"Magic" Johnson, el último en unirse a la locura por Lin

El base taiwanés tiene sorprendida a toda la NBA con sus actuaciones en los New York Knicks.

por Francisco Javier Cuadra
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Hace varios años que la NBA no tenía entre sus manos un fenómeno como el de Jeremy Lin. El base ha tomado por sorpresa al básquetbol de Estados Unidos con sus actuaciones durante esta temporada, en la que ha acumulado hito tras hito, siendo el último de ellos su actuación consagratoria ante Toronto en la noche del martes, donde convirtió un triple en el último segundo para la victoria 90 a 87 de su equipo, Nueva York.

Tras la velada en el Madison Square Garden, el californiano de ascendencia taiwanesa se convirtió en tema obligado de las redes sociales, en donde personalidades del espectáculo y el deporte se rendían ante el base, que era un completo desconocido hace menos de seis meses. Entre ellos, uno destacó de entre el resto: Earvin "Magic" Johnson.

La leyenda de Los Angeles se rindió ante la categoría de Lin, confesando que después de su duelo ante los Raptors, no quedaron dudas de que el oriental no es una sorpresa, sino una realidad. "Todos deberían empezar a creer en Jeremy Lin después del tiro que logró para ganar el partido", comentó el ex jugador de los Lakers en su Twitter.

A los elogios de Johnson se unieron otros comentarios, como el del boxeador Floyd Mayweather, quien explicó la popularidad de la nueva estrella neoyorquina como un fenómeno racial. "Lin es buen jugador, pero toda la publicidad que obtiene es por ser asiático. Los negros hacen lo mismo que él todas las noches y no obtienen los mismos elogios", escribió.

Pero lo cierto es que, ya sean las felicitaciones de "Magic" o las críticas de "Money", el asiático ha causado un revuelo sin precedentes en Norteamérica. una moda que incluso tiene nombre: "Lin-sanity" o "Locura por Lin".

Una efervescencia que comenzó en 2006, cuando al nacido en California se le negó una beca en la UCLA, la casa de estudios donde siempre soñó jugar. Lin decidió entonces que si debía gastar dinero en su educación, lo haría en la mejor institución del país: Harvard.

A pesar de que la casa de estudios no tiene gran nombre en el baloncesto universitario y no había entregado una estrella a la NBA desde 1953, el taiwanés destacó en la Ivy League, siendo el primero en superar la barrera de los 1.450 puntos a nivel colegial.

En 2010, el dueño de los Dallas Mavericks, Donnie Nelson, lo invitó a un campamento de verano, en donde pudo mostrar su talento y fichar por Golden State. Finalmente había llegado a la NBA. En los Warriors pasó sin mucho ruido, pero logró un gran aprecio de la comunidad asiática, que lo elevó como un ídolo y un modelo a seguir. Incluso los medios chinos comenzaron a cubrirlo, y a compararlo con Yao Ming, el último oriental en hacerse un nombre en la NBA.

En 2011, y ante las lesiones de sus tres bases titulares, los Knicks reclutaron al joven de 23 años como suplente y Lin no decepcionó. Gracias a él, Nueva York lleva seis triunfos seguidos, superó al mismísimo Kobe Bryant en anotaciones en el duelo ante los Lakers (38 puntos contra 34) y acaparó la atención hasta del propio presidente Obama, quien confesó por medio de su vocero estar "muy impresionado con su linda historia". Algo que recién empieza.

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