LA TERCERA EDICION IMPRESA | sábado 04 de agosto de 2012
Cuatro períodos consecutivos y un apoyo ascendente en las urnas son la carta de presentación del alcalde Cristián Labbé. En el entorno de la contendora, Josefa Errázuriz, asumen que no pueden poner el foco en la gestión del edil y apostarán a la cercanía e independencia política de la socióloga.
EL domingo pasado la candidata independiente a alcaldesa por Providencia, Josefa Errázuriz, recibió temprano un llamado de su hija, quien le comentó la encuesta de La Tercera en que aparecía aventajando por 14 puntos al actual edil de Providencia, Cristián Labbé, en intención de voto. Esa misma mañana el edil revisó las cifras y las comparó con sus propios sondeos, donde aparece como vencedor, a la vez que dijo a sus cercanos estar “tranquilo” y “confiado” en su experiencia electoral.
En el entorno del alcalde, que recibió varios llamados esa mañana, resaltaron que pese a los cambios de domicilio electoral, al carácter voluntario que tendrá por primera vez el voto y a la incorporación de nuevos electores al padrón (factores que incorporan cuotas de incertidumbre), Providencia es una comuna mayoritariamente de centroderecha. Al menos en lo que se refiere a la elección de autoridades locales, donde al 60% que obtuvo el sector en los comicios de diputados de 2009 (versus un 33%), se suma el 55% de votos a nivel de concejales en 2008, contra un 30% de la Concertación y un 7% del Juntos Podemos Más.
Pero más allá de las características del electorado de Providencia, las fichas de Labbé están puestas en destacar su principal carta de presentación: la gestión comunal.
Conscientes de que las municipales son elecciones con una carga ideológica menor y que de parte de la Concertación habrá un intento por politizar la campaña, en la UDI (partido del alcalde) destacan que los vecinos de Providencia constante y crecientemente han reconocido la labor del coronel (r). Si en 1996 triunfó con el 29%, en cada una de sus tres reelecciones ha logrado aumentar su base de apoyo a 58%, 61% y 64%, respectivamente.
Con todo, los números en torno a la elección en Providencia fueron considerados una “luz de alerta”, según comentó el diputado y vicepresidente de la UDI Felipe Salaberry.
“La encuesta, como cualquier instrumento, es una foto de un momento que puede ser cambiada”, dice a su vez el timonel gremialista, Patricio Melero. El ha conversado estos días con Labbé, contrastando estudios, “como lo haría cualquier presidente de partido con un alcalde”. Durante la semana, la tienda de calle Suecia encargó un nuevo sondeo, que “muestra a Labbé por sobre Josefina Errázuriz”, agrega Melero, aunque otras fuentes del oficialismo hablan de un “empate técnico”.
Al interior del gremialismo comparan Providencia con lo ocurrido en Vitacura el 2008, cuando el dirigente vecinal Rodolfo Terrazas se enfrentó a Raúl Torrealba. Esa vez las encuestas le daban un elevado apoyo, pero terminó perdiendo con un 32% frente al 56% del actual edil.
Además, creen que su histórico apoyo a Pinochet y otras figuras del régimen militar (como Krassnoff), no son relevantes para el electorado. “La gente tiene internalizado que él es así, no es sorpresa”, afirma un cercano, aunque agrega que Labbé sabe que ha cometido errores, como cuando hace unos días aseguró que no conocía a su contendora y que si los vecinos de Providencia “quieren cambiar a un gerente que está haciendo las cosas bien, por una dueña de casa... es cosa de ellos”.
“El tiene su estilo, todos los políticos poseen frases que no han sido lo suficientemente asertivas. Una frase no hace a una persona”, asegura Melero. Frente al rol que el partido tendrá en la campaña de esta comuna (después de De La Maza en Las Condes y Zalaquett en Santiago, Labbé es el alcalde UDI con más número de votos en la RM), el diputado agrega que “pondremos la atención que ponemos en todas las comunas competitivas, pero es él quien mejor conoce su comuna, su mensaje y su gestión, que es su mayor capital. La campaña la dirige Cristián Labbé”.
Aunque esta semana Labbé dijo haber sido malinterpretado y aseguró que siente el mayor de los respetos por las dueñas de casa, las palabras del edil le valieron a Josefa Errázuriz el circunstancial respaldo de la ministra del Sernam, Carolina Schmidt, y de la diputada RN por Providencia, Marcela Sabat. Fue la segunda, sin embargo, la más dura con el alcalde, al calificar de “detestables” sus dichos.
Lo cierto es que la relación de Labbé con la parlamentaria oficialista por la zona nunca ha sido buena. Y en RN no fueron pocos los personeros que estuvieron dispuestos a apoyar la candidatura del independiente Cristóbal Bellolio (hasta que la mesa directiva hizo un llamado al orden), en caso de que éste se impusiera en las primarias de la oposición en mayo recién pasado.
Fue en este proceso donde Errázuriz, socióloga de la Universidad de Chile y ex gerenta de operaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) en Santiago, se transformó en la rival de Labbé.
En un proceso que contó con una participación bastante menor a la esperada (3.600 personas), en las primarias logró vencer a Bellolio y a Javier Insulza, periodista PS e hijo del actual titular de la OEA. Esta fue convocada por la agrupación Providencia Participa, que reunió a organizaciones vecinales y culturales, los partidos de la Concertación, el PC, la CUT y la organización Red Liberal.
Errázuriz se impuso con el 39,7%.
Esta es la segunda campaña electoral que enfrenta. La primera fue en 2008, cuando animada por agrupaciones vecinales, postuló en forma independiente a concejal. Obtuvo 2.800 votos y no resultó electa.
Para esta nueva candidatura, que la socióloga define como una “gesta”, sus partidarios coinciden en que uno de sus principales capitales es su independencia política y su trayectoria como dirigenta comunal. Según el concejal PPD Rodrigo García Márquez, Errázuriz fue sondeada por la DC para integrarla a su planilla de postulantes al Concejo, pero no aceptó. “Quiso dar un paso más alto, pero más arriesgado”, dice, sobre la decisión de participar en la primaria sin respaldo partidario.
Después de su triunfo, la Concertación apoyó su candidatura, pero no tiene un rol preponderante en el comando -su jefe de campaña es Juan Eduardo Donoso, otro antiguo dirigente vecinal.
La candidata dice no ser “anti-partidos”, pues los considera importantes. “Sin ellos no hay democracia”, explica, mientras que desde el gremialismo indican que su prescindencia de las colectividades podría explicar su posición en las encuestas. En este sentido, las apuestas del oficialismo apuntan a que cuando parta la campaña y se oficialice el apoyo de la Concertación a su candidatura, Errázuriz perderá respaldo.
Desde que triunfó en la primaria, la socióloga se dedicó a recolectar las firmas para inscribir su candidatura, al tiempo que realizó cuatro focus group para caracterizar a los votantes en los que debe enfocarse. Aún no tiene los resultados, aunque la candidata cree que apuntarán a jóvenes e independientes. También a los nuevos votantes.
Según el sondeo de La Tercera, su fuerte electoral es la izquierda (90% de los que se dicen de ese sector la apoya) y el centro (42%). En el tramo etáreo de 18 a 54 años Errázuriz obtiene el 54%.
En la UDI dicen que la gestión de Labbé “es una de las mejores de Chile” (el mismo sondeo arroja un apoyo del 52% a su administración y un 53% cree que ha sido el mejor edil histórico de la comuna) y que esa será la clave de la campaña.
En este contexto, cercanos a Errázuriz dicen estar claros de que los logros son la principal fortaleza del edil, por lo que enfocar la campaña en ello sería un error. “Hay que demostrar que puede ser tan buena gestora como Labbé, además de tener otras virtudes, como la cercanía o el conocimiento acabado de la comuna”, apunta Bellolio, quien se sumó al equipo de la socióloga tras su derrota en las primarias.
Errázuriz, que lanzará su campaña el 11 de agosto, trabaja con una red de 600 voluntarios en diversas áreas, con un marcado énfasis territorial. En efecto, asiste a “conversatorios ciudadanos”, coordinados por voluntarios, en los que se reúne con vecinos para escuchar sus inquietudes y responder preguntas. “Acá se trata de una gestión distinta, donde todos tienen cabida. Providencia no es una empresa privada”, apunta Errázuriz.