Marcelo Leonart: “Estos cuentos reflejan una crisis del país”

A 13 años de su último libro, el dramaturgo lanza La educación, relatos en que las marchas estudiantiles se cruzan con quiebres amorosos.

por Roberto Careaga C.
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Corre junio de 2011. Marcelo Leonart (1970) está en Barcelona y cada día entra una, dos o tres veces a internet para enterarse de lo que pasa en Santiago. Monitorea el agitamiento social de su país. En parte, por una razón literaria: trabaja en un cuento sobre un padre y un hijo que tienen como vecino a un sobreviviente del feroz incendio de la cárcel de San Miguel en que murieron 81 presos, pero Leonart quiere más realidad. Más presente. Y ahí está: los 90 mil estudiantes que el 17 de junio de 2011 marcharon por Santiago contra el lucro en la educación se abren paso y se meten en su cuento. Y, de paso, tiñen de actualidad y urgencia a los otros cinco relatos que componen su nuevo libro, La educación.

Guionista de teleseries, dramaturgo y director de teatro, Leonart regresa este año a la arena literaria a 13 años de su último libro, Mujer desnuda fumando en la ventana. No con uno, sino con tres libros: a la novela Fotos de Laura suma el volumen de relatos La educación y, hacia fin de año, publicará otra novela, La patria. Pura coincidencia, dice Leonart. Pero hay algo más: en los tres títulos, las turbulencias sociales y políticas chilenas recientes hacen estragos en la intimidad de sus personajes.

Si los fantasmas de la dictadura pueblan Fotos de Laura, en los relatos de La educación se oyen los ecos de la calle de hoy: una serie de parejas ven que sus crisis privadas, de puertas adentro, se desatan cuando algo de afuera los interpela. Puede ser un loco que vocifera profecías apocalípticas. Puede ser una plaga de ratones. Puede ser la muerte a manos de Fuerzas Especiales de Carabineros de una pareja de okupas acusados de “violentistas” que, de pronto, hace que un matrimonio burgués se vaya por la borda.

Los cuentos, dice Leonart, siguen un patrón: “Son circuitos cerrados de crisis, decadencia y pérdida. Pero a medida que los fui escribiendo, el afuera empezó a entrar”, dice. Y sigue: “Las parejas en crisis funcionan como un reflejo de algo de afuera. El reflejo de una puesta en escena de una crisis mayor. Del país”.

El reflejo fue deliberado. Sobre todo en La educación, el cuento que cierra y da título al libro: “Es súper válido y súper necesario escribir sobre el pasado. Todavía no se escribe la novela sobre la dictadura o la Unidad Popular. Pero en este libro yo quería hablar de algo que pase ahora. Del incendio de la cárcel, del caso La Polar, de las manifestaciones estudiantiles. Enfrentar la realidad pura y dura. Hablar del ahora”, dice.

En algún momento, sin embargo, Leonart iba a terminar La educación con un relato sobre el pasado. Iba a ser lo que a fin de año será la novela La patria: la historia de una pareja a la que los acecha la figura de Francisco Javier Cuadra, el vocero del gobierno militar cuando ellos eran adolescentes. “Es una novela sobre las huellas y resentimientos que dejaron los años de dictadura. Es un ajuste de cuentas con los años de Pinochet. Pero no el definitivo”, adelanta Leonart.

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