La comedia que reúne al director y protagonista de Escuela de Rock

Bernie, de Richard Linklater, se basa en un crimen ocurrido en Texas y es protagonizada por Jack Black y Shirley MacLaine.

por Lya Rosén D.
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Desde fines de 1997, la prisión de Telford, en Texas, es el lugar en que Bernhardt "Bernie" Tiede pasa sus días, en medio de la oscura rutina de un condenado de por vida. Pero en 2010, un hecho vino a alterar por un momento su confinamiento: la visita del actor Jack Black. La misión de este último era conocer a quien interpretaría en la pantalla grande: el treintañero y amable trabajador de una funeraria que decidió eliminar a la octogenaria viuda que se había convertido en su "pareja". Como le confesó a la revista Nylon, Black quedó impactado por las medidas de seguridad de la cárcel y, en especial, por Tiede. "La presión de interpretar a una persona real me vino realmente cuando lo conocí", confesó.

A dos años de ese encuentro, ocurrido el 27 de abril de 2010, el público norteamericano podrá apreciar cómo Black encarna a Tiede en Bernie, una comedia negra que, además, marca el reencuentro laboral de éste con Richard Linklater (Antes del amanecer). Esto, una década después de que, en calidad de protagonista y director, dieran vida a Escuela de rock (2003), la realización centrada en un rockero que se hace pasar por profesor suplente en un colegio privado.

Los US$ 81 millones que recaudó esa cinta evidenciaron el buen momento de Black como comediante y también el éxito de Linklater en el mundo de los grandes estudios, ya que por primera vez trabajaba bajo el alero de una empresa como Paramount y un presupuesto de US$ 35 millones.

De vuelta al mundo del cine independiente, Linklater vio en la historia de Bernie Tiede una inspiración para probar suerte en la comedia negra. El mismo, como texano que es, fue testigo de cómo los medios cubrieron la noticia, en especial Texas Monthly y la nota donde el cronista Skip Hollandsworth detalló la relación entre el joven embalsamador y la mujer más rica del poblado de Carthage. Por lo mismo, escribió el guión junto al propio Hollandsworth.

En 22 días de filmación y con un presupuesto de sólo US$ 6 millones, el director concretó un ácido relato que se inicia con Tiede como un habitante modelo de Carthage, amante de la música y que con su sonrisa logra encantar a las mujeres. Por eso no es de extrañar que, luego de preparar a su esposo para el entierro, la viuda Marjorie Nugent (Shirley MacLaine) pusiera sus ojos en él y comenzaran una amistad que terminaría con cuatro disparos de una escopeta. "Fue uno de los filmes más difíciles de hacer", le confesó Linklater a Los Angeles Times.

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