LA TERCERA EDICION IMPRESA | viernes 03 de agosto de 2012
Gobierno ingresó ayer nuevo proyecto de ajustes tributarios que reestructura impuestos a personas y mantiene 20% para grandes empresas.
Al filo de que comenzara la sesión de ayer de la Cámara, cerca de las 10 de la mañana, llegó el mensaje presidencial con un nuevo texto de reforma tributaria.
A esa misma hora, el Ejecutivo presentó otros dos oficios. En el primero remarcaba la discusión inmediata de la nueva reforma -que debiera votarse antes de seis días- y en otro anunciaba el retiro del antiguo proyecto tributario ingresado en mayo.
Sólo minutos después, en una ceremonia en La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera redobló la estrategia para aprobar antes de septiembre la reforma, que busca recaudar US$ 1.200 millones para financiar el sistema de ayudas estudiantiles.
“Hago un llamado a mis compatriotas, y muy especialmente a los parlamentarios de todos los sectores, que en momento de crisis y dificultades es cuando más necesitamos proteger a nuestra economía, a nuestros trabajadores, a nuestra clase media y los sectores más vulnerables”, argumentó el Mandatario, quien agregó que “esto se logra no con demagogia”.
Aunque los contenidos de la nueva iniciativa eran similares a la anterior, se trataba de un documento más acotado. Resguardaba algunas de las rebajas impositivas exigidas por la UDI, pero incluía concesiones a la oposición y RN, que pedían excluir a sectores de altos ingresos de cualquier rebaja, como también eliminar medidas que fuesen “poco prácticas” (ver página 3).
Los cambios dejaron conforme al gremialismo y al grupo de diputados de RN, que había expresado sus reparos. Pero en la oposición la propuesta fue considerada insatisfactoria.
“Esto no es suficiente”, dijo el diputado Carlos Montes, pese a que el nuevo proyecto no contempla rebajas impositivas para los más altos ingresos (sobre $ 10 millones). El DC Pablo Lorenzini, en tanto, cuestionó que se mantenga la rebaja tributaria para sueldos de hasta $ 10 millones.
La reacción entre los senadores fue incluso más agresiva. El titular del Senado, Camilo Escalona, dijo que el ingreso de un nuevo proyecto era una “derrota” del gobierno debido a sus modificaciones.
En el Ejecutivo, no obstante, preveían la reacción opositora. En esa línea, la decisión de poner discusión inmediata e ingresar un nuevo texto, en lugar de una indicación al proyecto original, es una estrategia para limitar los espacios de maniobra a la oposición.
La estrategia comenzó a fraguarse el miércoles en la tarde y fue ratificada en una reunión ayer, a las 8 de la mañana, en la sede de Hacienda, entre los ministros Felipe Larraín, el subsecretario de la Presidencia, Claudio Alvarado, y representantes de la UDI y RN.
Luego, Larraín se trasladó al Congreso, donde tuvo reuniones por separado con diputados oficialistas y con parlamentarios de oposición, a quienes explicó la nueva iniciativa.
El objetivo de estas conversaciones era sellar el respaldo de todo el oficialismo. Estas gestiones tuvieron frutos a primera hora, cuando los timoneles de la UDI, Patricio Melero, y de RN, Carlos Larraín, dieron su apoyo.
Más tarde, el senador gremialista Jovino Novoa, quien se había manifestado contrario a alzas de impuesto, también dio su venia: “Aprobaré el proyecto simplificado”.
En la tarde, en una rueda de prensa, en La Moneda, el ministro de Hacienda dio el balance de sus gestiones. “Hay un apoyo completo de la coalición de gobierno”, dijo el economista, quien en respuesta a Escalona dijo que el nuevo proyecto no era “un revés”, sino una muestra de que el gobierno había escuchado.
Una de las dudas que se mantenían en el oficialismo era el senador UDI Hernán Larraín, quien en la vereda opuesta de Novoa abogaba por un incremento de los tributos a empresas y personas con altos ingresos. Larraín, incluso, había trabajado un documento alternativo, pero no tuvo mayor adhesión.
Así, el pronóstico del Ejecutivo señalaba que el proyecto podría salir airoso de la Cámara, donde la oposición se abstendrá al votar la idea de legislar. Sin embargo, el trámite podría complicarse en el Senado.
Pese a que los gremios empresariales respaldaron en general los cambios al proyecto que perfecciona el sistema tributario, hubo un punto en que las opiniones se dividieron: que se sacara de la propuesta la idea de llevar el arancel aduanero a cero.
Hugo Baierlein, gerente de Comercio Exterior de la Sofofa, se mostró satisfecho por la decisión de no eliminar el arancel. “Bajarlos significaba que nadie más se va a interesar en negociar con Chile ni en mantener eventualmente los acuerdos vigentes”, aseguró. Agregó que en regiones con cada vez mayor atractivo, como Asia, aún no hay tratados de libre comercio relevantes.
Contraria fue la recepción por parte del comercio. “Me gustaba la idea del arancel cero, porque era un mensaje que se daba al mundo de que podían venir a una economía abierta, y también implicaba precios menores para los consumidores”, dijo el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Carlos Eugenio Jorquiera.
En la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) sostuvieron que era “una fuente de apoyo a la competitividad”.
Sin embargo, ambos sectores concordaron en destacar la exclusión de los “impuestos verdes” . La CCS también valoró que se mantuviera la exención del impuesto por software, y las modernizaciones en el tratamiento de los precios de transferencia.b