Preparan exposición de Pedro Lira, maestro del arte chileno, a 100 años de su muerte

Considerado el "padre" de la pintura nacional, el artista falleció el 20 de abril de 1912.

por Javier García
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La pintura de Pedro Lira (1845-1912) llegó a circular de mano en mano. Fue con La fundación de Santiago. La imagen de la obra estaba impresa en los antiguos billetes de 500 pesos, ya desaparecidos.

El original de la pintura de Lira es sumamente superior a un billete. Mide 250 x 400 cm y retrata el momento en que Pedro de Valdivia decide fundar la capital, el 12 de febrero de 1541. La fundación de Santiago es el trabajo más emblemático del artista chileno, quien murió hace exactamente un siglo. El 20 de abril de 1912. Tenía 67 años.

Con este cuadro, Pedro Lira Rencoret logró la segunda medalla de plata en la Exposición Universal de París, en 1889, representando el Pabellón de Chile. Con 44 años, alcanzaba un reconocimiento que lo llevaría a ser considerado el “padre de la pintura chilena”.

Hoy el Museo Histórico Nacional conserva la obra en su muestra permanente. Sus grandes dimensiones la obligan a quedarse en el edificio frente a la Plaza de Armas. Sin embargo, Lira hizo el boceto del cuadro de un tamaño similar. Ese trabajo será exhibido en la Corporación Cultural de Las Condes a partir del próximo mes. La retrospectiva se llama Pedro Lira. Pintura eterna, y será inaugurada el 15 de mayo. Desde el día siguiente estará abierta al público, hasta el 15 de julio.

Serán 84 obras, venidas de diferentes lugares, del Museo Nacional de Bellas Artes, la Pinacoteca de Concepción y de colecciones particulares, donde suman varias de Mac Kellar. “Algunos de estos cuadros nunca antes habían sido exhibidos”, dicen los responsables de la muestra.

Incansable personaje

En Pedro Lira. Pintura eterna, estarán las obras más reconocidas del pintor, entre ellas La carta (en la foto), todo un clásico de la pintura chilena; El pelusa, En el balcón, La niña del gato, La gitana y La hija del general Bulnes.

Observar el trabajo de su autor es leer una crónica social de las últimas décadas del siglo XIX e inicios del XX. En esos cuadros hay jóvenes de la aristocracia, niñas de pueblo de rostros tiernos, sucios y tristes. Señoritas recostadas en su diván. Imágenes que se cruzan con paisajes, retratos y escenas de la vida cotidiana.

Pedro Lira estudió en la Academia de Pintura con el italiano Alejandro Ciccarelli. Luego, terminó la carrera de Derecho en la U. de Chile, pero eligió París para desarrollar las técnicas del óleo y el dibujo. Estuvo 10 años en Francia, entre 1873 y 1884.

Ya de regreso en Santiago, a Lira le gustaba recorrer los conventillos que quedaban cerca de la Quinta Normal. El pintor fue uno de los fundadores del primer museo del lugar, en 1885, al alero de la Unión Artística, que promovía el trabajo de creadores emergentes. Incansable, Lira va más allá. Fue uno de los organizadores en la creación del actual Museo de Bellas Artes.

“La personalidad de Pedro Lira se agiganta con el paso del tiempo... y alcanza niveles epopéyicos si pensamos en el momento que le tocó actuar. En él se funden condiciones de orador, teórico, profesor y creador, que muy difícilmente pueden repetirse en las bellas artes nacionales”, ha escrito el autor del libro Pintura chilena 200 años, Ricardo Bindis.

Crítico de arte, Lira publicó en 1901 el Diccionario biográfico de pintores, y fue una influencia para los artistas más modernos, como Alberto Valenzuela Llanos y Juan Francisco González. Junto a ellos y Alfredo Valenzuela Puelma pasaron a convertirse en la generación de los grandes maestros de la pintura chilena.

En su vida, Lira arrastraba un séquito de seguidores, pero su personalidad era más bien sombría. Murió, un día como hoy, en Santiago, debido a una prolongada diabetes. Había dejado dicho a sus familiares que no quería más que algunos amigos en su funeral.

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