La Haya: Chile endurece críticas a Perú por inconsistencias en los alegatos finales

Ayer terminó la fase de alegatos orales con la exposición final de los abogados de Chile. La sentencia se espera para julio de 2013.

por F. Artaza y P. Durán (Enviados especiales a La Haya)
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Un incidente se produjo ayer minutos antes de las 15 horas en La Haya, antes del reinicio de los alegatos finales de la defensa de Chile. Mientras esperaban el ingreso de los jueces al auditorio de la Academia Internacional de Derecho, el agente peruano Allan Wagner reclamó al jefe de la delegación chilena, Alberto van Klaveren, el que se hubiera incluido a último momento un documento de respuesta a Perú que no figuraba en la fase escrita. La discusión se repitió al término de las audiencias.

El origen de la disputa fue un informe de la Agencia Nacional de Oficinas Navales de EE.UU. (Nnoa), exhibido en la mañana por el abogado Giorgio Petrochilos, para desmentir la única prueba que había presentado el martes Perú en relación a la práctica de los estados. En su alegato, los demandantes habían expuesto a la corte un antecedente que no constaba ni en la memoria ni en la réplica, por lo que sorprendió a la delegación chilena, en relación al paso de dos barcos de investigación científica en los años 80 al sur del paralelo sin autorización chilena.

Chile, por intermedio de Petrochilos, respondió con dureza. El abogado anunció que se presentaría una observación por escrito ante el tribunal por el proceder de Perú. Además, exhibió el documento del Nnoa, que obtuvieron por internet, en que quedaba claro que los dos casos expuestos por Perú habían sido misiones científicas internacionales en las que participaba Chile. “Fueron investigaciones internacionales… No hay ninguna prueba de que el gobierno peruano haya ordenado investigaciones al sur de la frontera fijada por el paralelo”, remarcó Petrochilos.

El incidente es uno de los ejemplos de cómo la defensa endureció el tono para remarcar ante la corte lo que calificaron de inconsistencias y contradicciones de la argumentación peruana.

“Perú no ha tenido el valor de aceptar que ya había acatado la frontera marítima (…). Es un insulto a la memoria de los delegados (del Tratado) del 52 decir que no sabían que estaban delimitando”, dijo el abogado James Crawford antes de cederle la palabra a Van Klaveren, quien pidió a la corte declarar improcedentes todas las solicitudes de la demanda peruana: “Las consecuencias de cambiar una frontera marítima que tiene más de 50 años serían muy graves”, remató el chileno.

Críticas

La mañana comenzó con Crawford citando al poeta inglés Philip Larkin, para llamar la atención de los jueces sobre el hecho de que “la historia se desarrolla hacia adelante, día a día”. El principal jurista de Chile acusó a Perú de ir en contra de esa sentencia para desconocer la forma y los objetivos que ambos países se fijaron al momento de los tratados.

“Toda la presentación peruana está plagada de anacronismos”, dijo Crawford, quien cuestionó que los peruanos sólo admitan el límite exterior de su zona marítima, pero no sus contornos. A su juicio, la tesis peruana se contradice con el hecho de que en 16 ocasiones la Armada peruana hubiese disparado sobre embarcaciones extranjeras que violaban su territorio marítimo, una acción extrema a los ojos del derecho internacional, dijo, pese a sostener que no ha delimitado su zona económica exclusiva.

La defensa acusó en varias ocasiones a los demandantes de haber caído en contradicciones respecto de la interpretación del artículo IV de la Declaración de Santiago de 1952, firmado por Chile, Perú y Ecuador.

La delegación dejó ayer en manos de los abogados Luigi Condorelli y Samuel Wordsworth explotar el reconocimiento que hizo el martes el francés Alain Pellet de que el texto de 1952 sí era un tratado internacional. “Es un reconocimiento tardío de que se debe interpretar a la luz del derecho internacional. Me alegro de ello”, dijo Condorelli, y su par afirmó que con esa declaración de Perú queda demostrado que el caso de Chile no era la defensa de un acuerdo tácito, sino la interpretación de un texto convenido con Perú.

Otro de los pasajes llamativos fue la forma en que el francés Pierre-Marie Dupuy contestó la pregunta formulada a las partes el juez Mohamed Bennouna, respecto de si estaban facultados Chile y Perú, a la luz del derecho internacional, para reclamar y delimitar las 200 millas en 1952. Dupuy citó los argumentos esgrimidos años antes por el mismo magistrado para elaborar la tesis del progreso del derecho internacional y sostener que Ecuador, Perú y Chile habían actuado de consuno para defender una iniciativa innovadora, como era entonces la defensa de la soberanía de las 200 millas.

“Perú está rompiendo con el principio de unidad que primó”, criticó el abogado.

Al término de los alegatos, el presidente de la corte, el eslovaco Peter Tomka, abrió el proceso de deliberaciones del fallo, el que se espera podría estar terminado en julio de 2013.

Defensa dice que reclamo por límite terrestre es "pura invención"

Mostrando en la pantalla de la corte una copia de la Ley de Tacna, que en 2001 fijó el límite de dicho departamento peruano, el abogado Jan Paulsson leyó el artículo en que la norma establece el límite terrestre de dicho país “hasta el Hito 1”. “No es territorio peruano lo que hay al sur”, agregó el litigante sueco, antes de señalar que “el 17 de enero de 2008 Lima enmendó esta ley. ¿Cuándo presentó Perú su solicitud de esta causa (en La Haya)? El día antes”, remató.

Por 40 minutos, Paulsson se dedicó al tema del límite terrestre. Lima pidió que el fin de dicha frontera sea establecido por la corte en el llamado Punto 266, fijado por ese país 260 m al suroeste del Hito 1.

La petición peruana fue expuesta acusando a Chile de desconocer el fin de la frontera terrestre. De hecho, ese país sostuvo en los documentos escritos entregados al tribunal que el Punto 266 o Concordia había sido establecido por el Tratado de 1929, desconocido por Santiago al defender el Hito 1.

Ante esto, la delegación chilena desplegó dos líneas de argumentación. Primero, demostrar que Perú siempre aceptó el Hito 1 como límite. Segundo, que La Haya no tiene atribuciones para abordar este caso, pues el Pacto de Bogotá de 1948 -utilizado por Lima para demandar- prohíbe revisar temas resueltos antes, como ocurre con el Tratado de 1929.

Así, en cuanto a la primera línea de argumentos, Paulsson aludió a las actas de 1968 y 1969 sobre la ubicación de faros de enfilación para señalar el límite, en que ambos países intercambiaron notas diplomáticas en que “se repetía la frase ‘materializar el paralelo de la frontera marítima’”. El sueco también mencionó el acta de la comisión mixta del 69, que dice que fue mandatada para “verificar la localización del Hito 1 señalando la frontera marítima”.

Paulsson acusó al litigante peruano Michael Wood de “inventar” que la instalación de los faros fue para “evitar incidentes entre pescadores artesanales. ¿De dónde obtuvo esta información? No lo sé, de ningún documento del 68 y 69. Es pura invención”.

En esa línea, indicó que el Tratado de 1929 dice que el punto de fin de la frontera terrestre estará “en la costa, no en línea de marea baja”, como dice Lima.

“Todos estos son trucos, cortinas de humo, juego de manos. Pero tampoco es grave, porque no va a llevar a ningún equívoco. Este Punto Concordia de Perú es puro invento”, indicó.

“Mi intención en esta intervención es convencerlos de algo que se puede decir muy brevemente, podría caber en un mensaje de Twitter: esta corte no necesita ni puede ocuparse de la frontera terrestre”, agregó el abogado, antes de explicar que la “línea de marea baja” -donde Lima argumenta que debería ubicarse el fin del límite terrestre e inicio del marítimo- “no se menciona en ninguna parte de los instrumentos de 1929”.

“Perú quiere plantear esto ante la corte, aunque la corte no puede conocer de ello. El Pacto de Bogotá no permite poner en tela de juicio cuestiones ya zanjadas”.

En contraste, explicó que “esta es una cuestión que estaría sometida al régimen jurisdiccional del tratado”, aludiendo a que, de acuerdo al instrumento, cualquier diferencia debe ser sometida ante el arbitraje del presidente de EE.UU.

“Durante medio siglo Perú no dio problema alguno”, dijo Paulsson, cerrando con que “esta ficción de la línea de marea baja no se produjo sino hasta cuando Perú decidió llevar esto ante la corte. Hasta 2005, nadie había oído jamás hablar del Punto 266”.

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