GLOBAL DEBUG cmaEdition: copesa.core.dto.CmsEdition: editionId='1670', status='2', createDate='2013-11-13 22:10:31.593', modifiedDate='2013-11-13 22:10:31.593', launchDate='null', expirationDate='null', date='2013-11-14 00:00:00.0', version='1', description='', modifiedUserId='232', userId='232', keywords='' Eliminación del FUT y su impacto en la economía | Opinión | La Tercera Edición Impresa

Eliminación del FUT y su impacto en la economía

Terminar con este mecanismo implicaría una amenaza al mejoramiento salarial y a la realización de proyectos empresariales que promuevan la productividad.

AL  ACERCARSE el fin de las campañas electorales, la coalición que apoya a la candidata de la Nueva Mayoría ha buscado minimizar el eventual impacto de sus propuestas tributarias. La realidad es que el programa mismo de dicha coalición reconoce impactos severos de su propuesta tributaria, en forma implícita pero clara, y que en definitiva no acota.

La así llamada “eliminación del FUT” consiste en hacer que las personas tributen por los ingresos correspondientes a su participación en la propiedad de empresas sobre base devengada, esto es, aun si no ha habido distribución de las utilidades. Esto conduce a que personas de altos ingresos vayan a tributar sobre sus rentas de fuente empresarial con las tasas que determina el Impuesto Global Complementario. Como según el mismo programa la tasa más alta en el Global Complementario bajaría desde el 40% actual hasta el 35%, este último guarismo sería la tasa marginal de impuestos que afectaría a las utilidades de una empresa de propiedad de personas de altos ingresos; un enorme ajuste desde el 20% actual, que se aplica cuando las utilidades no se distribuyen.

El análisis económico más establecido indica que un aumento en la tasa de impuestos a las empresas, en una economía pequeña y expuesta a movilidad de capitales, recae en los salarios de los trabajadores. La razón es obvia: el capital va a redestinarse a otros países hasta que su retorno antes de impuestos suba lo suficiente como para que, después de los nuevos impuestos, ese retorno vuelva al nivel original. Este ajuste se logra con menor inversión, menor stock de capital y, por lo tanto, salarios más bajos.

Quienes promueven la eliminación del FUT no podrían desconocer que un aumento en la tasa efectiva de impuestos a las utilidades de las empresas hace caer fuertemente los salarios. Como el impacto no compensado de la eliminación del FUT resulta complejo, se diseñó una suerte de compensación, la depreciación instantánea, que ahorra pagos de impuestos a las empresas y que, por lo tanto, permite compensar el efecto económico del término del FUT. Pero resulta esperable que esta compensación también elimine la recaudación de impuestos sobre las utilidades de las empresas favorecidas. Así, con la eliminación del FUT y depreciación instantánea, la mayor recaudación provendría de proyectos que no se benefician de la depreciación instantánea, porque utilizan poco capital fijo, como construcciones o maquinarias. Esto es grave, pues estos proyectos son precisamente los que se asocian a nuevas tecnologías y al mejoramiento de la productividad en la economía.

El programa parece reconocer el problema al señalar que se implementará un mecanismo de depreciación instantánea que “considere un mecanismo que controle posibles distorsiones entre sectores productivos con distinta intensidad en el uso de capital”. Sin embargo, lamentablemente  no acota el daño cuando compromete que los cambios tributarios y la “eliminación del FUT” incrementarían la recaudación en 1,92% del PIB, mientras la depreciación instantánea la disminuiría sólo en 0,21% del PIB. Terminar con el FUT implicaría una amenaza al mejoramiento salarial, mientras el mecanismo para  morigerar su impacto, además de limitado, introduce un sesgo en contra de los proyectos más sensibles para el crecimiento de la economía.



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