El activista mapuche que complica a La Moneda

El gobierno valoró la detención del activista Emilio Berkhoff. El ministro del Interior, Andrés Chadwick, lo vinculó a “organizaciones violentistas y terroristas de La Araucanía y Malleco”. A los cinco días, la justicia le otorgó el beneficio de arresto domiciliario y el episodio enfrentó al Ejecutivo con los jueces. Esta es la historia de un ex estudiante de Antropología que vive en una comunidad mapuche del Biobío.

por Jaime Pinochet y Javier Sáez (desde Temuco y Tirúa)
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a familia de Emilio Berkhoff, de 26 años, es de origen ucraniano-alemán. El abuelo paterno, agricultor de Valdivia, de la tercera generación de su casta en Chile, ejerció una importante influencia durante la niñez y adolescencia de su nieto, que también nació en esa ciudad. En los viajes de verano por diversas zonas del sur, sobre todo por la Octava Región, le inculcó el interés por la naturaleza, la pesca y la caza.

Con el paso de los años y su entrada a la escuela de Antropología de la Universidad Católica de Temuco, en 2006, sin embargo, Emilio Juan Pablo Berkhoff Jerez comenzó a vincularse con un mundo que hasta ese momento no conocía. “El Gringo”, como lo llaman sus amigos, hizo suya la causa mapuche y se involucró con la dirigencia de los grupos radicales del movimiento, según indica la policía.

Hace tres años vive en la comunidad indígena Venancio Ñeguey, en la localidad de Puerto Choque de Tirúa, en la Región de Biobío. En agosto de 2010, después de tres meses de cárcel, acusado de lesionar a un carabinero en una marcha proindígena, llegó a este lugar que bordea el lago Lleu-Lleu y firmó un contrato de arriendo con una familiar de Ramón Llanquileo, uno de los líderes de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), detenido en el penal de Angol. El acuerdo contemplaba cuidarle la casa a cambio de trabajar la tierra, informó el jueves el abogado defensor de Berkhoff, Reinaldo Osorio.

Berkhoff tiene dos hijos junto a su pareja, Peggy Bocaz Guajardo, cuya familia reside en Temuco. Los dos llevan nombres mapuches: AyinRay, que significa “Flor alegre”, de tres años, y Leftraru, “Halcón veloz”, de ocho meses. Los familiares han señalado que los jóvenes se dedican a la crianza de pollos y chanchos y que, sobre todo, se han concentrado en la cosecha de papas de su propia huerta. En los meses de verano, relata su padre, Emilio Berkhoff Estrada, atienden un quiosco de un camping de Puerto Choque donde venden y reparten pan amasado.

La policía indica tener información que señala, sin embargo, que el ex estudiante de Antropología no solamente se dedica a la pequeña ganadería y agricultura. Fuentes ligadas al caso explican que existen tres informes, de Carabineros, PDI y de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), que lo vinculan a las organizaciones violentas de La Araucanía y Malleco, al círculo de hierro del número uno de la CAM, Héctor Llaitul, y a la creación de su red de apoyo universitaria en el sur.

El viernes 1 de febrero, Peggy Bocaz había ido a comprar víveres a Temuco. Por la tarde, Berkhoff fue a encontrarla al camino. Viajaban de regreso a su casa de Puerto Choque, en una camioneta, cuando Carabineros los detuvo para realizar un control sorpresivo. El veinteañero intentó arrancar y lo detuvieron a las 18.45 horas. Su aprehensión activó las alarmas en las unidades de inteligencia de ambas policías, sobre todo en la PDI, cuyos agentes infiltrados lo estaban siguiendo desde hacía 15 días: su nombre, aseguran fuentes de la institución, aparece con frecuencia en el registro de visitas de Llaitul en la cárcel de Angol y su círculo estaba siendo nuevamente investigado después del asesinato del matrimonio Luchsinger Mackay. “El Gringo” fue puesto a disposición de Gendarmería, por una orden judicial pendiente por la causa de 2010 y porque en su banano escondía un revólver calibre 38, con la serie borrada, y 21 municiones de diferente tipo.

“No es cualquier persona, sino uno de los operadores más importantes en las organizaciones violentistas y terroristas”, señaló el ministro del Interior, Andrés Chadwick. El sábado, en La Moneda, lideró una reunión de emergencia con el general director de Carabineros, Gustavo González, y con el director (S) de la PDI, Juan Baeza, para tratar el caso.

Cinco días después, cuando la Corte de Apelaciones de Temuco decidió revocarle la prisión preventiva y dictar arresto domiciliario, por tres votos contra cero, el secretario de Estado criticó a la justicia: “A veces la carga se hace pesada cuando los tribunales no colaboran”, señaló Chadwick el viernes, en una nueva conferencia desde Palacio.

El ministro Hugo Dolmestch, vocero de la Corte Suprema, le contestó durante la misma jornada: “No tenemos nada que decir a quienes sostienen que (el fallo) fue equivocado”.

Berkhoff nació en Valdivia, en agosto de 1986, y su niñez transcurrió en esa ciudad en compañía de sus padres y sus otros dos hermanos menores: Nicolás y Martín. El padre relata que, en esos años, trabajaba en el Obispado de la ciudad. María Elisa Jerez, su esposa, en la Vicaría de la Solidaridad, en el área de administración. “Ella siempre cumplió labores sociales. Estudiaba Antropología, pero no terminó”, dice Berkhoff Estrada, sobre la madre de sus hijos.

En esos años, vivían en el barrio regional y, según describe, eran una “familia de clase media normal, que nunca tuvo problemas con nadie”. El hombre, ingeniero, a mediados de los 90 terminó un magíster y en 1996 se trasladó, por motivos de trabajo, a la ciudad de Los Angeles. Un año después llegaron su esposa y sus tres hijos. Durante esa época, Emilio Berkhoff estudió en un colegio subvencionado. El padre recuerda su gusto por los deportes y que, aunque no era un buen alumno, “mantenía un régimen correcto: de la mitad hacia arriba”.

Cuando tenía 15 años, en 2001, la pareja se separó, cuenta él. Al poco tiempo, la madre y sus tres hijos se radicaron en Temuco. El padre mantuvo una relación a distancia con los adolescentes y, por motivos laborales, vivió en el norte, Puerto Montt y luego volvió a Los Angeles.

Después de salir del colegio, en 2004, Berkhoff estudió un año Ingeniería en Concepción, pero no le gustó. En 2006 ingresó a la carrera de Antropología, en la Universidad Católica de Temuco, según informó el Centro de Estudiantes. “Encontró su verdadera vocación. Ahí se introdujo en el mundo mapuche y se puso muy sensible con el tema”, relata su padre, de 54 años, que hace algunas semanas visitó a su hijo y a sus dos nietos en la localidad de Puerto Choque.

Reconocido buen lector entre quienes lo conocen, en su escuela comenzó su interés por libros vinculados con la causa indígena, indican en la universidad. Paralelamente, de acuerdo con fuentes de inteligencia, comenzó a integrar una red de apoyo que realizaba charlas en la casa de estudios y organizaba protestas en el centro de la ciudad, para apoyar a los mapuches condenados por la justicia.

En el Centro de Alumnos de Antropología sostienen que esos foros tenían la finalidad de “mantener vigente la lucha de la etnia”. Uno de sus dirigentes relata que en esas reuniones se informaba sobre las causas penales de los principales líderes del movimiento y se mostraban videos de la actividad policial en las comunidades.

El padre de Emilio Berkhoff indica que cuando visitó la facultad entendió el giro que había dado su hijo: “Los murales están repletos de carteles a favor de la causa. A esa edad somos todos idealistas”.

En 2007, al año siguiente de ingresar a la carrera, decidió congelar sus estudios. Los aparatos de inteligencia indican que, según sus informes, el universitario habría dejado su carrera para dedicarse al activismo mapuche.

En ese tiempo, según fuentes policiales, habría estrechado lazos con Matías Catrileo, el comunero mapuche de 23 años, que falleció en 2008 por un disparo de un carabinero, mientras participaba en la ocupación de la hacienda Santa Margarita de la familia Luchsinger. Los mismos personeros indican que el vínculo más estrecho lo hizo con Fénix Delgado Ahumada, quien cayó detenido la semana pasada, en Río Bueno, acusado de un ataque incendiario vinculado a la CAM. En los pasillos de la universidad también habría conocido a su pareja, Peggy Bocaz, quien también defiende la causa indígena.

La afinidad con los mapuches, sin embargo, no sólo se explica por las influencias de la escuela de Antropología de la universidad. La madre de Berkhoff, conocida entre sus amistades como Ely, simpatiza con las tesis radicales del movimiento. “¡La lucha justa y noble de un pueblo no se encarcela! Libertad a los presos políticos mapuches. ¡Wallmapu libre!”, escribió Jerez el jueves en las redes sociales, poco después de que su hijo mayor saliera de la prisión de Temuco. La mujer de 52 años, al menos hasta 2009, trabajaba en una consultoría de desarrollo rural.

Paralelamente, Emilio Berkhoff siguió estrechando lazos con las organizaciones violentistas, según informan los organismos de seguridad de la zona. Un camino similar siguió su hermano Nicolás, un año menor. El 6 de febrero de 2009, Carabineros allanó su casa en Temuco en su búsqueda, en el marco de unas diligencias por indagatorias vinculadas al activismo en la zona. Los agentes no lo hallaron, pero se llevaron su computador personal, celulares, zapatos, fotografías y pendrives. “Sólo porque mi hijo es sensible a la causa mapuche”, señaló la madre.

“Trabajé en dictadura en la Vicaría de la Solidaridad para terminar con los abusos y maltratos hacia le gente, pero nunca me imaginé que en democracia a uno lo podían calificar de terrorista, sólo por simpatizar por una causa noble como lo es la causa mapuche. Es indignante”, acusó molesta, cuando denunció los hechos ante la prensa local.

Ocho meses después, el 15 de octubre de 2009, Nicolás Berkhoff fue detenido en medio de una protesta: fue sorprendido en medio de un grupo desde donde se lanzaban bombas molotov y fue formalizado. El Juzgado de Garantía de Temuco lo dejó en libertad, pero con firma quincenal por tres meses. Después de este episodio, fue fichado por la ANI.

Emilio Berkhoff habría continuado con su papel activo en las manifestaciones y, poco después que su hermano, protagonizó un episodio complejo. El 12 de mayo de 2010 fue detenido en medio de una protesta, cuando se iniciaron los enfrentamientos con Fuerzas Especiales. Según la carpeta investigativa, “El Gringo”, a las 12.30 horas, le pegó un puntapié a un sargento, provocándole una fractura en su dedo anular. La lesión fue clasificada como grave y fue encarcelado en la cárcel de Temuco, entre mayo y agosto de 2010.

El tiempo de reclusión coincidió con el inicio de una huelga de hambre de 14 comuneros mapuches. En el grupo estaban dos de los máximos jefes operativos de la CAM: Héctor Llaitul y Luis Tralcal.

Berkhoff se sumó y tampoco consumió alimentos. El episodio le valió un nuevo apodo: “Cona”, que significa aprendiz de mapuche en mapudungún. En el gobierno estiman que los activistas que no son de origen mapuche deben dar más muestras de compromiso para ingresar a círculos de confianza.

El ex estudiante estrecharía después su relación con Llaitul, a quien, según los informes de inteligencia que menciona la policía, habría conocido en una charla que dictó el líder de la CAM ante los estudiantes de la Universidad de La Frontera, en noviembre de 2008.

En la Fiscalía de La Araucanía explican que, a partir de ese encuentro, sintió interés por el jefe militar de la CAM, al igual que otros de sus camaradas de la Universidad Católica de Temuco.

En esa charla, Llaitul solicitó apoyo para su organización. “Para el movimiento es importante retomar las banderas de lucha histórica de su gente junto a los aportes de los intelectuales”, les dijo a los universitarios, en una pequeña sala del recinto adaptada para la actividad.

El líder de la CAM, que estaba vestido de negro, agregó: “Hago un llamado abierto a los hermanos mapuches y no mapuches que apoyan, a estar pendientes del proceso y de aportar como sea, para darle continuidad (…) Lo importante no es dejarse derrotar, desde el ámbito académico, intelectual, desde las propuestas políticas, todo es valorable”.

Llaitul también habló de los lugares en donde necesitaban más apoyo. El más mencionado fue Puerto Choque, que está a los pies del lago Lleu-Lleu, donde Berkhoff se instaló a fines de 2010.

Para entrar a la zona es necesario recorrer dos horas y 45 minutos por la ruta que une Concepción y Cañete; desde esa ciudad es necesario continuar al sur hacia Tirúa, por unos 43 kilómetros, hasta encontrar el camino de San Ramón, sendero con dirección hacia el este que se dirige al lago Lleu-Lleu y tiene una extensión de 11 kilómetros pavimentados, de doble vía y rodeados por bosque nativo.

El lago Lleu-Lleu tiene una extensión de 38,8 kilómetros cuadrados. En su ribera viven 24 comunidades mapuches, de las cuales, 15 pertenecen a Tirúa.

Esta semana sus habitantes negaban la residencia de Berkhoff en la zona. Sin embargo, Carabineros confirmó que “El Gringo” vive con su esposa y sus dos hijos en la comunidad Venancio Ñeguey. Los uniformados también informaron de un local al interior de un camping, que hospeda habitualmente unas 20 carpas, donde funcionaría el negocio de los Berkhoff Bocaz. El miércoles, sin embargo, estaba cerrado y los administradores del lugar negaron conocer a la pareja.

El ex estudiante de Antropología se instaló en Puerto Choque, luego de salir de la cárcel de Temuco y después de pagar una fianza de $ 100 mil.

En la policía dicen tener informes de inteligencia en que sostienen que “El Gringo” no llegó a ese lugar por coincidencia: Llaitul lo habría nombrado como su hombre de mayor confianza en la zona.

En fuentes policiales también afirman poseer un dossier policial en el que aparece sindicado como un integrante de elite de la CAM. Una de las funciones de la cúpula del organismo, añaden los mismos personeros, es reclutar adherentes y reforzar los llamados Organismos de Resistencia Territorial (ORT). Los órganos de inteligencia, además, lo investigan en el sistema de búsqueda de financiamiento de la organización.

La fiscalía de Cañete y de Temuco no ha presentado cargos en las dos formalizaciones en su contra.

“El Gringo” fue imputado por tenencia de arma en la Octava Región y quedó en libertad. En la audiencia por el caso de la agresión al carabinero, el Tribunal de Garantía lo dejó en prisión preventiva.

“Mi hijo es sólo un agricultor. La descripción que hace el gobierno no es cierta. El ministro Chadwick debería pedir perdón”, señaló Elisa Jerez, madre del imputado. A su vez, su pareja, Peggy Bocaz, calificó el hecho como “un circo que no tiene cimientos”.

Durante su breve estadía en la cárcel de Temuco, Berkhoff fue ubicado en la zona de primerizos, donde compartió con algunos comuneros mapuches.

El jueves quedó nuevamente en libertad a las 13.57 horas. El alcaide del penal lo dejó en la puerta de salida y sólo un amigo lo esperaba para su traslado al domicilio de su madre, en el sector Alcántara de la ciudad, donde cumpliría el arresto domiciliario total.

Al enfrentar a la prensa fuera del recinto penal dijo que leería una declaración que escribió él mismo en una hoja, con lápiz pasta azul. Berkhoff también informó que no aceptaría preguntas.

“Las penas que arriesgo son penas bajas, por tanto nunca se justificó mi prisión preventiva. La jueza de aquí de Temuco me dejó en prisión preventiva por las presiones del gobierno a través del Ministerio del Interior”, dijo el ex estudiante de la Universidad Católica de Temuco. “Aquí no estamos en la presencia de persecución de hechos puntuales e imputables, sino que está en contra de un pensamiento y una táctica de dignidad fundada en la recuperación del territorio y la autonomía de un pueblo”, afirmó Berkhoff, quien luego levantó su mano y gritó: “¡Fuerza al pueblo mapuche!”.

Más tarde se trasladó a la casa de su madre y compartió con su pareja e hijos. También recibió llamados desde Puerto Choque, donde le dieron cuenta de todos los movimientos policiales desde su ausencia.

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