Estudio revela perfil de las mujeres condenadas en cárceles del país

El informe de la U. de Chile indica que el 31% de ellas ha estado más de cinco años de su vida en un penal.

por Cabriela Castillo

El 38% de las mujeres condenadas ha estado en la cárcel más de una vez y el 31% ha estado más de cinco años de su vida detenidas. Así lo reveló un estudio presentado el jueves, en la primera Mesa de Políticas Penitenciarias con enfoque de género 2013, realizada por el Ministerio de Justicia.

El estudio, encargado por el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) y realizado por el Instituto de Asuntos Públicos y Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile, consideró a 391 mujeres reclusas de distintos centros penitenciarios de la Región de Valparaíso, Biobío y Metropolitana, de entre 19 y 78 años. De ellas, el 94,1% tiene, en promedio, casi tres hijos, mientras que el 30,3% es jefa de hogar sin tener una pareja estable.

Al respecto, la coordinadora general del informe y de estudios penitenciarios de este centro de la Universidad de Chile, Olga Espinoza, explicó que parte de la información más importante que arrojó la investigación es el perfil que caracteriza a estas mujeres. “En este sentido, un alto porcentaje tiene entre dos y cinco hijos, que indican que es jefa de hogar, por lo que es la principal fuente de ingresos de su familia”. Otra de las conclusiones es que el 41% de estas jefas de hogar es reincidente y el 10% ha estado presa por cuatro o más veces. Respecto de los años de permanencia en las cárceles, el 12% ha estado por más de nueve años.

Otro de los datos que arroja el estudio es que el 32% de condenadas encuestadas trabajaba, previo a su condena, en el rubro del comercio. Por su parte, el 6% se dedicaba a actividades delictivas, recibiendo alrededor de $ 820 mil mensuales, mientras que las que se dedicaban a actividades lícitas ganaban, en promedio, $ 303 mil. Ante esto, Espinoza indicó que “un público de escasa formación (75% no ha completado sus estudios formales), con limitado acceso a experiencia laboral (...), podrá tener mayor probabilidad de optar a actividades que generen retorno (dinero) de forma rápida y fácil”.

Reinserción

Para colaborar en la reinserción de las mujeres privadas de libertad, la ministra de Justicia, Patricia Pérez, explicó que es necesario diseñar programas enfocados en las características y condiciones propias de la mujer, debido a que hoy “las cárceles, en general, están construidas para las necesidades de los hombres”. La ministra agregó que “existe una invisibilización de la realidad penitenciaria y más aún, de la que viven los grupos minoritarios, como las mujeres”. Este grupo alcanza el 8% del total de la población penal. El objetivo de este informe era evidenciar el perfil de las reclusas para mejorar las instancias de capacitación y reinserción.

Según la ministra, hay que reforzar los programas hacia una mayor capacitación en oficios, considerando que cerca del 65,7% de las reclusas -según el estudio- tiene como proyección trabajar de manera independiente. “La información (del documento) permite, a quienes elaboran las políticas públicas, identificar que los programas de reinserción deben trabajar el tema de las expectativas laborales futuras, pero necesariamente también, en el apoyo sicosocial y de seguimiento”, señaló Olga Espinoza.

Otro punto de la política penitenciaria es avanzar en la nivelación de estudios y modificar el reglamento de las cárceles. “Esto es muy importante porque la normativa no tiene un enfoque de género y es bastante antigua”, indicó la ministra Pérez. A raíz de esto, en abril, en la última conferencia plenaria de ministros de Justicia iberoamericanos desarrollada en Viña del Mar, Chile se suscribió al Programa Modelo de Género en contexto de privación de libertad.

Los cursos con que se capacitan

De acuerdo con el informe de la Universidad de Chile, las reclusas tienen una serie de cursos de capacitación en los recintos penales, como teatro, pintura, enfermería, peluquería, electricidad y gastronomía. De acuerdo con el análisis, los más demandados por las condenadas son cocina, cosmética, peluquería, vendedora, manipulación de alimentos, cuidadoras de enfermos y corte y confección. Agregan que en su mayoría esperan tener un aumento en las expectativas de sueldo de $ 41 mil, dado que en promedio ganaban $ 285 mil antes de ser condenadas y tras su paso por la cárcel esperaban que la suma llegara a $ 326 mil. Otra de las conclusiones es que una vez en libertad recurrían a municipalidades y amigos para encontrar empleo.



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