Primer detenido por traspasar nuevo límite de alcohol valora exigencias

Registró 0,38 g/l, lo que antes del jueves no significaba conducir bajo la influencia del alcohol.

por Jorge Ramírez y Consuelo Argandoña, Santiago
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Miguel Roa Fernández (31) decidió arriesgarse. La noche del jueves tenía claro que los cerca de 750 cc de cerveza que consumía serían un problema si era fiscalizado por Carabineros al conducir su vehículo.

Pero tras beber con un amigo en Conchalí, abordó su vehículo. Dice que en ese momento seguía recordando que ya regían los nuevos umbrales permitidos para conducir tras ingerir alcohol, más exigentes para los conductores y que debutaron ese día.

Según la nueva norma, manejar con 0,3 g/l de alcohol en la sangre es considerado "bajo la influencia del alcohol" y con 0,8 g/l se registra como "estado de ebriedad".

Al ser controlado en Hipódromo Chile, la madrugada de ayer, marcó 0,38 g/l en el alcotest correspondiente y se transformó en el primer conductor detenido directamente por transgredir la nueva normativa en la Región Metropolitana.

Relata que una vez fiscalizado, los policías de tránsito "me dieron a saber que estaba 'cayendo' por la nueva ley y que pasaba el límite para conducir si había tomado". Fue trasladado a la 9a. Comisaría de Independencia y "estuve en un calabozo y los carabineros le dieron mis datos a un fiscal. Luego me devolvieron mi licencia y me soltaron".

Pese a la experiencia, Roa apoya la nueva normativa. "Está bien, ha habido muchos accidentes por la ebriedad, había que buscar soluciones. Con una cerveza no me emborracho, pero ahora estoy con riesgo de que suspendan mi licencia. Es una ley exagerada, pero estoy de acuerdo, ahora debo asumir", sostuvo Roa a La Tercera.

Agrega que "hay otros que se curan mucho y manejan. Por eso, pese a que me pasó a mí, está bien que las autoridades exijan más ahora". Y confiesa: "No soy un borracho, pero comúnmente conduzco, aunque haya tomado unos tragos, si es que siento que el alcohol no me ha hecho efecto. Es distinto al fin de semana, cuando sí prefiero dejar el auto en la casa".

Roa está a la espera de la fecha para asistir al juzgado. Dice que si le suspenden su licencia de conducir, será un doble problema, porque en el vehículo reparte el pan que todos los días se produce en la panadería de su familia, ubicada en Independencia.

Controles

El primer afectado por el nuevo reglamento confiesa que cuando divisó el operativo de fiscalización que había en calle Hipódromo Chile con Huasco, intentó evitar el control: "Había carabineros a la salida del Hipódromo. Cuando los vi quise devolverme, pero no pude y, además, pensé que iba a ser muy notorio. Seguí, pero 100 metros más allá me levantan la mano y suponía la suerte que correría".

Lo mismo les ocurrió a otros 35 conductores en el sector de Barrio Bellavista, donde un servicio especial apoyó a los policías que resguardan el sector. En Pío Nono con Santa Filomena se instaló un control que se extendió hasta alrededor de las tres de la madrugada.

Durante las primeras horas, el resultado de todos los controles fue 0,0. Uno de los primeros fiscalizados de la noche fue José Miguel Palma: "Encuentro que es fantástica, porque el que quiere tomar, que no maneje, si te quieres matar hazlo tú solo", dijo el joven tras soplar el intoxilaiser de Carabineros y marcar cero alcohol en la sangre.

En un recorrido por los principales circuitos nocturnos de Santiago, la ciudad se apreciaba con más taxis que vehículos particulares en las calles. En la plaza San Enrique, punto obligado de control, en Lo Barnechea, y donde cada fin de semana llegan decenas de automóviles, la situación esta vez era distinta. Apenas una decena de vehículos aparcados alrededor y los estacionamientos vacíos a la 1.00 de ayer. Miguel, uno de los cuidadores del lugar, dijo que era muy notorio el cambio. "Desde esta semana todos transitan en taxi, acá siempre estaba lleno, ahora hay cinco autos. Realmente, los cabros se asustaron", dijo.

En Bellavista, los locatarios no apreciaron una baja de público, pero los efectivos sí decían notar que ahora la entretención era "en taxi".

Cerca de las 3.00 aparecieron los primeros detenidos en el sector. Uno de ellos, un joven de 23 años que sopló cinco veces mal el alcotest para evitar el examen, marcó 1.99 g/l de alcohol y fue detenido. Nadie pudo llevarse el Peugeot que conducía, pese a que dos amigos lo acompañaban: uno iba con alcohol y el otro no tenía documentos.

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