Los jóvenes tras la primera misión chilena a la Luna

Pertenecen al grupo Angelicum, que participa en un concurso organizado por Google para reimpulsar la carrera espacial.

por Alvaro Guerrero, Concepción
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Viajar más de 380 mil kilómetros con dirección a la Luna y al llegar a su superficie recorrer 500 metros con un robot controlado desde la Tierra. Ese es el objetivo de Angelicum, organización compuesta por científicos y estudiantes chilenos que quieren pasar a la historia.

Su trabajo se enmarca en el concurso Google Lunar X Prize, impulsado por el gigante informático, que busca que especialistas de todo el mundo logren desarrollar la tecnología para llegar y trasladarse por el satélite natural. Los ganadores se quedarán con US$ 30 millones.

El único equipo chileno en competencia congregó a profesores y alumnos de la Universidad de Concepción, Universidad Católica de la Santísima Concepción y Universidad Austral, quienes trabajan en diferentes roles.

En la capital del Biobío, un grupo de Ingeniería Espacial de la UdeC asegura con entusiasmo que “desayunamos, almorzamos y cenamos cohetes”. Darío Rodríguez y Carlos Pino trabajan todo el día para conseguir el sueño. Están encargados del sistema de propulsión de la nave.

Construyen tres motores con la potencia necesaria para llegar al satélite. Uno de ellos para abandonar la órbita terrestre; el otro para bajar la velocidad cuando se aproxime a la superficie lunar, y un tercero para aterrizar. El combustible es propelente en estado líquido y sólido, dependiendo de la fase del vuelo. El desarrollo de las fórmulas aún se mantiene en secreto.

“Lo tomamos como algo muy serio. Tal vez no ganemos la competencia, pero si nos dan los fondos estoy seguro de que llegamos al espacio. Capacidades tenemos”, aseguran.

El académico italiano Nicola Chiacchio, quien encabeza el grupo penquista, señala que el desafío es poner a Chile en el ámbito del desarrollo espacial. “La idea de Google busca darle un nuevo impulso a la carrera espacial y están incentivando que los privados inviertan en este tipo de negocios”, indica.

El segundo escollo de la competencia es crear la máquina no tripulada que pueda resistir las condiciones adversas que se pueden presentar en la Luna.

Mauricio Henríquez, encargado del proyecto en la Uach, en Puerto Montt, señala que “trabajamos desde 2004 en robótica y estamos acostumbrados a construirlos para climas extremos. Somos alrededor de 10 personas abocadas al proyecto”.

Añade que en este momento están recopilando datos de potencia, energía requerida, carga de batería y tipo de motor. “Con esa información podríamos pasar a la Etapa III o directamente a la versión final. Nuestra intención es finalizarlo el primer trimestre de 2013”, explica.

Esperan a fines de mayo ir al laboratorio de Moon Mars, en el Desierto de Atacama, para someter al prototipo a diferentes pruebas y validar la construcción.

En tanto, la participación de la UCSC en la iniciativa se relaciona con la incorporación de inteligencia artificial al robot. Son los encargados de desarrollar la programación de algoritmos de búsqueda heurística en tiempo real para lograr que se mueva inteligentemente. El docente del Departamento de Ingeniería Informática Roberto Asín, dice que “estamos desarrollando las herramientas para lograr que se mueva con dirección, evitando obstáculos y logrando captar las imágenes requeridas”.

Cuentan que el concurso durará hasta 2015. Mientras, todos los equipos del mundo deben interactuar a través de la web www.googlelunarxprize.org, donde van actualizando los avances que lleva cada proyecto.

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