LA TERCERA EDICION IMPRESA | domingo 23 de septiembre de 2012
Registro Civil revela que las mujeres representan el 81%, pero un hombre es el más longevo: 116 años.
Hace 100 años, una persona nacía en Chile con una esperanza de vida promedio de 26 años. Hoy es tres veces mayor (79), un salto producido por el mejoramiento de las condiciones sanitarias, de alimentación y económicas registradas en el país, y que ha permitido el surgimiento de un fenómeno propio de naciones que envejecen aceleradamente: los centenarios.
Hoy, en Chile, hay 752 personas con 100 años o más, según cifras calculadas por el Registro Civil e Identificación para La Tercera, a partir de las cédulas de identidad vigentes y las defunciones. Eso significa que uno de cada 423 adultos mayores sobre 80 años en Chile tiene 100 años o más. La mayoría son mujeres (81%) y se concentran en la Región Metropolitana, especialmente en las comunas de Las Condes (31), Santiago (25), Providencia y Ñuñoa (21), mientras que en provincia destacan Viña del Mar (17), Concepción (14) y La Serena( 11).
Los hombres sólo representan el 16%, pero tienen entre sus filas a la persona más longeva del país, Celino Villanueva, de 116 años, quien actualmente vive en San José de la Mariquina, en la XIV Región.
Arturo Larraín (102 años) es parte de los 140 centenarios varones que habitan el país. En su larga vida ha sentido más de 20 terremotos y ha sido testigo de 20 cambios de presidentes. Médico y destacado montañista, Larraín fue uno de los primeros chilenos en llegar a la Antártica, en 1947, en la expedición Angamos. Y aunque reconoce que la memoria le falla a veces, lo ve como algo esperable para su edad. “De verdad nunca pensé que llegaría a los 100 años”, dice desde su casa en Las Condes, donde vive actualmente solo, ya que no tuvo familia. ¿Su fórmula? “Dejé de fumar a los 40 años. Después nunca más fumé, si no, habría estado con un enfisema pulmonar y seguramente no estaría acá. Tuve la intuición de cuidarme”, cuenta a semanas de cumplir los 103 años. Para él la ventaja de vivir más que sus familiares y amigos fue haber tenido el privilegio de ser testigo del progreso de la medicina. “Me acuerdo que cuando estaba recién titulado teníamos que lidiar con unas epidemias flagelantes, terribles. Luego, con la era antibiótica desaparecieron la viruela, el sarampión y la tuberculosis. Y eso me tocó vivirlo a mí”, dice sonriendo.
Gustavo Villalón, demógrafo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), explica que el hecho de que la expectativa de vida haya aumentado en los últimas décadas hace que se eleve el porcentaje de los que mueren con edades de 100 años o más. “Eso significa que esta gente que está viviendo más años será más cada vez en el tiempo venidero”, dice.
De hecho, los datos de mortalidad del INE revelan que desde los 70 en Chile, los centenarios comenzaron a sumar años de vida extra. Así, si en 1979 una mujer vivía, en promedio, 1,9 años más tras superar la barrera de un siglo, en 2002 lo hacía en 2,4 años más. En el caso de los hombres centenarios, ese fenómeno llegó en los 80, pasando de vivir 1,6 años extra a 2,1 años.
Cuarta edad
Comer sano, no tomar alcohol y caminar mucho ayudaron a Ana Castillo a cumplir el 9 de febrero pasado 100 años. Trabajó como profesora primaria por 33 años, no tuvo hijos y hoy vive con sus sobrinas-nietas. Añora los tangos y valses de su época, “porque eran más serios”, dice, agregando que está “muy bien cuidada, y espero que todos los de mi edad estén igual”.
Esteban Calvo, director del Magíster de Políticas Públicas de la U. Diego Portales, está convencido de que mujeres como Ana serán las que liderarán las cifras de centenarios y que, por lo mismo, en la próxima década se producirán en Chile dos fenómenos: el aumento de la llamada “cuarta edad” y la femenización de los adultos mayores. “El aumento de grupos de personas mayores de 100 años es algo que solamente se observa en países con una transición demográfica avanzada. Chile está entrando en esta etapa gracias a la disminución de la mortalidad infantil, la mejora de los niveles de salud y condiciones materiales de vida”, asegura.
Algo similar están experimentando algunos países de la región, como Uruguay, que en 2011 contabilizó 519 centenarios; Cuba (1.551), Argentina (2.892), Brasil (23.760) y EE.UU. (72 mil). Para María Elsa Garcés, (101) lo mejor de vivir tanto -meta que logró pese a una fractura de cadera y un cáncer de mama- ha sido ver crecer a su familia: cuatro hijas, 15 nietos, 24 bisnietos y un tataranieto. ¿Su secreto? “Yo sigo el ritmo de la vida y me pongo al nivel de la juventud, que encuentro que están demasiado libres, pero si no lo hacemos, estamos fregados”, reflexiona.