Senador UDI:

Jaime Orpis: "A veces el Estado tiene que tener el derecho de restringir libertades individuales"

Parlamentario que lidera el rechazo a la idea de legalizar el consumo y cultivo individual de marihuana, endurece crítica contra senadores que promueven iniciativa.

por Alberto Labra
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A través de la Corporación Esperanza, entidad que fundó a mediados de los 90 para la prevención y rehabilitación del consumo de drogas, el senador UDI Jaime Orpis ha sido uno de los principales opositores a la legalización del cultivo y consumo de marihuana.

La opción -que fue planteada hace algunas semanas por los senadores Fulvio Rossi (PS) y Ricardo Lagos Weber (PPD)- fue duramente criticada por el parlamentario gremialista, quien sostiene que “cualquier política que apunte a legalizar va a aumentar el consumo, no a disminuirlo”.

Usted ha sido uno de los principales opositores a la legalización del consumo y cultivo de marihuana. ¿Por qué?

Ellos (Rossi y Lagos Weber) hacen una afirmación: que la guerra contra las drogas se perdió. Y yo sostengo que nunca se ha dado, porque el gran fracaso de muchos países es que concentraron durante décadas la lucha contra las drogas en una lucha contra el narcotráfico. Por eficientes que sean las policías, nunca llegas a decomisar más allá del 20%. El 80% sigue llegando al consumidor. Tanto o más importante es incidir en cómo reducir la demanda, que es sinónimo de prevención y rehabilitación. Cualquier política que apunte a legalizar va a aumentar el consumo, no a disminuirlo.

Uno de los argumentos recurrentes de algunos para promover su legalización es que la marihuana podría tener un uso terapéutico...

En California, donde efectivamente se permite el uso terapéutico, perdieron el control.

Pero quizás eso es un problema específicamente de la regulación en California...

Pero todo esto apunta a una mayor liberalización y legalización. Ejemplos como Alaska, que fue uno de los primeros estados norteamericanos que en el año 70 legalizó el consumo de marihuana... Lo que ocurrió es que el nivel de consumo se disparó.

Algunos parlamentarios opositores argumentan que cada uno debe tener la libertad para decidir sobre este tema. ¿Lo comparte?

Son los mismos que están promoviendo la restricción del tabaco. En la vida hay que tener coherencia. Soy de la tesis de que, a veces, cuando hay ciertos elementos que objetivamente provocan daño, el Estado tiene que tener el derecho de restringir las libertades individuales.

En otros países, en algunos sectores de la derecha liberal, están a favor de legalizar el consumo y cultivo. Uno de ellos, por ejemplo, fue Milton Friedman, que apuntaba a efectos negativos para la sociedad y la economía de la restricción...

Es que yo no lo comparto. Esto no es un tema económico. Hace 17 años fundé una corporación, que cuenta con siete centros de rehabilitación a través del país, con más de 300 residentes, y la marihuana ni siquiera es la droga de inicio, sino que es la droga problema.

Friedman, por ejemplo, decía que es más fácil para las policías interceptar el tráfico de marihuana, lo que aumenta su valor y, por ende, incentiva el consumo de drogas duras, como la heroína y el crack...

Es que hoy eso no ocurre en el mercado. Se consigue fácilmente. Es decir, no es un problema, hoy está al alcance de todo el mundo.

¿Qué le parece la diferencia que se establece en el tratamiento al alcohol y tabaco, que son drogas lícitas, pero que, incluso, pueden ser más dañinas que la marihuana?

Exacto, pero toda la legislación hoy ha apuntado a hacer cada vez más restrictivo el alcohol y el tabaco.

Bajo esa lógica, ¿no sería coherente legalizar la marihuana, pero estableciendo fuertes restricciones?

Es que no comparto eso, porque mi punto central es el nivel de consumo frente a ofertas cada vez más duras de drogas más potentes y, además, considerando que hoy día sea la droga problema y la que requiere más tratamiento en el mundo. Hoy te enfrentas a variedades que son mucho más potentes, junto con ser la droga de inicio para muchas más drogas.

Usted pidió que se repusiera una norma que inhabilita a parlamentarios y autoridades públicas que consumen drogas. ¿Cree que, aparte de Rossi -que reconoció ser consumidor ocasional- existen otros legisladores que consuman regularmente marihuana?

En eso yo no me voy a pronunciar, porque encuentro delicado el tema. Más bien, mi crítica apunta a otra situación: que cuando una autoridad de este nivel hace este reconocimiento, y no sólo eso, sino que promueve iniciativas de esta naturaleza, se produce un efecto imitativo en la sociedad. Es decir, cuando alguien tiene dudas, pero dice: ‘Mire, este señor es médico, ha sido presidente de la Feuc, ha sido diputado, senador’… Bueno, el día de mañana, cuando tenga una duda de consumir o no, cuando vea este paradigma de personas que han obtenido este nivel de éxito, se provoca un efecto imitativo, porque se considera que no provoca daño, que es un tema normal. Entonces, más que juzgar -que no me corresponde a mí, nunca voy a juzgar a nadie-, lo que me preocupa es la conducta objetiva, el efecto imitativo que te pueden producir conductas de esta naturaleza... Si tenemos una percepción de riesgo en que un 62% de los alumnos considera que no provoca daños -es decir, ya tenemos una percepción de riesgo muy debilitada-, y se suma este tipo de señales, esa percepción de riesgo sigue debilitándose, en circunstancias de que, para reducir el consumo, lo que hay que hacer es aumentar la percepción de riesgo. Con este tipo de situaciones se nos va debilitando más la percepción de riesgo. Ese es el punto delicado que yo planteo.

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