LA TERCERA EDICION IMPRESA | sábado 11 de agosto de 2012
Estudiantes tomaron siete liceos, marcando una radicalización del movimiento.
Esta semana, siete establecimientos de educación escolar se han sumado a tomas en diferentes puntos de la Región Metropolitana. Los liceos involucrados: el Manuel Barros Borgoño, el Cervantes, el Confederación Suiza de la comuna de La Reina y de Santiago, el Darío Salas, el Arturo Alessandri Palma y el Instituto Superior de Comercio Joaquín Vera Morales. En su mayoría, los secundarios aseguran no sentirse apoyados por los universitarios y optan por la radicalización del movimiento.
“Creemos que siempre ha habido un sector de los universitarios que no está tan radicalizado y que nunca prefirió las tomas, sólo los paros y las marchas. Su postura está bien, la respetamos, pero nosotros como secundarios tenemos la postura de irnos a toma o hacer cualquier manifestación que sea necesaria para tratar que el Presidente responda a las peticiones que pedimos como estudiantes. El mundo universitario tiene varias vertientes, pero ese apoyo no se ve tanto. Los universitarios nos dicen que nos apoyan, pero lo hacen desde lejos”, dijo ayer Ignacio Gajardo, vocero del Liceo Cervantes. Su establecimiento está en toma desde el jueves y cuentan con un petitorio interno que busca mejorar la infraestructura. Aseguran una mala gestión de la directiva y explican que por eso están de acuerdo con la desmunicipalización. Rechazan además la llamada Ley Hinzpeter “porque criminaliza los movimientos sociales”.
El Darío Salas, que está en toma desde el domingo, demanda las mismas peticiones que el Cervantes y enfatiza en la radicalización del movimiento. “Esta la base para que se comience un movimiento nuevo, más fortificado que el del año pasado”, dijo Iñigo Bienich, vocero de la toma. Agregó que existen discrepancias con los universitarios en la forma de llevar las demandas estudiantiles. “El año pasado se vio que los que obtuvieron las ventajas fueron ellos, siendo que el movimiento secundario llenaba las calles. Este año se repite la misma metodología por parte de los universitarios”.
En el caso del Barros Borgoño, la toma comenzó el jueves. El presidente del centro de estudiantes, Xavier Delgado, aseguró que no existen avances en la mejora de la educación secundaria y que eso se debe a que “como estudiantes secundarios nos hemos sentido totalmente invisibilizados en el debate. En ese sentido, cuando (Camilo) Ballesteros rechaza medidas como las tomas, lamentablemente impone su agenda universitaria que no ha salido de reformas al modelo de financiamiento. Nuestras propuestas son un poco más profundas”.
Universitarios responden
Para Noam Titelman, presidente de la Feuc, las tomas no deben caer en la violencia. Sin embargo, explica que “los establecimientos tienen autonomía para decidir la manera en que quieren movilizarse”.
Sebastián Donoso, presidente de la Feusach, hace una autocrítica y explica que la baja participación de la marcha del miércoles “tiene que ver con que muchas universidades están en vacaciones; sin embargo, quiero recalcar que no se ha perdido esta alianza”.
Un rechazo absoluto a las tomas declaró ayer el ministro de Educación, Harald Beyer, quien señaló que estas sólo perjudican a la educación pública.
Según el Mineduc, el año pasado, producto de las movilizaciones, repitieron cerca de 239 mil estudiantes, y el 51% de estos proviene del sistema municipal. “El año pasado cayó en un 10% la matrícula en los establecimientos municipales. Este es un daño muy profundo. Los problemas de la educación pública se solucionan con los cambios legislativos”, dijo Beyer.
A esto agregó que en los liceos emblemáticos repitieron cerca de 6.900 estudiantes, es decir un 37% de la matrícula de estos establecimientos.