El día que Christian Garin se metió en la historia grande del tenis chileno

El “Tanque” conquistó Roland Garros en juniors y consiguió una hazaña que antes sólo lograron Ríos, Massú y González.

por Carlos González L.

Ayer no fue un día cualquiera para Christian Garin. Después de 15 años, un chileno tenía la oportunidad de volver a ganar un Grand Slam en junior. Y ese era él.

Con un tenis de altísimo nivel para sus escasos 17 años, el “Tanque” buscaba emular lo hecho por Fernando González en 1998 y ganar la versión juvenil de Roland Garros, el mismo torneo que alguna vez ganaron leyendas como John McEnroe, Ivan Lendl, Mats Wilander y Stefan Edberg, cuatro que años más tarde se convertirían en número uno del ranking ATP.

Para conseguirlo, debía superar al alemán Alexander Zverev (4º ITF), un rival que llegaba con buenos antecedentes. Sin embargo, poco pudo hacer ante los golpes del chileno, quien sólo cometió un error no forzado en todo el partido y mantuvo la concentración en momentos clave, sobre todo en el primer set, que le favoreció por 6-4.

La segunda manga vio a un europeo cada vez más disminuido y sin respuestas ante la potencia del jugador nacional. Así, llegó la victoria por 6-1, y su primera corona en un major. También se metió entre los cuatro chilenos que han alcanzado un torneo de estas características en el circuito juvenil, un grupo que comparte con Marcelo Ríos, Nicolás Massú y González.

Asimismo, aseguró su regreso a los puestos de vanguardia del circuito juvenil, donde aparecerá entre los cinco mejores del mundo.

“Ganar un Grand Slam era un objetivo, pero me quedan muchas cosas por vivir. Buenas y malas experiencias”, comentó tras ganar el título.

Sobre el encuentro, manifestó que “al principio del partido me sentí muy nervioso, sabía la importancia que tenía porque era mi primera final de Grand Slam, pero creo que los nervios le afectaron un poco más a mi rival, y eso se notó”.

Jornada de emociones

En la víspera de la final, Garin cumplió con la rutina habitual. Su entrenador, Martín Rodríguez, relata que “Christian se levantó tres horas y media antes del partido (8.30), luego calentamos faltando una hora y media, y después nos concentramos en repasar algunas cosas sobre el rival. Más allá de algunos nervios, él sabía lo que tenía que hacer”.

Después del triunfo, tuvo un breve descanso, antes de disputar la final del dobles, junto a su compañero y amigo Nicolás Jarry. Pese a la derrota (ver nota secundaria), las sensaciones eran de mucha alegría.

Después de ese encuentro, vino una ronda de entrevistas con medios chilenos y latinoamericanos que se encontraban en Francia.

Posteriormente, recibió las felicitaciones de Sebastián Nadal, padre de Rafael; Carlos Costa, su manager, quien le transmitió las felicitaciones del “Rey de la Arcilla” y le ratificó que será el encargado de hacer entrar en calor al mallorquín en la antesala de la final de hoy.

Camino a la conferencia de prensa, se encontró con Toni Nadal, tío y entrenador del heptacampeón de Roland Garros, quien lo congratuló efusivamente.

Desde Chile, el Presidente Sebastián Piñera y el subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz Tagle, intentaron, sin éxito, ubicarlo para transmitirle sus parabienes.

Caminata por París

La inolvidable jornada de Garin terminó con una cena con vista al Museo de Louvre y una caminata por lugares emblemáticos de la “Ciudad Luz”, como el Arco del Triunfo y la Opera de París, entre otros.

Hoy, aparte de colaborar en el entrenamiento de Nadal, disfrutará el partido y tendrá un día de relajo.

La alegría no pudo ser completa

Luego de obtener el título junior de Roland Garros en singles, Christian Garin retornó a la cancha para disputar la corona en dobles, junto a Nicolás Jarry, y así igualar lo realizado por Fernando González en la edición de 1998, cuando ganó en ambas modalidades.

La pareja chilena enfrentaba a la dupla conformada por el británico Kyle Edmund y el portugués Federico Ferreira, terceros sembrados del campeonato.

Sin embargo, no pudieron celebrar y cayeron por un doble 6-3, en 53 minutos de juego, donde estuvieron erráticos con sus servicios y recibieron seis quiebres.

El binomio nacional cedió su saque de entrada, lo que volvió a repetirse en el séptimo y en el noveno juego.

En la segunda manga, los europeos repitieron el mismo guión, y se pusieron 4-0, para encaminar el partido a su favor. Garin y Jarry intentaron una remontada, pero no les alcanzó y debieron conformarse con el subcampeonato en París.

De todos modos, la cosecha fue muy buena para la dupla, pues marcan una tendencia en torneos importantes, ya que al subtítulo en Francia se agrega la corona que obtuvieron en diciembre en el Orange Bowl, uno de los torneos juveniles más prestigiosos.



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