Universitarias y profesionales menores de 30 años son las donantes de óvulos en Chile

Principales motivos que esgrimen para donar son ayudar a mujeres infértiles y recibir compensación económica por procedimiento.

por Cecilia Yáñez
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No superan los 30 años, estudian en la universidad -la mayoría carreras vinculadas a la salud- o trabajan. Varias tienen hijos y las que no, dicen quererlos , aunque en el futuro. Todas han tenido algún grado de cercanía con parejas con problemas de fertilidad.

Así son las chilenas que donan óvulos para tratamientos de fertilidad in vitro en nuestro país, según un estudio de la Clínica Monteblanco.

Según la investigación, que encuestó a 18 mujeres que donaron óvulos para esta institución, la compensación económica y las ganas de ayudar a las parejas infértiles son los dos principales motivadores de su acción. De hecho, en este centro las donantes reciben 500 mil pesos por sus óvulos, que es una forma de compensar el esfuerzo que significan los exámenes y el tiempo que deben sacrificar para realizar el proceso completo. Natalia (23), por ejemplo, dice que el dinero es un estímulo y que le ayuda en la universidad, pero que su razón principal es ayudar a otros a ser padres. “Mi tía trató por cinco años de tener un hijo. No podían con su pareja. Toda mi familia sabía de su problema hasta que decidió tratar con la donación de un óvulo y hoy es mamá”, dice. Por eso, cuando supo del sistema decidió ser donante. Ya lo ha hecho en dos ocasiones y no se arrepiente.

El doctor Carlos Troncoso, director de la Clínica IVI Santiago, dice que en este centro también recibe óvulos donados, principalmente de estudiantes del área de la salud, porque tienen más conciencia de la importancia de esta acción. En esta clínica se rigen de acuerdo con la normativa española. Así, sus donantes no pueden ser menores de 18 años ni mayores de 35, pero en la práctica el promedio es de 22. Todas reciben en compensación 600 mil pesos, los mismos mil euros que se entregan en España por concepto de gastos de traslado y tiempo de estudio o trabajo. Al igual que en la Clínica Monteblanco, el proceso es completamente anónimo.

En IVI, desde 2007 a la fecha, llevan 390 ciclos realizados con donación de óvulos. Este año esperan realizar unos 180.

A la fecha, en la Clínica Monteblanco -inaugurada a mediados de 2011- llevan 240 ciclos de ovodonación aproximadamente.

El proceso

La legislación chilena no dice nada respecto de la donación de gametos (óvulos y espermios). Lo único que existe es el artículo 182 del Código Civil (introducido por la ley 19.585 de 1998) que señala que “el padre y la madre del hijo concebido mediante la aplicación de técnicas de reproducción humana asistida son el hombre y la mujer que se sometieron a ellas”, con lo que deja fuera de ese reconocimiento a quienes donan óvulos o espermios. Por lo tanto quien dona óvulos o espermios no puede, luego, reclamar derechos de maternidad o paternidad (ver recuadro).

Lo anterior no significa que cualquiera pueda ser donante. Para donar óvulos, las mujeres deben someterse a exámenes físicos y entrevistas sicológicas que demuestren que están sanas.

El jefe del laboratorio Fertilización In Vitro de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, Juan Enrique Schwarze, dice que “lo primero que hacemos es una entrevista. Luego, se examinan sus antecedentes clínicos, presión, frecuencia cardíaca, IMC, se realizan exámenes de sangre y ecografías para garantizar que esté sana. Si supera esta etapa, tiene más entrevistas con la sicóloga y se espera a que llegue una mujer que requiera una donante como ella”, dice.

También buscan que la donante se parezca físicamente a quien recibirá el óvulo. “Para eso, se recopilan sus características físicas como altura, peso, color, ojos, pelo y grupo sanguíneo, entre los resultados de otras pruebas”.

En total, el proceso demora entre tres y cuatro meses. Cuando ya tienen una mujer que puede ser madre, la donante es sometida a estimulación ovárica, procedimiento en el que recibe inyecciones de hormonas por vía subcutánea para aumentar la cantidad de óvulos. Paralelamente la receptora es sometida a estimulación, donde se le administra estrógeno para engrosar el endometrio y prepararlo para la gestación. Luego se le aplica progesterona para que el endometrio se vuelva receptivo a los embriones. Cuando ambas están listas, se aspiran los óvulos a la donante (entre 12 y 14) y se fecundan en el laboratorio con los espermios del futuro padre (pareja de la receptora). Luego los embriones se implantan en la receptora.

Daniela Solari, sicóloga de la Clínica Monteblanco dice que aún cuando una compensación económica, tras la donación siempre hay un gran deseo de ayudar. “Siempre hay una amiga, un familiar o conocido con problemas y por eso se deciden a donar. Tienen una empatía muy grande”. Es el caso de Isabel (25), asistente social que se enteró de la ovodonación a través de una amiga que trabaja en un hospital. Hoy está terminando las pruebas y exámenes y probablemente en un par de semanas más empiece con las inyecciones estimulantes. “Con mi pareja hemos pensado en tener hijos, pero en 10 años más, pero me alegra poder ayudar a personas que llevan años tratando de ser padres”.

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