La historia del físico que creó la teoría de la “partícula de Dios”

Peter Higgs ideó en 1964 la teoría que hoy le da fama mundial, pero que le costó el matrimonio.

por Francisco Rodríguez
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“Trataré de evitar entrevistas tanto como me sea posible”. La frase refleja la taciturna personalidad del físico británico Peter Higgs (83) después de su día más glorioso. Tras 48 años de búsqueda sin tregua, finalmente la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) anunció lo que la física esperaba escuchar por años: encontraron el bosón de Higgs, la partícula que él teorizó existía en 1964 y que era la clave para explicar por qué la materia del Universo tenía masa.

El hallazgo del CERN, que paradójicamente rechazó publicar su paper en 1964, no sólo llenó de gloria su trabajo, sino que lo transformó en la nueva estrella de la ciencia: sus colegas -incluyendo a Stephen Hawking- lo postulan al Nobel y otros tantos exigen que la corona británica lo nombre caballero. Y aunque en el anuncio del descubrimiento se emocionó hasta las lágrimas y dijo que “nunca pensé que eso sucedería mientras estuviera vivo”, Peter Higgs evitó hablar con los periodistas y prefirió dar una conferencia hoy desde la U. de Edimburgo, donde ha sido profesor gran parte de su vida.

Es que el físico británico es conocido por ser poco amigo de los micrófonos. Según un perfil que publica The Times, sus cercanos lo califican como muy solitario y sencillo. No tiene televisor en casa, casi no ocupa computadores, y es amigo del lápiz y el papel. Los últimos 50 años de su vida los dedicó casi por entero a su trabajo en la universidad y al bosón de Higgs, que él llama ABEGHHK‘tH, en honor a los ocho físicos que teorizaron sobre esta partícula, que le ha dado las máximas alegrías y tristezas, dice.

Según revela The Times, el bosón le costó la separación de su esposa, con quien tenía dos hijos. “Puse mi carrera científica antes que mi familia”, declaró al diario británico. De hecho, su esposa tuvo que irse a la casa de sus padres, en EE.UU., para tener a su primer hijo, mientras él escribía, en la biblioteca de la universidad, cómo nacía el Universo.

No es todo. El físico reveló que tuvo más de una crisis de pánico en 1966, cuando se dio cuenta del peso que significaba no saber si sus teorías eran correctas y si algún día podrían probarse empíricamente. De allí su emoción ayer, luego de que se confirmara que el Gran Colisionador de Hadrones, la máquina de nueve mil millones de dólares creada para detectar la esquiva partícula, había cumplido su objetivo. “No se por qué (lloré). Me conecté y me sentí emocionalmente involucrado, aun cuando, cuidadosamente, traté de hacerme a un lado de todo esto hace un tiempo”, dijo Higgs al medio francés Le Temps. “Al principio nunca pensé que se encontraría (el bosón) en mi vida. Pero cuando los laboratorios empezaron a trabajar, primero el LEP (un acelerador previo del CERN) y luego el Fermilab en EE.UU., la expectación pasó a ser real”, agregó.

Alumno destacado

Higgs siempre fue un alumno destacado. Tanto en su escuela primaria, en la localidad de Bristol, como en el King’s College de Londres y en la U. de Edimburgo. Su talento lo llevó a destacar rápidamente en el mundo intelectual, pero no en el social. Sus largas estadías en casa cuando era niño, producto de su asma, no le dieron ese tipo de habilidades, aunque sí potenciaron su inteligencia, que a sus 83 años sigue intacta.

¿Qué viene luego del bosón? “Lo más importante es que el estudio (de la nueva partícula) dará lugar a lo que está más allá de ese modelo. Esperamos tener conexiones más interesantes con la cosmología, el problema de la materia oscura y ese tipo de cosas”, dijo a Le Temps. Para Higgs, el hallazgo del bosón abre una nueva puerta a la teoría de la supersimetría. Esta idea plantea que cada partícula conocida tiene una pareja prácticamente igual en el Universo. Y se cree que el bosón de Higgs podría tener un símil en la materia oscura, un elemento desconocido hasta ahora por los científicos, pero que representa el 96% del Universo. El 4% restante es lo que conocemos. “Usted puede llamarlo ciencia ficción, pero para mí se trata de teorías especulativas que han estado por algún tiempo rondando y que sólo ahora están comenzando a ser probadas”, dijo.

No fue de lo único que habló Higgs. También tuvo palabras para otro famoso físico, Stephen Hawking, y la apuesta que perdió por el bosón. Hawking apostó 100 dólares con el profesor Gordon Kane, de la U. de Michigan, a que no se encontraría el bosón. “En 2002, un periodista escocés, durante una cena privada, quería que reaccionara ante los comentarios de Hawking. Le dije que no hay que prestar demasiada atención a lo que Hawking estaba diciendo, porque era una celebridad, pero no un especialista de la teoría de partículas elementales. En cualquier caso, Stephen Hawking hizo su apuesta con otro científico… Ahora es (Kane) el que tiene que ir a buscar su dinero”.

Hoy su colega pide para él el Nobel. Higgs, en tanto, sólo quiere “estar en casa con mi familia, para relajarme y hacer una pequeña fiesta. Ya di instrucciones para poner champán en el freezer”.

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