Muere Sergio Livingstone, un histórico del fútbol chileno

El ex arquero de la Selección y comentarista de radio y televisión falleció a los 92 años, víctima de un paro cardíaco.

por Carlos González Lucay y Juan Arnaldo Soto
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Durante la mañana de ayer dejó de latir el corazón de una de las figuras más trascendentes de la historia del deporte chileno: Sergio Roberto Livingstone Pohlhammer. El ex arquero y comentarista falleció a los 92 años, en su hogar de Vitacura.

Hasta el final de sus días, el “Sapito”, como fue bautizado por su desempeño en el arco, estuvo presente en radio y televisión. Así, durante la semana intervenía en radio Agricultura, mientras que los domingos aparecía en Televisión Nacional. Sin embargo, durante el último mes disminuyó su presencia en ambos espacios, debido a un agotamiento asociado a la compleja carga de trabajo que experimentó entre julio y agosto.

Mientras descansaba, aunque siempre con la mente puesta en volver al trabajo, un paro cardíaco puso fin a su vida, a las 11.30 de ayer.

“Cerca de las 11 de la mañana se sintió mal y llamó a emergencias de la Clínica Las Condes. Tuvo un paro cardíaco, pero murió tranquilo”, comentó su hijo, del mismo nombre, a radio Agricultura.

Los últimos días

Durante el último tiempo, la agenda de Sergio Livingstone era bastante intensa. De hecho, hace un par de semanas tenía concertada una entrevista con Jorge Sampaoli. Sin embargo, debió ser cancelada. Fue el comienzo de su última etapa.

“Tenía fijado el encuentro con Sampaoli, pero don Sergio estaba muy decaído, por lo que finalmente la entrevista no se realizó”, cuenta Andrea Salgado, productora periodística de La Noche del Fútbol.

Este episodio y el evidente desgaste obligaron al productor general del Area Deportiva de TVN, Michael Müller, y al productor ejecutivo, Guillermo Muñoz, a sugerirle un descanso a la emblemática figura.

“Estuve con él hace una semana y media, y lo noté bien. Sólo estaba con algo de dolor en la rodilla, ya que padecía de artrosis. Ahí le sugerimos que se tomara septiembre, aprovechando también que este fin de semana no había programa”, explica Müller. Se esperaba su retorno el 7 de octubre.

En otras ocasiones ya se había dado un escenario similar. No obstante, esta vez fue distinto. “Las otras veces, cuando le pedían algo así, él se negaba y decía: ‘Si me quedo en la casa, me muero’. Pero esta vez fue distinto, y aceptó sin mayores reparos”, añade Salgado.

En este sentido, el hijo del comunicador recalca que “quiso trabajar hasta el último momento..., hasta la muerte... Y lo hizo. Es lo que quería, se fue en paz y tranquilidad. Dentro de la pena, tenemos gran tranquilidad. Se fue muy parado”.

El último proyecto televisivo en que participó el comentarista fue su principal motivación. Incluso, él mismo se encargaba de ayudar en labores de producción. Así, algunos entrevistados acudían al espacio exclusivamente por petición suya. Entre sus preferidos estaban Claudio Bravo y Johnny Herrera, con quienes mantenía una estrecha relación, como el referente de las porterías nacionales.

Pese a su edad, el deceso fue inesperado, pues siempre permaneció lúcido y activo. De hecho, solía declarar que le gustaba este ritmo y que, por lo mismo, le temía a la muerte.

“Le tengo un poco de temor (a la muerte), la vida me gusta y lo que hago me gusta. A esta altura, mi vida es muy simple: no aspiro a nada, no quiero ser jefe de nada, no quiero mandar a nadie y querer a los que quiero”, expresaba hace un par de meses en el programa Sin Dios ni Late, del canal de cable Zona Latina.

Los homenajes

Una vez enterado de la noticia, el Vicepresidente de la República, Rodrigo Hinzpeter, anunciaba duelo oficial, como homenaje para el ex arquero y para la periodista Raquel Correa, fallecida la noche anterior (ver pág. 17).

Por la tarde, la ANFP también se plegó a estas muestras de cariño, al igual que la Conmebol, que dispuso un minuto de silencio en los cuatro partidos eliminatorios de la jornada.

En el Monumental, los hinchas corearon emocionados: “‘Sapo’, ‘Sapo’ querido, los chilenos jamás te olvidarán”.

A partir de las 9.00 de hoy, los restos de Livingstone serán velados en la Parroquia San Ignacio, en Alonso de Ovalle 1492, colegio en el que estudió. En este mismo lugar se realizará el jueves, a las 11, una misa. Luego de ello se desarrollará una ceremonia privada en el Cementerio Parque del Recuerdo.

"Pensé en ser cura"

En marzo pasado, Sergio Roberto Livingstone Pohlhammer concedió una de sus últimas entrevistas a la periodista Marisol Olivares, de El Semanal, de La Tercera, donde repasó sus vidas futbolística y televisiva, además de comentar cómo sobrellevaba los últimos años.

Su avanzada edad. “Tengo mucha edad y me da aplomo decir cuántos años tengo. No celebro mis cumpleaños, no hago fiestas grandes, no apago velas, no apago nada. Con mi familia hacemos una comida, algo chico. Siempre me ha molestado cumplir años, pero cumplir una edad pasados los 90 me parece espantoso. ¿Que si voy a llegar a los 100 años? No, no creo”.

Su familia. “(Mis padres) Se divorciaron cuando yo tenía cinco años. Eso era muy raro en esa época, nadie se separaba. Mi hermano y yo poco teníamos que ver con mi papá. Nosotros vivíamos con mi mamá, que era la única que nos hacía cariño”.

Su vida amorosa. Cuando Livingstone jugaba en Racing de Argentina, decidió volver a Chile para estar con Lucía Vivanco, un antiguo amor a quien volvió a ver durante una gira de Racing por Santiago: “Ahora lo pienso y fue un absurdo criterio. Tenía 23 años y decidí venirme, ¡venirme!, sin avisarle a nadie. Si no lo hubiese hecho pude haber tenido otra vida, pero porque me vine nacieron mis dos hijos y no concibo mi vida sin ellos”, confesó.

Su juventud. “En el colegio hice mis amigos, mis compañeros. En 5º y 6º de humanidades me hizo clases de Apologética de la Religión el padre Alberto Hurtado. Era tan fuerte lo que él inspiraba, los ejercicios espirituales, el trabajo voluntario; nos convencía de lo que él estaba convencido. Yo pensé en ser cura y fui a hablar con él. El padre me dijo: ‘Espérate’... Ahora pienso: ¿Yo, ser cura? Con qué ropa”.

Su vida como futbolista. “Conocí y jugué con los mejores jugadores de esa época. Los mejores estaban en Argentina, porque en Europa la Segunda Guerra Mundial no permitía el desarrollo del fútbol. Jugué con Moreno, Vega, Di Stefano”.

Su futuro. “El día que yo muera mis hijos sabrán dónde enterrarme. No quiero ni pensar en eso, ellos verán. Pero compré una tumba en el Parque del Recuerdo para toda la familia”, cerró en aquella oportunidad.

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