Los vínculos de la ex premier británica con Chile, Pinochet y el régimen militar

Thatcher mantuvo lazos con Chile tras la ayuda del régimen de Pinochet en la guerra de las Malvinas.

por P. Cadiz y C. Mascareño
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“Creo que Thatcher reconocía la capacidad de gobernar de mi padre y eso los hizo tener una muy buena relación”, expresó ayer Augusto Pinochet Hiriart -hijo del ex general- tras conocerse el deceso de la ex premier británica.

Los vínculos de Pinochet con la “Dama de Hierro” comenzaron a forjarse en 1982, en medio del conflicto armado que enfrentaba a Reino Unido con Argentina por el control de las Islas Malvinas. Según reveló la propia Thatcher años después -en 1999, al justificar su encuentro con el militar chileno en Londres- el gobierno de Pinochet no sólo prestó asistencia sanitaria a los soldados británicos, sino que también apoyo comunicacional y táctico.

En medio de la guerra que se extendió entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, Magallanes se transformó en base de operaciones de la Fuerza Aérea británica. “Llegó a Chile por aquel entonces el comandante Sidney Edwards y negociamos la entrega de aviones, misiles antiaéreos y radares a cambio de información (…) Los apoyamos con monitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos”, reconoció en 2005 el comandante en jefe del Ejército chileno durante el conflicto, general (r) Fernando Matthei.

El triunfo de Reino Unido frente a Argentina catapultó la popularidad de Thatcher, tanto así que fue reelecta pese a los problemas económicos que enfrentaba su gestión, entre los que se citaba un creciente desempleo e inflación.

Respaldo en Londres

La entonces ex premier tuvo en 1999 la oportunidad de retribuir la ayuda del régimen de Pinochet, cuando éste fue apresado en Londres tras operarse de una hernia discal.

El general (r) permaneció en la capital británica por un año y medio -fue detenido en octubre de 1998 y regresó a Santiago en marzo de 2000- tiempo en el que Thatcher lo visitó.

El encuentro se produjo el 26 de marzo de 1999, en la casa de Virginia Waters, donde Pinochet esperaba el desenlace de su extradición.

El general (r) dijo, en esa oportunidad, que “es un agrado recibirla en esta modesta casa, pequeña, pero llena de gratitud a usted”. La ex premier replicó que “sé lo mucho que le debemos, por su ayuda brindada a Gran Bretaña, durante la campaña de Falklands”.

La propia Thatcher inició una ofensiva para lograr la liberación de Pinochet, la que incluyó emplazamientos al primer ministro británico Tony Blair y columnas publicadas en el Times.

Aunque hasta ese período, Pinochet y la llamada “Dama de Hierro” no tenían una relación personal, y más bien compartían posturas ideológicas comunes, en especial en materia económica, durante la permanencia del general (r) en Londres -dicen los cercanos a éste- lograron estrechar sus vínculos.

El 3 de marzo de 2000, momentos antes de que Pinochet retornara a Chile, Thatcher le hizo llegar una carta y un obsequio. “Con su regreso a Chile, el intento español del colonialismo judicial fue rechazado”, expresó en la misiva la ex primer ministro, quien también fue una de las pocas autoridades internacionales que expresó su pesar, tras la muerte de Pinochet, en 2006.

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