueva Mayoría para integrarse a la coalición opositora.

La desvinculación fue confirmada a Reportajes por el rector de la universidad, René Leal: “El PC cortó el cordón umbilical con la Arcis. Desde ahora los miembros de la corporación van a provenir de la comunidad universitaria”.

En el PC no quisieron referirse oficialmente al tema.

El aterrizaje en crisis

De acuerdo con registros notariales, hoy el Partido Comunista -a través de Ediciones Ical Ltda., el Instituto de Ciencias Alejandro Liptchutz (ONG Ical) y la sociedad Inversiones Salvador S.A.- es propietario de Inversiones e Inmobiliaria Libertad S.A., la que hasta junio pasado era dueña de las sedes de la Arcis en calles Huérfanos y Riquelme.

La corporación universitaria había cedido, en 2004, los edificios a la señalada inmobiliaria, que estaban avaluados en $ 1.400 millones, para superar una fuerte crisis financiera.

Al poco tiempo ingresaron como socios de Libertad la ONG Ical, del PC, y Nazareno S.A., del empresario y ex GAP Max Marambio. Entre ambos pagaron $ 816 millones por el 51% de las acciones de la inmobiliaria. El resto de las acciones se repartió entre funcionarios y académicos de la entidad, como el abogado Roberto Celedón y Jorge Arrate, a través de la sociedad Inversiones Salvador, con un 23%, y la Corporación Arcis, que se quedó con un 26%.

El compromiso, asumido en ese momento, era que los nuevos socios recuperarían su inversión por medio del arriendo de las sedes que la inmobiliaria le haría a la universidad, con un costo de $ 128 millones anuales. La inversión, señalaba Marambio en un comunicado a los estudiantes y trabajadores de la universidad difundido en 2006, no tenía fin de lucro.

Pasado el tiempo, algunos académicos de Inversiones Salvador vendieron su parte y Max Marambio se retiró hace poco más de un año. De esa manera, el PC compró más acciones y quedó como el controlador de la entidad.

Los vínculos del PC con la casa de estudios -según señalan fuentes del comité central- comenzaron a generar anticuerpos, especialmente en los representantes del movimiento estudiantil durante las protestas de 2011. La crítica partidaria -liderada, de acuerdo con las mismas fuentes, por Karol Cariola y Camila Vallejo, entre otros- apuntaba a la forma a través de la cual el PC se vinculaba a la Arcis, obteniendo los recursos de los arriendos de las sedes. La fórmula es utilizada por varias universidades privadas y ha sido duramente criticada por los líderes universitarios.

La idea de que los nexos de la colectividad con la casa de estudios generaban un flanco complejo para el partido comenzó a ser compartido por parte de la directiva central, entre ellos, el propio Teillier y el secretario general, Lautaro Carmona.

El debate se hizo insostenible cuando apenas una semana después de su arribo a Chile -la primera semana de abril de 2013- Bachelet señaló que su primera medida en caso de ser reelecta sería una reforma a la educación. “Quisiera comprometerme con lo que va a ser mi prioridad de gobierno: necesitamos poner fin al lucro y la educación no puede ser un negocio”.

Poco después, la entonces candidata de la Nueva Mayoría puntualizó que uno de los ejes de su reforma será avanzar a la gratuidad universal de la educación, lo que reflotó el debate por el rol de las universidades privadas.

Fuentes del PC, si bien rechazan la posibilidad de que exista o haya existido lucro a través de la Inmobiliaria Libertad -señalan que los socios sólo recuperan su inversión-, admiten que la fórmula empleada para participar en la casa de estudios podría haber generado futuros cuestionamientos. A ello se suma que la sólo vinculación supone un conflicto de interés frente al debate educacional abierto y el protagonismo que pretenden desempeñar los dirigentes comunistas en éste.

Sólo esta semana, un acuerdo de las comisiones de la Cámara de Diputados de la Nueva Mayoría resolvió que un PC -posiblemente Camila Vallejo- diriga la instancia de Educación.

Así, la directiva del PC dio luz verde al proceso de desvinculación del partido de la Arcis. En abril de 2013 renunciaron al directorio de la corporación universitaria Patricio Palma -quien se integró por esa época al comando de Bachelet- y Daniel Núñez -hoy diputado electo. El ciclo se cerró en diciembre, con el alejamiento de Lagos e Insunza.

El 18 de diciembre, el Consejo de Delegados de Estudiantes de la universidad hizo circular un comunicado interno, en el que avisaba el repliegue del PC. “El rector de la Universidad, don René Leal, nos informó que la dirección política del Partido Comunista había tomado la decisión de renunciar definitivamente a su participación en la Corporación de la U. Arcis”, se lee en el texto al que tuvo acceso Reportajes.

La decisión final

La desvinculación comercial del PC de la casa de estudios -que se hizo efectiva en junio de 2013- se inició el 11 de diciembre de 2012.

Ese día se reunieron los representantes de los tres controladores de la Inmobiliaria Libertad S.A.: Marcos Barraza, por Ediciones Ical Ltda.; Claudio de Negri, de la ONG Ical, y María Teresa Quezada, a nombre de Inversiones Salvador S.A.

Barraza y De Negri son miembros del comité central del PC. El primero de ellos, además, fue integrante de la comisión de Educación del comando de Bachelet y forma parte del elenco comunista con posibilidades de integrarse al futuro gobierno.

Los tres controladores -según consigna el acta de la junta de accionistas de esa fecha- resolvieron vender las sedes universitarias de calle Huérfanos 1710, 1724 y 1742, y de Riquelme 240. La transacción se realizó vía leasingback con la empresa Tanner Leasing S.A. y, finalmente en junio de 2013, significó un pago de $ 1.050 millones a Libertad. La condición del contrato es que los edificios sólo podrán ser arrendados a la universidad en 96 cuotas mensuales, de 835,76 UF, tras lo cual Arcis podrá recuperar la propiedad de las construcciones.

El 28 de diciembre pasado, en tanto, los tres accionistas de la inmobiliaria acordaron reducir el capital de su sociedad de $ 1.600 millones -cálculo hecho en 2004 en base al valor de las sedes- a $ 100 millones. Según indica el acta de la junta de accionistas, cada uno de los tres socios retiraría la diferencia de recursos de acuerdo con su porcentaje de participación: el Instituto de Ciencias Alejandro Liptchutz, 102 acciones; Ediciones Ical, 51 acciones, e Inversiones Salvador, 47 acciones.

Fuentes que conocen el proceso afirmaron a Reportajes que el señalado monto fue traspasado en su totalidad a la casa de estudios y que ha sido utilizado para pagar deudas derivadas de su funcionamiento. En el acta en cuestión se fundamenta la operación, señalando que “la sociedad ya no contempla nuevas operaciones o inversiones”.



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