LA TERCERA EDICION IMPRESA | jueves 16 de febrero de 2012
Señor director:
Como ciclista urbano vitalicio (hasta el día de hoy me transporto en bicicleta entre mi hogar, mi oficina y la universidad donde enseño) puedo decir lo siguiente: en Santiago no existe una red funcional de ciclovías, ya sean segregadas o demarcadas en las mismas calzadas de las calles.
Muchas ciclovías de la capital están vergonzosamente mal diseñadas y construidas, son un desperdicio. En general no sirven para recorrer distancias largas a velocidad razonable. Es imposible utilizar con seguridad avenidas principales, debido al evidente desprecio hacia la bicicleta por parte de choferes del transporte público, del transporte de carga y de taxis. En ciertos tramos no hay más alternativa que transitar por las veredas estorbando a los peatones.
Es cierto que ha surgido un renovado interés por la bicicleta, y una nueva generación de ciclistas incivilizados y desconsiderados con el peatón en la vereda. Hay que atajarlos.
Pero también es cierto que ninguna autoridad ha intentado poner orden, educar y mejorar sustancialmente las condiciones de los ciclistas de Santiago, quienes damos un ejemplo de fe y optimismo frente al panorama adverso del transporte urbano colectivo.
Sebastián Gray
Arquitecto