Se triplica participación femenina en empleos de medio tiempo en Chile

Según informe de la Ocde, mientras en 2000 el 8% de las chilenas trabajaba part time, en 2010 la cifra llegó al 25%.

por C. Pérez / F. Gajardo

Aunque comenzó su experiencia laboral en un empleo de jornada completa, la periodista Carolina Cares (26) decidió modificar su itinerario profesional y apostar por el trabajo part time. A mediados de 2011 aceptó un empleo en la U. de Chile en el que entra a las nueve y sale a las dos de la tarde. No se arrepiente. "Antes sentía que la vida se me pasaba trabajando y no tenía tiempo para mis cosas", confiesa. Hoy puede estar en su casa, hacer deporte y hasta sacar a pasear a su perro.

No es la única chilena. Según el informe de la Ocde "Panorama del Empleo 2011", el número de mujeres chilenas trabajando en un empleo de medio tiempo se triplicó en la última década.

En 2000, sólo el 8,7% de las mujeres en Chile lo hacía en trabajos de medio tiempo. En 2010, la cifra llegó a 25%, números que ubicaron al país como una de las tres naciones de la organización (junto a España e Irlanda) donde más aumentó este tipo de trabajo.

Según María Huerta, economista mexicana e investigadora de la Ocde a cargo del estudio, "uno de los factores que explican este incremento es la reforma laboral de 2001, que por primera vez incluyó los contratos de trabajo con jornada parcial" (hasta 30 horas a la semana), lo que reguló mejor este tipo de empleos e incentivó a muchas mujeres entrar en él.

Crecimiento

El alza es un fenómeno característico de países que se están desarrollando. Según Jorge Sanhueza, decano de Sicología de la U. Adolfo Ibáñez, entre 1990 y 2011, la tasa laboral femenina creció 10 puntos, un aumento que concuerda con el del PIB per cápita nominal del país en el mismo período, que pasó de 2.427 dólares a 14.726.

"Estamos desarrollándonos y para hacerlo necesitamos de la mujer en el trabajo", dice.

Andrea Bentancor, directora de estudios de Comunidad Mujer, concuerda con que el fuerte aumento del trabajo femenino ha sido impulsado por el crecimiento en el segmento de jornada parcial.

Aunque no hay estudios que indiquen en qué labores de medio tiempo exactamente se desempeñan, Betancort explica que las actividades más realizadas son el trabajo doméstico en casas particulares y actividades de aseo industrial; promotoras; docentes y educadoras y técnicas de párvulos, además de vendedoras.

Doble rol

La enfermera Graciela Cordero (26) es otra que eligió esta modalidad, "porque quería cuidar a mi hija y con este sistema puedo conciliar la vida familiar con el trabajo", dice.

Claudia Dides, investigadora de la U. Central, destaca precisamente que el sistema permite a las chilenas compatibilizar el ámbito laboral y el familiar, "porque tienen que estar en los dos frentes".

Pero más que una opción, como desliza Dides, el aumento también es un resabio de una sociedad machista, que por un lado acepta el trabajo femenino, sobre todo porque hoy, según la investigadora del Centro de Estudios de la Mujer, Virginia Guzmán, son pocas las familias chilenas que pueden prescindir del sueldo femenino, pero que, por otro, la obliga a no descuidar el hogar.

Deben hacer frente a sus obligaciones domésticas, pero, además, ahora, deben aportar dinero en sus hogares, algo que los empleos de medio tiempo les permiten cumplir más eficientemente.

En otros casos, el empleo en jornada parcial es la única alternativa. La oferta laboral para las mujeres continúa siendo inferior a la de los hombres, con empleos menos atractivos, entre los que en ocasiones también están los de medio tiempo.

"Si bien ellas muchas veces muestran mejores calificaciones que los hombres, a la hora de buscar trabajo se topan con más trabas que sus colegas masculinos, lo que las impulsa a llegar a empleos más precarios, como muchas veces son los de medio tiempo", apunta Sanhueza.

De hecho, el mismo informe de la Ocde dice que el país es el sexto peor del organismo en lo que a empleo femenino (entre 15 y 64 años) respecta, sólo superando a Italia, Sudáfrica, México, India y Turquía. Sólo el 51% de las mujeres en Chile trabaja, contra el 77% de los hombres, muy lejos de países como Islandia, donde el 82% de las mujeres lo hace.

La situación se hace más desigual a la hora de escalar en las jerarquías corporativas, como muestra el mismo informe Ocde, que relega a Chile al puesto 29 entre 32 países en lo que respecta a cupos femeninos en juntas de directorio.

Según Guzmán, las cifras llaman a hacer una repartición más igualitarias de las tareas domésticas, para que la mujer pueda aspirar a mejores empleos.

Un informe Images de la organización Cultura Salud reveló que sólo el 8% de los hombres chilenos reconoce cuidar a sus hijos cuando se enferman, versus el 90% de sus parejas; el 15% los recoge del colegio, contra el 81% de las mujeres, y menos de la mitad les cambia pañales o los alimenta.

Aunque las culpas son compartidas: el 54% de los chilenos piensa que el principal rol de la mujer es cuidar a la familia. El 50% de ellas piensa igual.

¿Cómo cambiar esta realidad? Según Dides, se necesitan políticas públicas que apunten a una real igualdad de género en el cuidado de la familia. Con medidas como la extensión del horario de salas cuna, un pre y posnatal más equitativo en ambos sexos y permisos repartidos para hitos de la infancia, como el primer día de clases o actos de fin de año. Es el próximo paso.

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