Serie protagonizada por Natalia Oreiro lidera los nuevos estrenos del cable

Natalia Oreiro habla de su primer papel televisivo en cuatro años en Lynch, que se grabó en Bogotá.

por Marcos Moraga L., desde Bogotá, Colombia
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Sobre una camilla reposa el cadáver de una mujer, cruzado por dos cortes limpios en el pecho y apenas alumbrada por una luz fría. Sentada en un escritorio, otra mujer frota sus pies descalzos y apenas se inmuta cuando la muerta abre los ojos y salta sobre la cama. Es Natalia Oreiro (34), indolente y cínica, inmersa en la filmación de una escena para Lynch: su regreso tras cuatro años ausente de la TV. Esta vez, menos muñeca y más brava.

Oreiro protagoniza la serie que Moviecity produce de forma íntegra para Latinoamérica, y que se estrena el domingo 18, a las 20 horas. Lynch es una comedia negra centrada en Gerónimo Lynch, interpretado por el cubano Jorge Perugorría (Fresa y chocolate), el dueño de una funeraria en decadencia que inyecta vida al negocio cuando ofrece a sus clientes fingir su muerte. La primera en sacar hora para el ataúd es Isabel, el personaje de Oreiro. "Cuando empieza de la historia, Isabel regresa después de 14 años de haberse ido de la funeraria. Tuvo un hijo con Lynch y de un día para el otro decide fugarse", explica la actriz y cantante, en una pausa al rodaje, que se realizó durante el primer semestre del año pasado. Bebe un té de flores en una oficina de los estudios Fox Colombia, escondidos en un barrio industrial de Bogotá. El cuento sigue cuando ella vuelve con Lynch, cargada con un millón de dólares, un balazo en el brazo y varios mafiosos persiguiéndola.

¿Por qué regresar a la televisión, ahora que su carrera estaba enfocada al cine?

Estaba presentando una película en España (Miss Tacuarembó, 2010) y uno de los actores, Alejandro Tous, venía de hacer Mentes en shock, otra serie de Moviecity. Me lo comentó, muy entusiasmado. Tres días después mi representante español me llama y me hace la propuesta de este proyecto. Me pareció curiosa la coincidencia. En principio, por tiempo, no podía, así que pedí los guiones. Leí los seis primeros capítulos y me impactó muchísimo la historia".

Bajo tierra

Por los hangares en que se graba la serie -hay un laboratorio ultratecnológico, el fuselaje falso de un avión y la funeraria, entre otras- circulan varias estrellas de los 13 episodios de la temporada de Lynch. Por ahí camina Adriana Barraza (Babel), quien comenta: "Como latinos, ahora nos podemos dar el lujo de hacer esta serie con look norteamericano. Es una delicia". Más allá, el galán de telenovelas Christian Meier busca sus gafas para hacer una pausa al sol y comenta su aparición: "Mi personaje es un pelotudo a la vela. Cree que para manejar un amante, tiene que suicidarse. La comedia me encanta y la calidad de las filmaciones están muy por sobre todo lo que he hecho".

"Lo primero que pregunté fue si querían que hablara en acento neutro", recuerda Oreiro, entusiasmada por la cantidad de países que se reúnen en el set de Lynch. "Me explicaron que se filma en Colombia, pero podría ser cualquier país de Latinoamérica. Tenemos chilenos entre el elenco -Felipe Braun y Francisco Melo fueron invitados, cada uno a un episodio-, yo soy uruguaya, hay mexicanos y colombianos, Jorge (Perugorría) es cubano. Me imaginé que en esos 14 años desaparecida, mi personaje viajó un montón y se radicó en Argentina", explica.

Siendo una serie latinoamericana, ¿que complicación encontró al protagonizar una serie sobre "desapariciones"?

Sé a lo que te refieres, pero la temática de Lynch es distinta. Acá tenemos un grupo de personas que decide desaparecer, a diferencia de lo que pasó en Latinoamérica. Hay un capítulo donde tocamos esa temática, pero no tiene que ver con la totalidad de la serie.

Así como su personaje huyó a Argentina, la cantante de Tu veneno se radicó hace años en el país transandino. Y los vínculos suman: está casada con el rockero Ricardo Mollo, voz y guitarra del grupo Divididos.

Mollo y Oreiro recibieron a su primer hijo el 26 de enero de este año, pero hasta la filmación del último capítulo de Lynch, la actriz aún no daba señales físicas del embarazo. Lanzaba patadas, esquivaba explosiones de autos y apuntaba armas contra los mafiosos que la persiguen. "Es algo que me tuvo súper entretenida y para lo que necesité entrenarme mucho", dice, y agrega: "Quiero despegarme lo más posible de mi propia personalidad, como también de mis papeles anteriores. Ese fue el mayor desafío de esta serie".

La actriz también tuvo que lidiar con el estilo de trabajo de la serie, que como en las producciones norteamericanas, incluía cambios de directores. "Cuando ya habías encontrado una complicidad, hay que adaptarse a otro. Tiene su dificultad como actriz, pero también nos obliga a mantener la frescura. Fue también una motivación para volver a la televisión".

Y ahora que su taza de té está vacía, el set la convoca. "La verdad es que me estoy dando cuenta que todo esto sí tiene que ver algo conmigo". Los muertos la esperan en la funeraria para vivir de nuevo.

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