Chile-Bolivia: la última jugada de Perú en La Paz

El embajador peruano Manuel Rodríguez Cuadros, uno de los asesores de Humala en la demanda ante La Haya, viajó a La Paz, para exponer sobre los caminos jurídicos de Bolivia para alcanzar una salida al mar. Su intervención terminó en un reclamo del canciller Alfredo Moreno.

por Francisco Artaza
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EL 23 de marzo pasado, al término del discurso del Presidente Evo Morales por el Día del Mar, la embajadora de Perú en Bolivia, Silvia Alfaro, cruzó la céntrica Plaza Abaroa de La Paz en dirección a una zona delimitada para los medios de comunicación. Pocos entendían a esa altura por qué el gobernante no había aludido a la anunciada demanda marítima contra Chile ante La Haya para alcanzar una salida soberana al Pacífico, y que ni siquiera adelantara en qué estado estaba el proceso o la fecha en que se materializaría la acción judicial.

La embajadora Alfaro fue una de las primeras en tratar de explicar la decisión de Morales, cuya omisión contravino todos los pronósticos. "Habrá que tener paciencia, porque ciertamente requiere el mayor cuidado y vigor la preparación de aquello que se pueda hacer como la demanda ante un tribunal internacional", dijo la "Chivi", como le dicen sus amigos.

Alfaro explicó que Perú había tardado cinco años en preparar el litigio que interpuso contra Chile el 2008 en la Corte Internacional de La Haya por el límite marítimo. Y demandó otra vez paciencia.

A casi dos mil kilómetros de distancia, en Santiago, la Cancillería chilena tomó nota de los dichos de la embajadora Alfaro con "molestia y preocupación", de acuerdo con lo asegurado por funcionarios del Servicio Exterior. No era la primera vez que un diplomático peruano intervenía en Bolivia para alentar la demanda contra Chile.

Apenas tres meses antes, el canciller Alfredo Moreno llamó a su par peruano, Rafael Roncagliolo, para expresar el enojo del gobierno chileno por la participación del embajador peruano Manuel Rodríguez Cuadros en un seminario organizado en La Paz por la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar), destinado a analizar los posibles escenarios jurídicos que tenía Bolivia para demandar a Chile.

Según fuentes diplomáticas peruanas y chilenas, Roncagliolo le aseguró a Moreno que el embajador había viajado a La Paz por cuenta propia y sin la venia de Torre Tagle. Pero en la Cancillería chilena señalan que es difícil creer que un embajador que se desempeña como asesor del gobierno peruano en el Comité Consultivo Ad Hoc para la Demanda Marítima ante La Haya viaje a Bolivia y se involucre en el litigio jurídico que pretende abrir La Paz contra Chile sin el conocimiento del gobierno de Humala.

En Lima sostienen que tras el reclamo de Chile, Roncagliolo le llamó la atención a Rodríguez Cuadros. Pero de esto último, dicen en la Cancillería chilena, no hay constancia en Santiago. No sólo eso. A la actual embajadora peruana en La Paz, Silvia Alfaro, le ha correspondido continuar con varias de las tareas pendientes que dejó en La Paz "El Torvo", como le dicen al diplomático sus detractores en Torre Tagle, por la forma en que actúa en política y por sus continuos cambios de bando: fue radical de izquierda en los 70, de derecha en los 90, apoyó al gobierno de Toledo y luego se acercó a Humala.

Seminario en La Paz

Ex canciller de Toledo y ex embajador de Perú en Bolivia durante el segundo mandato de Alan García, Rodríguez Cuadros llegó a La Paz el 13 de diciembre pasado, invitado por la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar), el organismo creado por Evo Morales para llevar adelante las estrategias para resolver la aspiración de Bolivia de volver al mar. El diplomático tenía experiencia en el tema: impulsó la idea de la demanda en La Haya durante el gobierno de Toledo, aunque no llegó a concretarla, salvo modificar la ley de línea de bases marítimas del Perú. También es conocido como un "halcón" en Torre Tagle, debido a sus posturas duras en el ámbito bilateral.

En el salón de conferencias del Banco Central de Bolivia y ante un auditorio de 300 personas, conformado en su mayoría por funcionarios de gobierno, diplomáticos bolivianos y académicos, Rodríguez Cuadros fue el único extranjero en el panel de expositores, que completaban el ex Presidente Carlos Meza, el ex canciller Javier Murillo y el historiador y vicedirector de la Diremar, Fernando Cajías.

El foro, que fue encabezado por el titular de la Diremar, Juan Lapachipa, estaba destinado "a discutir el marco legal que debería desarrollar Bolivia en los próximos meses para lograr una salida soberana al mar".

Antes de tomar la palabra, afirma uno de los asistentes al seminario, Rodríguez Cuadros le pidió que se restringiera el acceso a la prensa. Luego hizo una larga exposición jurídica sobre los mecanismos que podría seguir La Paz para llevar a Chile a La Haya.

El diplomático hizo mención de los dos libros que ha escrito sobre la controversia por el límite marítimo entre Perú y Chile, y se presentó como uno de los padres de la demanda peruana. "Tal vez eso motivó a las autoridades bolivianas a pensar que serían muy orientadoras sus observaciones y criterios sobre el tema", señala el ex canciller paceño Javier Murillo, quien asegura que "manifestó su sorpresa por la presencia de Rodríguez Cuadros y de otros asesores extranjeros que han intervenido en el tema de la demanda boliviana".

En su presentación en La Paz, Rodríguez Cuadros defendió la opción de Bolivia de recurrir a un tribunal internacional. "El se refirió al valor jurídico de las promesas incumplidas y tomó como base las notas diplomáticas entre Chile y Bolivia de 1950 y 1974 (cuando se negoció un eventual corredor por el norte de Arica)", añade Murillo.

La tesis del diplomático y abogado peruano apuntaba a reforzar la estrategia jurídica por la línea de los "derechos expectaticios" de Bolivia, en vez de apuntar a la nulidad del Tratado de Paz y Amistad de 1904 como apostaba el gobierno boliviano.

El 26 de diciembre, 13 días después del seminario en La Paz en el que participó Rodríguez Cuadros, el titular de la Diremar viajó a Buenos Aires para reunirse por primera vez con los abogados internacionales que se harían cargo de la demanda. El más importante de ellos, el jurista español Antonio Ramiro Brotòns, era un viejo conocido de la Cancillería peruana: fue uno de los abogados extranjeros que entrevistaron antes con motivo de la demanda marítima contra Chile, aunque finalmente no lo contrataron.

Las otras gestiones

El seminario en La Paz no fue el primer escenario en que Rodríguez Cuadros impulsó la idea de que el gobierno de Morales demandara a Chile en La Haya. Durante su activa misión como embajador de Perú en Bolivia, durante 2010 y parte de 2011, el diplomático "difundió mucho el tema en conversaciones con autoridades de distinto nivel, en foros y declaraciones. No estoy diciendo que él indujo directamente al gobierno, pero no me cabe duda de que a través de una acción diplomática persistente, él fue mostrando un panorama favorable a esta idea", recalca Murillo.

Rodríguez Cuadros llegó a La Paz en enero de 2010, cuando la relación entre los presidentes Morales y García estaba completamente deteriorada.

Cercano por entonces a Humala, el embajador logró restablecer rápidamente los lazos con Palacio Quemado. Desde el primer día de su gestión se volcó a convencer a las autoridades bolivianas de que la demanda marítima presentada por Perú en contra de Chile no era un obstáculo para que Bolivia retornara al mar y que, por el contrario, abría un camino que podía servirles.

Supo, con éxito, además, alentar a los sectores más duros del MAS, el movimiento político del Presidente Morales, y de las Fuerzas Armadas bolivianas, en su propuesta de trasladar el comercio boliviano que sale por los puertos chilenos hacia Perú.

En una hábil jugada diplomática, Rodríguez Cuadros propuso relanzar el enclave marítimo boliviano en el puerto de Ilo, que acordaron en 1992 los gobiernos de Alberto Fujimori y Jaime Paz Zamora. Como el enclave nunca funcionó, debido a sus altos costos operativos, la idea era ampliar los beneficios de zona franca e industrial, el acceso al puerto e, incluso, instalar una sede de la base naval de Bolivia para la instrucción de los marinos bolivianos.

La propuesta sirvió para que los presidentes García y Morales sellaran un inesperado abrazo de amistad frente al mar, en el puerto de Ilo. Hasta ahora, el Congreso peruano se ha negado a tramitar el acuerdo de Ilo y según analistas políticos limeños es muy improbable que se apruebe, debido a la reticencia de las Fuerzas Armadas peruanas y de los grupos nacionalistas, dos sectores sensibles para el actual presidente peruano.

Pese a eso, en La Paz aún ven a Rodríguez Cuadros como el hombre que reencauzó la relación con Perú. Por el contrario, en Santiago su figura genera inquietud. No sólo porque un equipo jurídico boliviano aún estudia demandar a Chile ante tribunales internacionales. En Cancillería no conocen qué otras jugadas ha realizado el ex canciller y están a la espera de que Morales muestre sus cartas en la próxima Asamblea General de la OEA, que se realizará en junio próximo en la ciudad de Cochabamba.

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