El dilema del PC en su último paso al establishment

La conmemoración del centenario del PC encuentra a los comunistas en medio de su disyuntiva política más compleja desde 1990: apoyar en primera vuelta a Bachelet e ingresar a un eventual gobierno, con sus costos y beneficios, o cuidar su influencia en la izquierda.

por Esteban González y Rocío Montes
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El miércoles a las 19 horas, en la sala de sesiones de la Cámara de Diputados del ex Congreso, comenzó la primera jornada del seminario internacional por el centenario del PC. Entre los panelistas del encuentro “Construyendo ideas para el Chile que queremos” había un representante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien manifestó su “admiración” por la juventud chilena y Camila Vallejo. En el público, sin embargo, no estaba presente la vicepresidenta de la FECh. La secretaria general de la Juventudes Comunistas, Karol Cariola, llegó tarde y se sentó a un par de metros del timonel de la colectividad, Guillermo Teillier. Después de una media hora, en medio de los discursos de los invitados internacionales, la líder de la Jota se acercó al diputado, le hizo un comentario al oído y se retiró del edificio.

La conmemoración de los 100 años de la colectividad encuentra a los comunistas en medio de su definición política más compleja desde 1990. En un paso definitivo de su ingreso al establishment, el PC debe decidir si apoyará a Michelle Bachelet en las primarias y si, finalmente, las condiciones internas del partido le permitirán ingresar a un eventual gobierno y dejar de ser oposición por primera vez en cuatro décadas. El dilema genera discusiones en la colectividad, donde algunos sectores juveniles, sindicales y de base temen que el PC pierda su identidad e influencia en el electorado de izquierda.

Algunas de las nuevas figuras comunistas que forjaron su liderazgo en medio de las movilizaciones de 2011, entre ellas la propia Vallejo, observan con reticencia el proceso de acercamiento del PC hacia la Concertación y su candidata. “No haría campaña por Michelle Bachelet ni llamaría a los jóvenes a votar por ella”, dijo en enero la tesista de Geografía.

En el mundo sindical también se mira con desconfianza el aterrizaje del partido a la institucionalidad. “(El PC) debe volver a caminar junto al pueblo, como lo hizo en otros procesos, y no desperfilarse en un puro acuerdo electoral o en pactos que se hagan por arriba, porque eso genera una distancia también de la base social”, señaló en abril el dirigente comunista Cristián Cuevas, ex líder de la Confederación de los Trabajadores del Cobre (CTC).

Desde que asumió en 2005, después de la muerte de Gladys Marín, el presidente del PC ha emprendido una estrategia paulatina con el objetivo de que su colectividad retome el papel institucional que había cumplido históricamente hasta 1973. En 2008, un acuerdo por omisión con la Concertación le permitió al PC conseguir dos alcaldes. En 2009, gracias al pacto instrumental, el partido obtuvo tres diputados y el propio Teillier llegó al Congreso. Actualmente, en privado, ha reforzado la necesidad de que el partido participe de las primarias opositoras de junio de 2013 y respalde a Bachelet. El miércoles, en el seminario, el dirigente Juan Andrés Lagos defendió el entendimiento con la Concertación: “La historia, los desafíos del presente, el futuro de Chile, hacen pensar que es posible un encuentro entre la izquierda y el centro para aunar esfuerzos para la profundización de un Estado democrático, aún en un proceso gradual, que por lo demás no sería nada de raro en la historia social y republicana de nuestro país”.

En la Concertación observan con atención las discusiones internas del PC y se analiza que, pese a las pretensiones de los principales líderes comunistas, el proceso estará teñido de complejidades. Principalmente por tres razones:

1) Es improbable que el PC ingrese al oficialismo sin pagar un costo electoral. En la FECh, por ejemplo, después del papel que ejerció el PC en las negociaciones entre los estudiantes y el gobierno en 2011, los comunistas han perdido influencia paulatinamente. En las elecciones de fines del año pasado, Vallejo perdió la presidencia. En los recientes comicios internos de noviembre, la candidata Rebeca Gaete solamente logró la secretaría general de la federación y fue superada por los autonomistas y por otras fuerzas de izquierda.

2) La apuesta política del PC, de formar un bloque de izquierda junto al PPD y el PRSD, se desplomó tras las elecciones municipales. Los tres partidos obtuvieron un 22,1% de la votación de concejales, mientras que el eje PS-DC, que defiende la alianza de centro izquierda como factor de sobrevivencia de la Concertación y su regreso al poder, alcanzó un 27,3%. En este nuevo escenario, el PC se enfrenta a la decisión de ingresar al gobierno sin mayor poder de negociación y, sobre todo, sin un proyecto político que justifique su incorporación al oficialismo. El apoyo de los comunistas al senador José Antonio Gómez en primarias es altamente improbable, según indican en la Concertación.

3) Después del ambiente triunfalista y unidad que se generó en la oposición tras los buenos resultados del 28 de octubre, la DC explicitó sus reparos a formar una coalición con el PC y puso sobre la mesa el dilema de los comunistas de intentar ser gobierno y oposición a la vez: “Lo que más me preocupa es que el PC esté con una política a dos bandas, con un pie en el gobierno y un pie en la calle, que es lo que ocurrió en el gobierno de Gabriel González Videla. Eso terminó de la peor forma”, dijo el presidente de la DC, Ignacio Walker, el 25 de noviembre.

La tensión entre ambos partidos activó al presidente del PS, Osvaldo Andrade, que facilitó un encuentro entre Walker y Teillier el pasado miércoles 28. Después de un duro intercambio de opiniones, los jefes de partido acordaron una nueva cita. El encuentro, programado para el próximo jueves 13, marcará un hito en las relaciones de ambas colectividades: será la segunda reunión oficial entre las mesas directivas del PC y la DC desde 1990. De acuerdo a fuentes democratacristianas, uno de los ejes de la conversación será alcanzar una propuesta programática parlamentaria.

Uno de los dirigentes DC que ha estado involucrado en las negociaciones indica que su partido está a favor de facilitar un acuerdo con los comunistas con miras a las elecciones de diputados y senadores. Despejado ese punto, señala, el PC tiene menos razones objetivas para ingresar a un gobierno de Bachelet. Por el contrario, deberá asumir importantes costos políticos a cambio de algunos ministerios de poca relevancia.

La misma fuente asegura que, pese a lo que se observa desde el exterior, la DC y el PC coinciden en la inconveniencia de formar una misma coalición y en las dificultades de su ingreso a La Moneda.

En ese cuadro, durante la semana, diferentes figuras democratacristianas han comenzado a sostener reuniones privadas con dirigentes del PC. Uno de ellos es el ex diputado Gutenberg Martínez, informan en la DC. El objetivo es lograr acuerdos, sin el PS como intermediario, en vista de los intereses de ambas colectividades.

Para los socialistas, en cambio, la negociación parlamentaria estará marcada por la decisión que tome el PC respecto de un eventual gobierno de Bachelet. En el PS indican que el bloque opositor comenzará a discutir en enero el modelo de gobernabilidad de una nueva administración. Para ese entonces, explica un dirigente que ha participado de las conversaciones, el PC deberá haber resuelto si está dispuesto a ingresar al Ejecutivo y a asumir los costos de esa decisión. Para los socialistas es impensable garantizar una negociación beneficiosa para el PC, que aspira a aumentar de tres a seis diputados y lograr un senador, para que en el futuro finalmente los parlamentarios comunistas sean díscolos ante Bachelet. El PS quiere garantizar un respaldo amplio para la ex presidenta tanto en el Parlamento como en el gobierno y, sobre todo, que su eventual administración logre controlar las movilizaciones sociales.

El fracaso del proyecto de una plataforma de izquierda, además, deja a los comunistas sin mayor rango negociador, indican en el PS.

El bacheletismo observa con atención el proceso interno del PC. De acuerdo a un miembro de la fundación Dialoga, la ex jefa de Estado necesita una mayoría, y eso contempla a los comunistas, con quienes la directora de ONU Mujeres siempre ha establecido excelentes relaciones. “No veo ningún problema en que el PC integre un futuro gobierno de la oposición. Históricamente han aportado a los gobiernos legítimamente elegidos y lo han hecho muy bien, como en el gobierno de Salvador Allende. Creo que sería un factor para sumar apoyo y, desde mi opinión personal, sería una muy buena opción”, señala la madre de Bachelet, Angela Jeria, quien participó el jueves de la ceremonia en que Carolina Tohá asumió la alcaldía de Santiago.

El mismo día, el diputado Teillier indicó que todos los ex presidentes están invitados al acto con que el PC celebrará hoy su centenario en el Estadio Nacional y que, aunque no han gestionado ningún saludo especial, “si llegan, serán bienvenidos”. “Cuando se cumplieron formalmente los cien años nos llegó un saludo de la ex presidenta, recibimos el saludo de su madre, Angela Jeria, y la verdad es que con Michelle Bachelet siempre hemos mantenido relaciones”, indicó el presidente del PC.

A las celebraciones está invitada Jeria y dos de los colaboradores de Bachelet en Chile: su ex jefe de gabinete, Rodrigo Peñailillo, y María Angélica “Jupi” Alvarez.

Pese a la expectación del bacheletismo, un miembro del círculo de confianza de la ex jefa de Estado teme se produzca un escenario similar al que enfrentó el socialismo francés en los años ochenta. En 1981, el Presidente François Mitterrand incorporó al Partido Comunista (PCF) a su primer gabinete y le concedió cuatro ministerios: Transportes, Salud, Trabajo y Función Pública. Los comunistas, paralelamente, siguieron controlando la Central General de Trabajadores. Al poco tiempo, sin embargo, comenzaron los problemas. El PCF obtuvo continuas bajas de votación en las elecciones posteriores a la presidencial. Luego, cuando el gobierno decidió renunciar a su proyecto económico de izquierda, asediado por la crisis económica y el alto desempleo, los comunistas decidieron renunciar y volver a la oposición después de tres años en el oficialismo.

Para la Concertación, y sobre todo para el bacheletismo, actualmente todavía es una incógnita qué transformaciones profundas está viviendo el PC en su camino al establishment. De acuerdo a diversos dirigentes con vínculos con el comunismo, estamos siendo testigos de un lento y paulatino giro del PC hacia la socialdemocracia. Siguiendo los pasos del italiano Enrico Berlinguer, uno de los fundadores del Eurocomunismo, la colectividad intentaría hacer compatibles los ideales y objetivos revolucionarios y los valores y actitudes democráticas.

Un influyente dirigente comunista, de las generaciones más nuevas, entrega algunas luces de lo que ocurre en las filas de su partido: la colectividad está repensando cómo se ejerce el socialismo en el siglo XXI, a más de 20 años de la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. En ese sentido, se está debatiendo la política de alianzas “interclasistas”, el concepto de un Estado que no sea totalitario, entre otras concepciones que los han acompañado por un siglo.

Aunque se confía en el proceso de transición del PC, ciertos grupos de la Concertación que valoran la presencia comunista en un eventual gobierno apuestan a que la colectividad se instalará en un punto intermedio: alcanzará acuerdos electorales con la oposición y cooperará con Bachelet, pero finalmente optará por no ingresar formalmente a La Moneda ni comprometerse. “Estar y no estar, pero con un vínculo privilegiado con el Ejecutivo”, explica un dirigente de la fundación Dialoga.

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