LA TERCERA EDICION IMPRESA | sábado 30 de junio de 2012
Obesidad escolar se redujo de 50% a 40% en dos años del programa.
Tras cinco años de tramitación, el proyecto conocido como Ley del Súper 8 (sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad) se transformará en ley en los próximos días. La normativa prohíbe, entre otras cosas, la venta de alimentos altos en grasas, sal y azúcar y su difusión comercial en los colegios. Y si bien aún no es promulgada, ya existen algunas escuelas que la están aplicando.
Es el caso de los colegios municipales de Peñalolén, comuna que fue distinguida por la Organización Panamericana de la Salud como uno de los municipios de Iberoamérica con mejores programas que promueven hábitos saludables entre niños y sus familias.
El proyecto de la municipalidad -premiado entre 21 países por la OPS- beneficia a más de tres mil niños de kínder a 4° básico, desde el año 2010.
El programa abarca múltiples aspectos. Los estudiantes y sus apoderados asisten a clases sobre promoción de alimentación equilibrada con nutricionistas, al menos, una vez al mes.
Además, hay “quioscos saludables” en todos los establecimientos, para promover la venta de alimentos no nocivos para la salud. Por ejemplo, las papas fritas y las bebidas están prohibidas. En cambio, se ofrecen frutas y verduras y agua mineral en vez de bebidas. En los casinos escolares se redujo el consumo de sal y pan.
“Estos alimentos me dan energía y no me hacen daño como las ramitas y las bebidas que me compraba antes”, cuenta Johanna Herrera, alumna del colegio Eduardo de la Barra, que acaba de adquirir una manzana por $ 100 y una botella de agua mineral en el quioso de su escuela.
De hecho, el colegio tiene el menor índice de sobrepeso y obesidad de la comuna: El primero disminuyó de 29% a 24% y el segundo, se redujo de 20% a 16%.
“Si en el país existía un tercio de alumnos con sobrepeso u obesidad, en Peñalolén la cifra se elevaba al 50%. Por eso surgió la idea de educar a las familias y a los niños sobre lo rico y bueno que es comer saludable, además de orientarlos sobre qué alimentos hacen bien sin ser caros, porque los hay”, dice el alcalde de la comuna, Claudio Orrego.
Pero los quioscos y las clases no son todo. Como parte del programa de vida saludable, una ordenanza municipal del año pasado prohíbe a los vendedores de sopaipillas y comida chatarra en general vender sus productos a menos de 200 metros de un colegio. Además, aumentaron de dos a tres las horas destinadas a la educación física a la semana.
Según datos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), sólo en el último año la obesidad se redujo en 13,4 %.
En total, si antes del plan la mitad de los alumnos sufría algún tipo de sobrepeso u obesidad, hoy menos del 40% está excedido en su talla.