¿Por qué nos cuesta tanto encontrar nuestro look?

Si siente que el clóset no refleja su personalidad o su estado de ánimo, es que algo más allá de su gusto no anda bien. El libro You are what you wear (Eres lo que vistes) entrega pistas para solucionarlo.

por Génesis Moreno
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Nuestro clóset habla más de lo creíamos acerca de nosotros. Y si no sabe qué vestir teniendo aún más ropa de la que necesita, es porque existen pequeños conflictos de los que, tal vez, aún no se ha percatado. Esto es lo que propone la sicóloga Jennifer Baumgartner en su libro You are what you wear. A continuación, cinco situaciones incómodas que nos ocurren a la hora de vestirnos y cómo solucionarlas.

1 Una más, dos menos. Si en su clóset hay mucha ropa que no usa, pero aún así no se deshace de ella, corre el peligro de convertirlo en un síntoma del mal de Diógenes. Pero tranquilo, la culpa no es toda suya, sino de la nostalgia. Según Baumgartner, se trata de personas que encarnan sus recuerdos en la ropa y, por lo mismo, les cuesta desprenderse de ella. La solución: reorganícese. Saque todo lo que ya no usa y por cada prenda nueva que llegue a su clóset, elimine dos antiguas. Así se obliga a ser conciente del espacio y, mejor que eso, tendrá menos dificultades a la hora de elegir su vestimenta.

2 El plus de la emoción. Si usted abre su clóset y lo primero que se asoma son prendas básicas, viejas y de colores apagados, probablemente, tenga una sensación de aburrimiento en su vida que está expresando en la forma de vestirse. Según Baumgartner, si no la motiva vestirse es porque tampoco la entusiasma su día a día. Le falta poner atención a comprar nuevas cosas. Solución: haga nuevos panoramas. Sumando nuevos intereses probablemente se verá empujado a innovar también en su forma de vestir. La forma de arreglar su desencanto es desde adentro hacia afuera, dice la autora, es decir, creando un estilo de vida que requiera un clóset innovador.

3 Menos es más. Si siente que su cuerpo es la única fuente para llamar la atención, probablemente querrá lucirse más. Y eso podría convertirse en un problema, sobre todo en el trabajo, corriendo el riesgo de ser mal interpretado. Para evitar esto, una buena alternativa es "nivelar". Por ejemplo, si va a usar falda corta, no use escote pronunciado. Y viceversa, si va a usar escote, no lleve falda corta.

4 Oficinista en la casa. Si su clóset no lo ayuda a desconectarse del trabajo -usa la misma ropa en la oficina y en la casa-, usted le estará dando una señal equívoca a su familia. Creerán que anda por la vida con la guardia arriba: siempre preocupado del trabajo o de lo que puede pasar. Baumgartner recomienda hacer la transición entre vida laboral o familiar. ¿Cómo? Parta por cambiarse de ropa apenas llegue a su casa. Así dará la señal de que el trabajo quedó atrás y está relajado.

5 No hay nada de malo en querer verse bien y comprar ropa de marca para eso. Pero si es de esas personas que gasta gran parte de su sueldo en ropa de marca, podría ser síntoma de reflejar inseguridad o miedo a no encajar en un grupo. El consejo es el siguiente: trate de romper la asociación entre la etiqueta de la ropa y ser cool o exitoso. Pregúntese si los demás lo miden por lo que lleva puesto y empiece a buscar el valor en otras cosas, no en la ropa. Una vez que resuelva eso, podrá tomar mejores decisiones y desde un lugar más saludable.

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