LA TERCERA EDICION IMPRESA | miércoles 22 de febrero de 2012
Oficinas transforman sus residuos, como monitores de computadores, en ingeniosas casas para mascotas.
En Santiago se generan alrededor de tres millones de toneladas de residuos al año. Para tomar conciencia de esta realidad y convertir el lugar de trabajo en un sitio amigable con el medioambiente, la consultora TCG Chile ha puesto en marcha un programa de reciclaje en empresas de la capital.
La primera firma con la que han trabajado es Movistar, que al año genera 151 toneladas sólo de residuos de aparatos electrónicos de oficina, como cables y monitores de computadores, además de botellas plásticas. Gracias al trabajo de voluntarios de la empresa, los primeros se convierten en collares para perros, los segundos en ingeniosas casas para mascotas y las últimas en jardines verticales.
"Los productos hechos con materiales reciclados son de alta calidad. Esto produce una buena imagen para las empresas y además es un importante aporte medioambiental", dice Betsy Concha, gerente general de la consultora TCG Chile.
Voluntariado verde
Para convertir un monitor de computador en una casa de mascotas se necesita no sólo inventiva, sino también cierta técnica. Entonces, el trabajo parte por enseñarles a los voluntarios de las empresas cómo realizar este tipo de reciclaje creativo.
"Un monitor de computador es algo feo e inútil, pero puedes pintarlo, pegarle autoadhesivos, colocarle un cojín de algodón en su interior y convertirlo en una casa para gatos", dice Gabriela Piferrer, gestora de monitoreo de la empresa, que trabaja como voluntaria.
Una vez capacitados, los voluntarios organizan jornadas verdes en colegios -que en el caso de la compañía de telefonía celular pertenecen al programa Proniño de Fundación Telefónica-como el Parque de las Américas, en Pedro Aguirre Cerda, o El Melocotón, de San José de Maipo. Ahí, durante medio día y trabajando sobre la base de desechos entregados por la empresa, los alumnos aprenden reciclaje, para luego llevarse a sus hogares los productos confeccionados.
Una mención aparte merecen los jardines verticales, que son muros cubiertos de vegetación para cuya construcción se utilizan botellas plásticas que se desechan en las oficinas. Estas se cortan y sirven como maceteros que cubren muros para que las plantas absorban el calor. Estos revestimientos quedan instalados en los colegios que han experimentado las jornadas verdes.
Las siguientes empresas que se integrarán a este programa serán Paris y la Municipalidad de Las Condes.