GLOBAL DEBUG cmaEdition: copesa.core.dto.CmsEdition: editionId='1606', status='2', createDate='2013-09-14 19:50:12.764', modifiedDate='2013-09-14 19:50:12.764', launchDate='null', expirationDate='null', date='2013-09-15 00:00:00.0', version='1', description='', modifiedUserId='2386', userId='2386', keywords='' Sensación térmica | Opinión | La Tercera Edición Impresa

Sensación térmica

por Patricio Dussaillant, abogado. PhD. en Comunicación

LA “SENSACION térmica” es la sensación aparente que las personas tienen en función de ciertos factores que determinan el ambiente en el que se mueven. Es lógico afirmar que hace calor o frío, según lo dice un termómetro. Pero no sólo la temperatura influye en la sensación que siente el cuerpo, sino otra serie de factores que pueden mejorar o empeorar esa percepción.

En distintos sectores, algunos se preguntan qué está sucediendo con la campaña de Evelyn Matthei. Unos sostienen que ha perdido fuerza; otros, que nunca arrancó y, los más optimistas, que ya despegará. Lo único realmente claro es que la sensación térmica o clima de opinión acerca de la campaña no es precisamente favorable.

Tratándose del clima de opinión, entre otros, influyen los temas del debate público, las encuestas, la propaganda, los líderes de opinión y la cobertura de los medios.

Es evidente que la agenda ha sido copada por el tema del Golpe Militar y su foco principal en el perdón. Era previsible que la conmemoración de 40 años, más temprano que tarde, envolvería todo el debate, afectando principalmente a la campaña de Matthei. Era un objetivo buscado por la Concertación (ahora llamada Nueva Mayoría) con mucha anticipación y con intentos previos.

El clima también explica por qué la publicación de la encuesta CEP -más allá de toda discusión y cuestionamiento- contribuyó inevitablemente a la sensación térmica acerca de lo que la gente cree que sucederá en la próxima elección presidencial. Si el clima es definido como “lo que la gente piensa que piensan los demás”, la encuesta vino a confirmar dicha percepción.

A lo anterior se debe agregar la percepción que produce recorrer los distintos distritos a lo largo del país o incluso circular por las autopistas interurbanas, en las que claramente la propaganda de Bachelet supera con creces a la de Matthei. Reflejo también de la diferencia de recursos con los que cuenta cada candidatura en este momento. Algo similar sucede con los líderes de opinión. Un conteo rápido después de ver, escuchar o leer es suficiente para saber hacia dónde se inclina la balanza.

Muy importante es la cobertura de los medios de comunicación. En el informe de Litoralpress de las últimas semanas, se observa que la cobertura total en prensa, radio y televisión para Bachelet es de 38% sobre 27% para Matthei. En elecciones presidenciales anteriores, este mismo indicador ha sido un efectivo predictor del resultado.

Además, si a la cantidad de cobertura agregamos el encuadre con que se presentan ambas candidatas, cualquier observador podrá diferenciar la imagen de “gira presidencial” con que aparece Bachelet (la puesta en escena y el discurso en el Museo de la Memoria son un claro ejemplo), recuperando así, de la memoria de los electores, su carácter de ex presidenta y proyectando esa impronta hacia el futuro. El contraste llama la atención.

El clima afecta el estado anímico, más aún de la derecha que, históricamente, ha sido susceptible a los ambientes y los enfrenta, generalmente, desde una actitud pesimista y derrotista.

La sensación térmica puede variar de un momento a otro, bastaría un solo hecho; además, no se debe olvidar que las elecciones se ganan en las urnas, cuando se cuenta el último voto. Mientras tanto, todo puede cambiar.



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