Las disímiles posturas de Maduro y Cabello, los hombres clave de la transición post Chávez

El vicepresidente es visto como miembro del ala moderada del oficialismo y el más allegado a Cuba.

por Fernando Fuentes
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Por sus funciones serían los llamados a reemplazar interinamente a Hugo Chávez en momentos diferentes, según la Constitución, para convocar a elecciones presidenciales en 30 días. Mientras el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, es considerado como miembro del ala moderada del oficialismo y el colaborador de Chávez más allegado a Fidel y Raúl Castro, al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, se le conoce como un dirigente radical y líder del ala militarista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien “no es un admirador cautivo del régimen castrista”, según los analistas.

1. Biografías ligadas a Chávez

A sus 50 años, el vicepresidente representa el sueño socialista de un trabajador que llega al poder. Apenas con el título de bachillerato, comenzó a manejar los buses del sistema del Metro de Caracas, luego fue sindicalista, militante y, por último, político de primera línea. Maduro conoció a Chávez mientras éste cumplía condena en prisión por su fallido golpe de Estado de febrero de 1992, debido a que su pareja, la abogada y actual procuradora general del país, Cilia Flores, fue una de las encargadas de luchar por su liberación. Luego, la pareja ayudó a Chávez a montar el Movimiento V República, con el que ganó las elecciones presidenciales en 1998. Tras ser diputado y jefe del Legislativo hasta 2005, al año siguiente fue llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores. El pasado 10 de octubre fue nombrado vicepresidente.

La relación entre Chávez y Cabello (49) es estrecha y de larga data. Encumbrado y alejado intermitentemente del poder, el presidente de la Asamblea Nacional ha sido uno de los hombres más cercanos al mandatario durante los últimos 13 años de gobierno. Fue su alumno en la Academia Militar y participó junto a él, como teniente del Ejército, en el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 contra Carlos Andrés Pérez. Fracasada la rebelión y después del encarcelamiento de Chávez y otros cabecillas de la asonada, Cabello solicitó su pase a la reserva. Una década después, siendo vicepresidente, tomó la presidencia por un día y organizó un comando de elite para rescatar a Chávez desde una base naval y regresarlo al poder, tras el fugaz golpe de Estado de abril de 2002.

2. Sus posiciones frente a Cuba

Maduro, de formación marxista-leninista y de discurso antiimperialista, es considerado el colaborador de Chávez más allegado a Fidel y Raúl Castro y a la revolución cubana, a la que se vinculó desde su juventud, cuando viajó a la isla para fortalecer su formación, según consigna AP. “Es predilecta pieza de ajedrez de los hermanos Castro. En Cuba saben que con él sus negocios están a buen resguardo. Es un activo político que manejan a su antojo”, escribió el periodista venezolano Alexander Cambero, en una reciente columna en el diario El Universal.

Cabello, en tanto, “no es un admirador cautivo del régimen castrista, allí los recelos de La Habana para con él”, sostiene Cambero. En entrevista con La Tercera, el periodista venezolano Boris Muñoz recordó que el actual presidente de la Asamblea Nacional “proviene del grupo de militares nacionalistas que conspiró con Chávez en los dos golpes de 1992 y representa los intereses de ese grupo, que abjura de la influencia que han alcanzado los hermanos Castro en los asuntos venezolanos”.

3. En veredas opuestas dentro del chavismo

El vicepresidente de Venezuela es considerado del ala moderada del círculo más próximo al Presidente Chávez, afirma AFP. Maduro es un convencido de la revolución y maneja un espacio de poder fortalecido tras el nombramiento de su pareja, Cilia Flores, como procuradora general de la República. También goza del respaldo de un amplio sector de la bancada oficialista en la Asamblea Nacional. Según el diario local Tal Cual, Maduro tiene el respaldo de Adán Chávez (hermano mayor del presidente), Cilia Flores (procuradora general de Venezuela), Blanca Ekhout (vicepresidenta de la Asamblea Nacional) y el ex vicepresidente venezolano Elías Jaua.

En cambio, a Cabello se le conoce como un dirigente radical, líder del ala militarista del Partido Socialista Unido de Venezuela -del que actualmente es primer vicepresidente- y al que sus adversarios políticos han señalado como representante de la “derecha endógena, agazapada en la revolución, que en momentos de tensión ha soñado con un chavismo sin Chávez”, según el diario español El País. De acuerdo con The Economist, Cabello representa a la alianza pragmática entre elementos del Ejército e intereses empresariales (los llamados boligarcas). El presidente de la Asamblea Nacional cuenta con el apoyo de los altos mandos militares y buena parte del Ejército.

4. Cercanía con la gente

“Es fraterno, simpático. Es un genuino hombre de su pueblo”, comentó a Reuters Ramón Torres Galarza, embajador de Ecuador en Caracas, sobre la popularidad del actual vicepresidente venezolano. Una opinión similar a la expresada por El País, que define a Maduro como un “hombre afable, carismático, paciente, que se ha hecho a sí mismo”. Durante la campaña electoral que culminó con la reelección de Chávez para un cuarto mandato, se le vio conducir un par de veces el camión sobre el que viajaba el mandatario en sus recorridos por el país. “Mientras Chávez saludaba a su militancia con besos y sonrisas, en las fotografías se veía a Maduro aferrado al volante, con el ceño fruncido, como sometido a una última penitencia para demostrar su lealtad”, grafica el diario español.

“Cabello es, por naturaleza, un apparátchik (agente del aparato). No sirve para actividades públicas, porque es un pésimo orador, no sabe hilar una argumentación coherente y no tiene carisma”, dijo en una reciente entrevista a La Tercera Heinz Dieterich, amigo y colaborador de Chávez. En tanto, George Ciccariello-Maher, profesor de Drexel University en Filadelfia y autor del libro We Created Him: A People’s History of the Bolivarian Revolution, explicó a Reuters que el nombre de Cabello “siempre ha salido de la boca de la gente con cierta amargura”. “Los revolucionarios de base no confían en él”, agregó. Según analistas, su estilo confrontacional, su camaleónico pragmatismo y la transformación que ha sufrido desde que comenzó en el gobierno explicarían la relación de poder intermitente que ha tenido con Chávez.

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