El 48% de los egresados de liceos técnicos jamás obtiene su título

Estos alumnos no se certifican, porque no hacen la práctica o por falta de campo laboral.

por Eduardo Cabrera (Santiago)

Scarlete Budon egresó hace dos años de la especialidad técnico en párvulos de un liceo técnico. Apenas salió de la educación media comenzó a buscar un empleo, pero sus esfuerzos fueron inútiles. Hoy es vendedora en una empresa del retail. “No hay trabajo para lo que estudié, el mercado está saturado. Gano más vendiendo que ejerciendo en un colegio o jardín infantil”, sentencia.

Según datos del Ministerio de Educación, el 30% de los egresados de liceos técnico-profesionales, que no siguieron estudios superiores (unos 18 mil alumnos) no logra un contrato de trabajo al segundo año de egreso. De quienes logran emplearse, menos del 20% lo hace en una empresa relacionada con lo que estudió. Es más, el 48% no se titula nunca, porque no hace la práctica, porque no hay campo laboral ni continúa estudios superiores, etc.

Un panorama complejo dado que la alternativa técnico profesional se supone que es la salida rápida al mercado laboral para los más de 372 mil jóvenes que se matriculan en ella, y quienes constituyen el 44% de la matrícula del país.

Se trata habitualmente de los estudiantes más vulnerables: el 91% proviene de los dos primeros quintiles de ingreso.

Una realidad que el Mineduc pretende cambiar con un programa que incluye, entre otros, convenios con empresas.

Los liceos técnicos ofrecen 44 especialidades. Las más comunes son administración, con 16 mil egresados; contabilidad, con nueve mil; y alimentación, con cinco mil alumnos.

Pero no todas aseguran un empleo. Las que tienen los menores índices de empleabilidad son atención de enfermos y atención social. En ambas, del total de egresados, menos de la mitad encuentra trabajo a los dos años de haberse graduado. En vestuario, la mitad encuentra empleo (ver tabla). Los salarios de estas especialidades no superan los $ 200 mil al mes.

Celulosa, producción maderera y turismo tienen sueldos similares.

“En estas carreras hay más posibilidades de mejores ingresos al seguir estudios superiores que sólo quedándose con el título técnico-profesional”, señala Alan Wilkins, seremi de Educación.

Mayor empleabilidad

Distinto es el panorama de las especialidades de minería y metalmecánica, que son las que presentan mejores índices de empleabilidad.

Por ejemplo, en matricería, casi nueve de cada 10 egresados consigue un empleo al segundo año de egreso, mientras que en obras viales lo hace el 82,2%.

Estas áreas, además de ser altamente solicitadas por las empresas, perciben los salarios más altos. Por ejemplo, un egresado de explotación minera gana $329.322 al segundo año de egreso, el más alto dentro de todas las especialidades ofrecidas por este tipo de establecimientos.

Le sigue metalurgia extractiva, con un salario de $ 324 mil.

Sin embargo, el área minera es una de las menos ofrecidas, con menos de 800 egresados al año. “La minería necesita más de 50 mil técnicos. Pero gran parte de éstos deben ser de las especialidades complementarias a la minería, como metalmecánica, electricidad y construcción. Vienen proyectos mineros millonarios que requerirán diferentes especialidades por ampliación y nuevas instalaciones”, agrega Wilkins.

Los planes

En cuanto Gonzalo Moya egresó de un liceo en Ñuñoa de la especialidad de alimentación colectiva, tuvo práctica. En cuanto ésta terminó, accedió a su primer contrato: hoy es subchef de un conocido restaurante de Las Condes.

Su experiencia es la que quiere replicar el Mineduc con un plan que incluye más de $ 42 mil millones de inversión en equipamiento, más el fortalecimiento de los lazos con el sector productivo.

Para ello, se crearán consejos asesores empresariales. En otras palabras, se crearán organismos al interior de los colegios, formados por empresas privadas, para actualizar las competencias laborales que requiere el mercado. Los colegios podrán postular a un concurso público, y el Mineduc financiará las iniciativas.

También se destinarán $ 1,2 mil millones para que los egresados puedan certificar sus competencias informáticas y recibir una licencia de aprobación de competencias por parte de Microsoft.

Llevan docentes a las empresas

Uno de los déficit que tienen los estudiantes que egresan de la educación media técnico-profesional es el escaso conocimiento sobre las últimas tecnologías que utilizan las empresas.

Por esta razón, SNA Educa, filial educativa de la Sociedad Nacional de Agricultura, y que administra 22 colegios, implementará un programa que llevará a los docentes hasta las mismas empresas para que actualicen sus conocimientos.

“Las empresas cuentan con equipamiento de avanzada, y en el colegio, con instrumentos que a veces están obsoletos. Esta brecha es la que deben suplir los colegios para ofrecer al mercado laboral técnicos de calidad”, sostiene Arsenio Fernández, gerente general de SNA Educa.

El programa de Formación Técnico Coordinada del Agro (Fortagro) se ampliará a todos los liceos del área agrícola que quieran participar e, incluso, a las universidades.

El sistema permite que profesores universitarios y de enseñanza media reciban formación técnica actualizada y gratuita a través de talleres realizados por alguna de las siete empresas asociadas al programa.

Al concluir los cursos o seminarios, la idea es que los docentes transmitan la información aprendida a otros colegas y alumnos.

Para los próximo meses ya se han programado cinco talleres en materias como desarrollo de plantas faenadores y calidad de leche, entre otras áreas.

Entre los establecimientos que participarán de los cursos se encuentran Inacap, Duoc UC, Universidad Mayor, Escuela Agrícola San Vicente de Paul, Instituto Adolfo Matthei y todos los colegios municipales.

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