Profesora enseñó educación física por 15 años y hacía charlas a matrimonios

Familiares y amigos destacaron la entrega y dedicación de la víctima del crimen.

por A. López y N. Ramos
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Fueron 15 años los que María José Reyes Moore, o “Coté”, trabajó como profesora de educación física en el colegio San Francisco de Asís en Las Condes. Ayer, a las 10.30 horas, sus ex alumnos, apoderados y ex colegas la recordaron en una misa en el establecimiento educacional.

Estaban impactados con su muerte, ya que siempre fue muy cercana a la comunidad. De hecho, todos resaltaron su buen humor, su compromiso con la docencia y su dedicación en congregación de Schoenstatt. “Siempre sus clases fueron entretenidas, con bromas. Hacíamos sketches mezclados con deportes y tenía mucho sentido del humor. Conmigo siempre bromeaba, porque tenía las zapatillas rotas. Me tiraba la talla de que íbamos a hacer una colecta”, señaló Victoria Larraín, una de sus ex alumnas.

El director del establecimiento educacional, Alberto Vial, recuerda que siempre buscaba los consensos y que tenía un concepto de familia muy profundo. “Ella daba charlas de matrimonio con su marido. Son charlas que son como encargos de una parroquia, pero las dan en su casa”, recuerda. Vial señaló que María José Reyes estuvo en el colegio desde 1992 hasta 2007, año en que decidió dar un giro a su carrera y dedicarles más tiempo a sus cuatro hijos. “Ella tenía sus hijos y siempre dio prioridad a la familia. Prefirió optar por un trabajo con menos horas a hacer clases”, agregó.

Es por es esto que ingresó al Colegio El Golf, donde realizaba un curso llamado La Academia, que consistía en enseñar talleres prelaborales y funcionales a egresadas del establecimiento con necesidades educacionales especiales. Ahí trabajó durante cinco años con la profesora de educación diferencial, Francisca Larraín, quien aún no supera el impacto por la muerte de su compañera de trabajo. “Ella era muy alegre, simple, apasionada en su trabajo, bien deportista. Le gustaba salir a trotar”.

Larraín recuerda que durante el año las alumnas realizaban manualidades que vendían a fin de año en un puesto de una feria organizada por ex alumnas del Colegio Villa María, donde estudió hasta 1984. “Su stand siempre llamaba la atención, era el mejor de todos. Siempre vendía lo que hacían los niños. Era regalona, nunca tuvo problemas con nadie. Era recocida por su solidaridad”, dijo María Isabel Plaza, administradora del club de ex alumnas.

Cercanos indicaron que la razón por la que la profesora estaba en Lolol se debe a que su familia tiene una casa cerca del sector de Bucarruca. Cuando viajaba, siempre pasaba a Lolol para comprar frutas y verduras.

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