Las mejores esquinas para vivir en Chile

Barrios que cuentan con todo lo necesario para vivir en la ciudad y donde existe mayor cantidad de puntos para entrar o salir de la vivienda: colegios, supermercados, negocios y locomoción. Bajo esos criterios, la agencia de investigación y de comunicación Ekhos hizo una lista con las mejores esquinas para vivir en el país, tomadas como punto de referencia de un buen barrio para vivir. Estas son algunas.

por J.M.Jaque / M.E.Pérez / A.Guerrero
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Pocuro / Los Pensamientos, Providencia

“Imagínate salir todas las mañanas de tu casa y ver esto”, dice Marcela Silva (49) en la puerta de un edificio de Pocuro a pasos de Los Pensamientos, una esquina que marca el fin del bandejón central de Pocuro y que a partir de ahí se ensancha para convertirse en el Parque Augusto Fernández, remodelado el año pasado (se habilitaron dos senderos para los runners y se reconstruyó la fuente de agua con dos puentes peatonales de madera) y un lugar de encuentro para deportistas y familias. Marcela Silva lleva 10 años viviendo ahí. “Estamos a la mitad de todo y lo resolvemos todo caminando”, cuenta. En efecto, el metro Bilbao, micros, locales comerciales y estaciones de servicio están a sólo unos pasos. “Y hace poco pusieron unos cafés”, dice apuntando al frente del Club Providencia.

A las 16 horas los autos apenas se sienten por Pocuro. No es una hora peak. Más ruido hacen los maestros que acondicionan el departamento del primer piso del edificio de la esquina norponiente, una construcción que no supera los cuatro pisos -similar a casi todos en el sector- y que tiene mosaicos en su exterior y 150 metros cuadrados de espacio interior, donde se cuenta un amplio balcón que mira al parque. De ahí sale Ruth Urrutia (61), que llegó en 2001 desde una casa en Apoquindo con Jorge VI, donde vio cómo la piscina dejó de recibir los rayos del sol por los edificios que empezaron a rodearla. Su destino preferido es la rotisería Los Ciervos, en Tobalaba, donde encuentra platos preparados, ostras, empanadas y strudel. “Puedo hacer perfectamente la vida en este barrio”.

Blanca Estela / Los Hibiscus, Concón

A menos de 10 minutos de los colegios Sek y Saint Margaret’s, de supermercados y streep center, de bancos y de la infaltable panadería de barrio, sólo el paso de automóviles que suben y bajan interrumpe la calma y el canto de zorzales y tencas que se oyen entre los álamos. Ubicada a 200 metros de la avenida Concón-Reñaca, principal vía de conexión entre esos balnearios, aquí también cuenta con diversos servicios y locomoción pública a Reñaca, Viña del Mar y Concón. Hacia el lado poniente, las dunas y el mar asoman en el horizonte y del lado opuesto, un amplio bosque de pinos. Hugo Solar (60) hace 15 años que llegó a esta intersección, cuando todo era arenal y bosque y sólo estaba su casa y la de un vecino. “Estaba recién loteado todo esto. Hoy aquí está todo a menos de 10 minutos. Tenemos la playa cerca, los restoranes y la famosa panadería Carmencita, donde todos compramos el pan. Los niños tienen locomoción a dos cuadras, pueden ir en bus o taxi al colegio, es un sector tranquilo y una calle de muy poco tránsito a pie”. Al igual que su vecino Carlos Bascuñán (50), con 14 años en el lugar y una cómoda casa de amplio jardín con piscina, reconoce que su decisión de llegar fue porque “nos gusta la tranquilidad y la naturaleza. Aquí tenemos de todo cerca: supermercado, mall, farmacia. Todo nos sirve y facilita el vivir”. “Si una persona puede elegir un lugar para vivir cerca de Viña, pero no dentro, se va a Bosques de Montemar”, asegura Tania Timofeew, geógrafa y directora de proyectos en geodatos de Ekhos.

Esmeralda / Ismael Valdés Vergara, Parque Forestal

“Tenemos obras y exposiciones en el patio de la casa”, se jacta Alonso Ruiz (25) al salir del tradicional edificio rosado y en diagonal sobre Esmeralda con Miraflores, frente al Edificio Registro Electoral. Es así: a sólo unos pasos está el Bellas Artes. En otra dirección, y también a unos pasos, está la tienda vintage Fugaz y la cafetería Cocteau. A dos cuadras está la Primera Comisaría y una sede de la U. Mayor. A tres, el metro Bellas Artes. Y a unas cuantas más, el centro. “Está todo cerca, pero acá es tranquilo. Nadie te molesta. Es como un mundo aparte. No es como las calles que están alrededor, San Antonio o Santo Domingo”, complementa Alonso Ruiz. El barrio es variopinto no sólo en edades de quienes viven ahí. “Se ven hartos extranjeros que vienen a pasear y a comer. Este lugar es un polo atractivo de Santiago”, comenta Valeska Villablanca (24), que hace un año trabaja en la cafetería Cocteau.

“Es interesante que no es solamente un barrio, sino que es la articulación de varios barrios. Está el Forestal, que llega a Merced, Mosqueto y otras calles que lo han ampliado dejando de ser sólo Ismael Valdés Vergara, como era antes. Esto se prolonga por el barrio Lastarria y el Centro Cultural Gabriela Mistral, que lo que hace es crear un megabarrio artístico-cultural. Y esto se puede prolongar hacia Bustamante, la que puede ser el conductor hasta barrio Italia”, dice Timofeew, de Ekhos.

Callao / Hendaya, Las Condes

“Es un barrio tranquilo, bonito y que sigue siendo residencial”, resume Damaris Ulloa (33). A dos cuadras de Apoquindo -lo que significa bancos, negocios, restaurantes, pubs, metro y micros- y a una de Gertrudis Echeñique, esta esquina es como un oasis: “Apoquindo está lleno de gente y acá no se siente nada de eso. Esto no pasa en otras comunas. Y es súper grato”, insiste Damaris. Ella llegó a este barrio porque a dos cuadras tiene una clínica cosmetológica. Y le gustó. Más, cuando el fin de semana pasea con su hija por Gertrudis Echeñique, una calle con amplias veredas y antejardines que se convierte en algo parecido a un paseo peatonal: gente que saca las mesas y sillas a la calle y celebra cumpleaños. “Eso me saca un poco de la ciudad”, insiste.

La esquina la conforman tres edificios en altura y una casona azul comercial en la esquina surponiente. No hay antejardines, pero los árboles no están separados por más de siete metros, lo que regala un tono verde al ambiente. Además, un paso de cebra y un lomo de toro les dan tranquilidad a los peatones, preferentemente jóvenes. “Acá vemos gente de entre 20 y 40 años. Jóvenes que están estudiando o que trabajan por el sector. Por eso hay mucha rotación. Pero el barrio tiene todo lo que ellos necesitan”, cuenta Plácido Santander, del edificio nororiente de Callao. “Las Condes tiene un diseño de microbarrios”, dice Tania Timofeew, directora de proyectos en geodatos de Ekhos.

Andalué / Queule, San Pedro de la Paz

“Estamos cerca de la urbe, pero a la vez te desconectas completamente por la naturaleza que nos rodea. Parece que estuvieras en tu casa de veraneo, pero es tu casa”, comenta Paulina Sanhueza, quien vive desde 2009 en el Conjunto Residencial Puerto Andualué. Dice que se puede disfrutar de una vista que incluye el río Biobío, su desembocadura, el mar y la Laguna Grande. “Tienes la posibilidad de observar las cuatro postales más significativas de la provincia en un solo lugar”.

Esta esquina, que tiene cuatro condominios de departamentos en sus inmediaciones, es uno de los puntos más altos de la comuna de San Pedro de la Paz. Destacan sus amplias veredas y frondosa vegetación nativa. Durante las tardes, decenas de runners recorren los rincones del sector sampedrino. Ignacio Eguiguren, de 17 años, comenta que es agradable ver a la gente usar los espacios públicos con seguridad. “He vivido toda mi vida acá y en el último tiempo ha crecido el número de deportistas que salen a entrenar”. Comenta que otra de las virtudes es la cercanía de los servicios: a menos de 500 metros existen dos supermercados. Además, hay tres colegios: el Santísima Trinidad, el Alemán y el Saint John’s. “La gente se traslada caminando. Eso permite que los vecinos puedan realizar gran parte de su vida acá”.

“Es la comuna dormitorio de los empresarios y ejecutivos públicos que trabajan en Concepción. Es como Vitacura, Las Condes y Providencia”, resume Tania Timofeew, de Ekhos.

Hornopirén / Lafquén, Maipú

La Villa Santa María de Maipú es un barrio residencial que ha ganado en plusvalía: es tranquilo, está bien conectado (vía Autopista del Sol y el metro a 10 minutos) y la esquina de Hornopirén y Lafquén tiene una particularidad: a una cuadra exacta tiene un colegio, una iglesia, un strep center, micros, colectivos y el parque El Rosal. Además, se ven luminarias cada pocos metros. “El ambiente es muy bueno. Yo conozco a todos mis vecinos. No somos amigos, pero nos visitamos y hemos conseguido un ambiente de buena vecindad… como la vecindad del Chavo”, bromea Rosa Lorca (48). Su casa está en plena esquina y, pese a que le hace arreglos (techo para el auto), su casa es igual a todas: de ladrillo el primer piso, planchas de policarbonato el segundo y un pequeño antejardín. Esta similitud en algo recuerda al barrio de The Truman Show. “El plus lo da el parque”, dice Janina Saavedra, que llegó a inaugurar la villa hace ocho años. El fin de semana las familias repletan el parque. “Tenemos de todo. No me movería de acá”, concluye Rosa Lorca.

“El Metro lo ayudó mucho. Le entregó un plus muy grande. Además, hace 10 años que Maipú se convirtió en una comuna más pujante. Está atrayendo personas de clase media y, también, de clase más alta con una mente más progresista y que no quieren encerrarse en el barrio alto”, comenta Tania Timofeew, de Ekhos.

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