Descubrimiento de la "partícula de Dios" abre nueva era para la física

Científicos del CERN confirmaron hallazgo de nueva partícula que sería bosón de Higgs con un 99,9% de certeza.

por Francisco Rodríguez

“Nunca pensé que esto sucedería mientras estuviera vivo”, dijo ayer visiblemente emocionado el físico británico Peter Higgs (83). Sus lágrimas no eran gratuitas. Ayer, los científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) confirmaban frente a él y a un auditorio repleto de físicos y periodistas de todo el mundo lo que diversos científicos habían filtrado en las últimas horas: se descubrió una partícula que tiene todas las características de ser la llamada “partícula de Dios” o el bosón de Higgs, bautizada así en su honor. Una partícula primordial -que según teorizó este físico británico en 1964- sería la responsable de dar masa a la materia inmediatamente después del Big Bang; es decir, de dar forma al Universo tal como hoy lo conocemos.

El hallazgo no sólo se ubica como el más importante de los últimos 50 años en este campo, sino que marca una nueva era en la física moderna.

Un 99,9% de certeza

“¿Creo que lo tenemos?, ¿no están de acuerdo?, fue la pregunta que lanzó al auditorio ayer Rolf Heuer, director general del CERN, tras terminar su presentación. El público le respondió con gritos y un cerrado aplauso.

El hallazgo, que según el CERN tiene un 99,9% de fiabilidad, deja atrás 48 años de búsqueda, el trabajo de 3.000 científicos de 38 países y más de US$ 9 mil millones en inversión.

Y aunque los científicos del CERN dijeron que aún faltan investigaciones para respaldar ciento por ciento el hallazgo, están seguros de que se trata de la “partícula de Dios”, cuya existencia ha tenido de cabeza a los físicos en las últimas cinco décadas. De hecho, los científicos del CERN lograron una señal de cinco sigmas, que es el límite sobre el cual un científico puede decir que descubrió algo con casi total certeza, ya que representa un margen de error de uno en 1,7 millón.

De allí que la noticia generó una conmoción global. “Este es el equivalente en la física al descubrimiento del ADN (en la biología)”, dijo Peter Knight, presidente del Instituto de Física de Gran Bretaña. Mientras que Stephen Hawking alabó el resultado obtenido y dijo que “Peter Higgs debe ganar el Premio Nobel” (ver recuadro).

“Lo que estamos viendo es espectacular. Este es, de hecho, una nueva partícula. Sabemos que debe ser un bosón y es el bosón más pesado que se ha encontrado”, dijo Joe Incandela, portavoz de CMS, uno de los dos detectores del CERN que junto con el Atlas “vieron la partícula de Dios”.

“Para efectos prácticos, aquí se descubrió el bosón de Higgs. En el lenguaje científico, hay que ser un poco más preciso. Pero lo que está diciendo el CERN es que hay una partícula nueva que se descubrió que es compatible con el Higgs”, explica Marco Aurelio Díaz, profesor de la U. Católica y uno de los colaboradores chilenos del proyecto del CERN.

Importancia

El bosón de Higgs es la última pieza del Modelo Estándar de Física de Partículas que faltaba por descubrir. Este modelo es una construcción de reglas matemáticas que describe cómo todas las partículas conocidas en el Universo interactúan entre sí. Los físicos aún no habían logrado responder por qué la mayoría de las partículas elementales tiene masa. Un tema no menor, porque si los protones o electrones no tuvieran masa, no habría átomos, y sin ellos nada de lo que conocemos: personas, árboles o planetas ni el Universo. Tampoco existiría gravedad. Peter Higgs entregó una respuesta para eso en 1964: predijo, matemáticamente, la existencia de una partícula nunca vista, pero necesaria para que funcione el modelo sobre el que se basa toda la física. Desde entonces los científicos han buscado probar su existencia.

Por eso, en 1995, los 19 países miembros del CERN aprobaron la creación del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), un acelerador de partículas que costó nueve mil millones de dólares, que demoró 10 años en construirse, que comenzó a operar en 2008 y que se construyó enterrado 100 metros bajo tierra. Su fin: colisionar protones en un túnel de 27 kilómetros para recrear el Big Bang -a baja escala- y así buscar a través de sus detectores Atlas y CSM (ver infografía) el bosón de Higgs. El anuncio de ayer corona todo ese trabajo y la inversión. “Esto cierra un capítulo de la física, pero a la vez abre una nueva era”, dice Alfonso Zerwekh, profesor de la U. Santa María y también colaborador del proyecto Atlas.

De hecho, una de las principales implicancias que tiene el hallazgo del bosón de Higgs o “la partícula de Dios” es que podría ayudar a conocer más sobre la llamada materia oscura.

Zerwekh explica que la materia que conocemos (casas, personas, árboles, planetas, estrellas, galaxias) es sólo el 4% de los que hay en todo el Universo. El 96% restante es materia y energía oscura. Un área totalmente desconocida para los científicos y la física, pero que diversas investigaciones han probado que existe. “En teoría, ninguna de las partículas podría interactuar con la materia oscura. La única que podría hacerlo sería el Higgs. Es la entrada a este valle escondido”, dice Zerwekh. El físico teórico chileno va más allá. “Este hecho marca simplemente una nueva era, se abre la exploración de nuevos territorios, van a venir más sorpresas, podríamos ir mas allá del modelo”, dice.

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