Testigos revelan asesinato, torturas y abusos del líder de la secta de Colliguay

La Tercera accedió a las declaraciones de los testigos e implicados. Ahí se relata el poder que Ramón Castillo ejercía.

por Andrés López y Sebastián Labrín
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Fue en 2008 cuando la diseñadora gráfica Natalia Guerra Jequier (26) conoció a Ramón Castillo Gaete (35), un profesor de artes musicales que se hacía llamar Antares. Ella junto a su pololo de ese entonces, Pablo Undurraga Atria (30), participaron por primera vez en uno de los seminarios de “autosanación y autoconocimiento” que dictaba Castillo.

En los siguientes cuatro años desde ese primer contacto, Castillo se transformó de un simple gurú a un “Dios omnipotente” que controló su voluntad y las de otras nueve personas que integraban la secta “Antares de la Luz”. La búsqueda espiritual se transformó en una historia de torturas, abusos y sacrificios de animales que terminaron la noche del 23 de noviembre del año pasado, con el asesinato de su hijo de tres días de vida, quien murió calcinado en una hoguera colocada en las afueras de una cabaña en el cerro Colliguay, en Quilpué, V Región.

Así lo establecen las declaraciones policiales entregadas por Guerra y dos discípulos de la secta formada por Castillo, María del Pilar Alvarez Fuenzalida (25) y David Pastén Rojas (30), las que están en manos de la fiscalía. Gracias a la denuncia de la hermana de Guerra y sus padres, se lograron encontrar los restos del cadáver del menor, cuyo padre, según las declaraciones, era el líder de la secta producto de los abusos de que habría sido objeto. La Brigada de Investigaciones Policiales Especiales de la PDI (Bipe) detuvo a Guerra, Alvarez, Pastén y Karla Franchy, quienes fueron formalizados ayer en Quilpué.

Vejámenes

Según los testimonios, se hacían reuniones o “tomas” en que se ingería ayahuasca, una planta alucinógena. Ahí, Castillo señalaba que era un ser superior. “Antares era Dios, dado que él mismo nos dijo eso. Eramos sus discípulos , le debíamos obediencia y una actitud de humildad, verdad que todos acatábamos”, señaló Guerra en su testimonio. Agrega que “en una de esas ‘tomas’ Castillo me ordenó que debía ser su mujer, lo que significaba que debía iniciar una relación amorosa, que esa orden era una revelación de su ser, que era inevitable. Que él era Dios. Ante ello me negué, se me hizo consumir ayahuasca durante tres noches. Antares me dijo que si no cumplía con la orden de su ‘ser’ el día del juicio final me quemaría viva. Accedí a su petición”. También convirtió a la fuerza en su pareja a María del Pilar Fuenzalida, a la que también le dijo se iría al infierno.

Ritos

En 2009, Guerra se fue a vivir con Undurraga y Antares a un departamento en Las Condes. Después se trasladaron a San José de Maipo en 2011, donde fundaron una productora audiovisual, con la que realizaron cortometrajes y videos publicitarios.

En diciembre de 2012 se cambiaron a una parcela en Mantagua, donde realizaban sus reuniones. Además, también ocupaban la casa, facilitada por el dueño, ubicada en el Fundo Los Culenes en el cerro Colliguay. A esa fecha el grupo estaba compuesto por Castillo, Guerra, Undurraga, Pastén, María del Pilar Alvarez, Karla Franchy, Carolina Vargas y Josefina López. En su mayoría vivían en el sector Oriente y eran profesionales. Para integrar el grupo, “Antares” pedía fotos de los postulantes y los seminarios se acordaban por medio de redes sociales.

El poder de Castillo sobre ellos lo graficó María del Pilar Alvarez en su testimonio: “Una vez dijo frente a todos de manera solemne y con la voz cambiada: ‘Yo soy Dios, el increado, el sempiterno y omnipotente, soy el amor y todo lo que existe ha sido creado por mí y soy el vehículo físico de Dios. Pueden hacer dos cosas: seguir con sus vidas y olvidarse que existo o pagar el karma que tienen sus seres internos y ayudarme”.

Incluso, mató a una gata llamada “Bruja” y a cinco cachorros de una perra que tenía el grupo llamada Osiris. Uno de ellos era blanco y dijo que era la representación de un Dios. Los quemaron en la playa. Además, golpearon a todo el grupo con varas de madera como forma de castigo. Fueron 45 golpes y sólo se les permitía agradecer a su “maestro Antares”. Si lloraban, el castigo aumentaba en tres golpes.

El 19 de marzo de 2012, Guerra se dio cuenta de que estaba embarazada y Castillo le ordenó que no abortara. “Organizó una toma junto a Pablo, donde Antares recibió la orden de matar al hijo que esperaba Natalia, quien era Lucifer, y así terminaría con el mal que tenía en su interior (...) al bebé entonces lo llamó ‘Adefesio’”, indica David Pastén en su declaración al relatar toda la paranoia y miedo que había generado en ellos Castillo, al señalarles que el mundo se acabaría el 21 de diciembre.

Guerra dijo que para disimular su embarazo, “Antares” ideó un sistema para ocultarla de su familia simulando que viajaba por Latinoamérica y ordenó que arrendaran una casa en Los Andes, donde la alimentaban cada dos días y era vigilada. El 21 de noviembre de 2012 fue internada en la Clínica de Reñaca, donde tuvo su hijo, pero no fue inscrito y Guerra fue rapada. Dos días más tarde, se concretó la idea de Castillo: acabar con la vida del bebé que consideraba el anticristo.

Guerra relató que la noche del 23 de noviembre la trasladaron con su hijo a una casa de adobe. Ahí había una hoguera donde quemaron al lactante a modo de sacrificio. “Todos sabían que mi hijo tenía que ser asesinado por Castillo y que debía ser así. El era Dios”, declaró. Después acamparon hasta el 21 de diciembre tomando varias dosis de ayahuasca. Ese día no pasó nada y el grupo se separó. El 19 de febrero, Antares huyó a Perú, por lo que Interpol solicitó su búsqueda internacional.

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