Los Blue Splendor: “Estos son los primeros 50 años”

El grupo de Valparaíso celebra hoy con una presentación en el Teatro Municipal. El 11 de julio serán homenajeados en el Congreso.

por Marcelo Contreras
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Angelo Macchiavello se emociona mientras mira el teclado de su padre. No sólo ha heredado su nombre y apellido y uno de sus instrumentos, sino la dirección de la banda, fundada por su viejo en Valparaíso en 1962, pioneros del rock en Chile y dueños de un sonido inigualable timbrado por los bronces. “Nunca me voy a deshacer de él, es una manera de estar a su lado”, dice Macchiavello hijo al cierre de un ensayo, ejercicio diario por esta semana. Los Blue Splendor celebran hoy sus 50 años en el Teatro Municipal de Valparaíso, como plato fuerte de la actual versión de los Temporales Musicales, a partir de las 19.30 horas. La cita encarna, además, una demostración de vigencia, pese a la muerte de sus mayores referentes. Macchiavello padre falleció en agosto pasado, y el emblemático cantante y bajista Rafael Palacios, en 2007.

El sitio donde Los Blue Splendor afinan su concierto era una triste cárcel hace medio siglo -reconvertida en parque cultural con excelentes salas de ensayo-, y así también la vida continúa con otra etapa para el grupo. Asumieron que después de vivir cinco décadas ya no se trata de nombres. Son una entidad. Fernando Chard tomó el puesto de vocalista hace cinco años y así lo ve. “Los Blue Splendor van a existir siempre. Somos una chaqueta azul, como nos llamamos a nosotros mismos por los uniformes, y eso no va a cambiar. Estos son los primeros 50 años, esta es la primera parte. Otros seguirán después de nosotros”.

Números e hitos dictan que Los Blue Splendor quedaron en la memoria colectiva por tres long play editados en los 60, y singles clásicos del pop chileno, como Visión de otoño, Amazona, Hola Rosita y el instrumental Pasos en el espacio, premiado por la BBC en 1967. Tienen seguidores en Perú y Argentina, donde sus canciones han sido versionadas o utilizadas en programas de televisión. Y todo eso porque los porteños acuñaron un sonido desde el principio, elegante reflejo de la última era dorada del puerto, antes de la tecnificación y las recaladas por pocas horas. Carlos Cifuentes, uno de los históricos saxos, evoca el origen y la fórmula. “Fue inspiración de Angelo. Le gustaban las novelas de aventuras y las películas de James Bond con música de John Barry. Eso influyó en él junto a grupos como Los Teen tops, Bill Halley, mientras su sangre italiana lo acercaba a la tarantela. Así se le ocurrió ese estilo original. El sonido salió porque él quiso incorporar instrumentos de bronce. Su idea era tener dos saxos tenor al unísono, algo que no se usa, con uno ligeramente desafinado sobre el otro. Ese es el sonido de Los Blue Splendor”.

La Cámara de Diputados va a homenajear al grupo el 11 de julio y declaran orgullo por el gesto, pero ya saben de reconocimientos. Desde hace un tiempo, nuevos músicos los reverencian y público renovado se deja caer en sus shows. Los primeros sorprendidos fueron ellos, asegura Macchiavello. “Hay bandas de rockabilly que buscaban en Chile un referente de esta música. Algo se intentó con rescatar a Los Ramblers, pero lo de ellos era más jazz, un poco dixieland, y no fue muy del gusto de estos grupos jóvenes a la búsqueda de algo más natural, de la génesis del rocanrol. Y se fijaron en nosotros. Fue extraño, porque pasamos de un público de cabezas blancas a cabros saltando y bailando. No entendíamos. Fuimos a tocar a El Huevo y teníamos a 3.500 jóvenes en el escenario central. Hay más cultura en ellos, saben más. Y estamos en Valparaíso, una ciudad con cultura musical. Hacemos una música de culto y hemos servido de referente al rockabilly chileno”.

Intenso ensayo

Para esta noche, Los Blue Splendor ensayan 33 temas, incluyendo Déjate caer, del grupo Los Tres (“lo apuramos un poco”, acota Macchiavello). La consigna es acercarse a los originales lo más posible. Han tocado un millón de veces Visión de otoño, pero la siguen ensayando y todavía se discuten los detalles. En esta sesión, por ejemplo, interrumpen el final, porque el bajista, Wilton Jil, no corta a tiempo. Retoman a partir del solo de saxo y cuadran perfecto. En Amazona, en tanto, los más experimentados del conjunto exigen más ímpetu al batero Rubén Leiva, quien deberá sincronizarse con el baterista titular.

Porque la celebración es en grande, repasa su historia y en los 80 -en YouTube figuran los videos probatorios en el programa Exito-, Los Blue Splendor tocaban con dos baterías. Retornan por esta vez Oscar García en el saxo, quien hace 28 años vive en California, “pero nunca me voy a sacar la camiseta del grupo”, y el ex guitarrista René Mena. También los acompañará en una canción Mauricio Miño, vocalista de Sonora de Llegar. Y habrá un detalle en el vestir, revela Macchiavello: “Mandamos a hacer las chaquetas originales que usaron Los Blue Splendor en sus comienzos. Nos queremos ir atrás y que esta noche, en el Municipal, sea un regreso a los años 60”.

Los temporales no amainan

Este año, los Temporales musicales de Valparaíso cierran su muestra audiovisual precisamente con el documental de Los Blue Splendor, ganador del Festival In-Edit 2008. Se exhibirá hoy en el hall del Consejo de la Cultura y las Artes a las 12.00 y 18.00 horas. El show de esta noche del grupo es antecedido por la cantautora Taira Pizarro y el blues de Jorge Jiménez y La Rompehueso.

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