La historia de la joven chilena asesinada en Venezuela

Hija de cónsul iba a radicarse en Santiago por la inseguridad en Maracaibo.

por Jorge Ramírez
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La inseguridad de las calles de Maracaibo no fue impedimento para que Karen Berendique (19) decidiera el año pasado seguir viviendo en esa ciudad venezolana. Su padre la había matriculado en una universidad de Santiago. Pero la cercanía con sus amigos y el apego a su familia la llevaron a arrepentirse de estudiar Periodismo en Chile.

"Quería ser la mejor de todas en la universidad. La había matriculado en Santiago el año pasado por la inseguridad de Maracaibo, pero quiso volver por una cuestión sentimental, para luego hacer el posgrado en Chile", dice el padre de la joven, Fernando Berendique Benavente, cónsul honorario de Chile.

Los planes de la joven se truncaron la noche del 16 de marzo pasado, cuando fue asesinada por efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de Venezuela, en un operativo calificado como "ilegal" por el Ministerio Público de ese país. Doce agentes están en prisión preventiva acusados del crimen.

La joven era fanática de la danza y comenzó a practicarla motivada por su gusto por el deporte. Por ello, recuerda su padre, se inscribió en una academia.

"Tenía muchas cosas que la hacían, sobre todo, una niña muy sana", sostiene.

Regularmente salía a trotar en las mañanas, para así "iniciar el día con energías", dice a La Tercera el representante diplomático.

La noche de su muerte, su hermano Fernando la llevaba a la fiesta de cumpleaños de uno de sus ex compañeros del colegio Alemán de Maracaibo. El hermano de Karen Berendique dijo que se les cruzó una camioneta policial y, como pensó que se trataba de secuestradores, inició una escapatoria. Los agentes les dispararon de inmediato. El caso provocó críticas del gobierno venezolano a la policía, y el anuncio de una "refundación radical" de la misma.

"Alma de las fiestas"

Sus amigos que la esperaban en la celebración de esa noche señalaron a medios venezolanos que "Karen siempre era el alma de las fiestas. Le encantaba sacarnos una sonrisa. Por ello no podíamos creer lo que había ocurrido".

Uno de sus amigos de la Universidad Rafael Belloso Chacín, donde la joven estudiaba Comunicación Social, recordó que cuando le preguntaban por qué llegaba atrasada a las fiestas, ella les respondía que "lo bueno se hace esperar".

"Fue una vida joven que se escapó empezando a vivir. Quizás lo más relevante de ella era que le gustaba que se le explicara el porqué de las cosas, le agradaba la justicia y ser justa", sostuvo la directora del colegio Alemán, Isabel Reyes, a diario Panorama.

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