Estrenan en Colombia serie sobre Pablo Escobar basada en testimonios de sus víctimas

Caracol Televisión reconstruye la historia del cartel de Medellín, que llegó a controlar el 60% del tráfico mundial de cocaína.

por Carolina Pezoa Ascuí
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Pablo Escobar Gaviria sólo fumaba marihuana y admiraba a Vito Corleone, de quien “adoptó el hermetismo, los modales lentos y los largos silencios”. Detalles personales como éstos o momentos históricos del violento legado del narcotraficante colombiano -entre ellos, el asesinato en agosto de 1989 del candidato presidencial Luis Carlos Galán- son ingredientes de la trama de Escobar: el patrón del mal, serie que comenzará a transmitirse hoy en horario estelar en el canal colombiano Caracol Televisión. El programa se basa en el libro La parábola de Pablo, del periodista y ex alcalde de Medellín (2008-2011) Alonso Salazar, además de “muchos artículos de prensa y algunos testimonios de personas que vivieron la época, sobre todo de las víctimas”, comentó a La Tercera Juana Uribe, vicepresidenta del canal y creadora de la serie junto a Camilo Cano, hijo de un ex director del diario El Espectador, asesinado por sicarios enviados por Escobar, en diciembre de 1986.

Así, en poco más de 60 capítulos las historias se entrelazan para contar la vida del narcotraficante. Escobar, oriundo de la localidad de Rionegro, en el departamento de Antioquía, fue uno de los fundadores del cartel de Medellín, y aterrorizó a sus conciudadanos por casi dos décadas antes de que fuera abatido a tiros en diciembre de 1993, en un barrio de la ciudad que controló completamente.

El origen del cartel de Medellín, que llegó a controlar en los años 80 el 60% del tráfico mundial de cocaína, se remonta a mediados de la década de los 70, cuando Escobar, junto a Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder y los hermanos Fabio, Jorge Luis y Juan David Ocho (conocidos como los “Hermanos Ochoa”), se asociaron para montar todo un sistema ilegal para industrializar y exportar su producción de la droga. A medida que las ganancias aumentaron, también lo hizo la violencia con que actuaba el cartel, responsable, por ejemplo, de un atentado contra un avión de la aerolínea Avianca, que dejó 107 muertos en 1989. Se afirma, además, que Escobar pagaba unos US$ 1.000 por cada policía asesinado. El diario colombiano El Tiempo cifró en 15 mil los asesinatos provocados por el cartel.

La muerte alcanzó a Escobar, apodado el “capo de capos”, 17 meses después de su fuga, en junio de 1992, de la controvertida cárcel “La Catedral”, construida en el municipio de Envigado, que limita al norte con Medellín, según sus expresas solicitudes. Desde estas instalaciones, Escobar siguió manejando sus negocios y ordenando las ejecuciones de sus adversarios.

Invitación al debate

En 2009, bajo la presidencia de Alvaro Uribe, Colombia invirtió un millón de dólares en la campañaColombia, el riesgo es que te quieras quedar”, tendiente a mejorar la imagen de un país que a nivel internacional cargaba con el estigma del narcotráfico y las guerrillas. El estreno de Escobar: el patrón del mal reabrió el debate interno respecto al daño que este tipo de series tiene para Colombia, que ya ha visto colmada sus pantallas con éxitos como Rosario Tijeras (cuya película data de 2005) y Las muñecas de la Mafia (2009), que según sus retractores, ensalza a los narcotraficantes y el crimen organizado.

“Las demás series han mitificado la vida de los mafiosos y no la de unos colombianos que trabajaron y dieron la vida por tener un mejor país. Nosotros queremos que se dé un debate sobre el pasado: no revivirlo por revivirlo”, afirmó al respecto Camilo Cano en una entrevista a la revista Semana.

Sobre la reacción del público, Juana Uribe afirmó a La Tercera que esperan que “se genere un debate y pensemos qué quedó de esa época, qué tenemos que hacer para que un personaje como ese no se vuelva a repetir. Hay toda una generación que ha escuchado hablar de lo que fue la época de Escobar, pero no la vivió. Es muy importante que lo revivamos para entender qué pasó y cómo hacer para que no se repita. Por último (esperamos) que la gente entienda el valor y la valentía que tuvieron quienes se le opusieron”.

Tanto Uribe como Cano afirmaron a la revista Semana que, a diferencia de otras series, en ésta la mayoría de los nombre utilizados corresponden a personas de carne y hueso. Esto, dicen, es distintivo, dado que “en Colombia la gente está acostumbrada a ver series basadas en hechos reales, aunque no con nombres propios”.

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