Violentas protestas marcaron jornada clave en crisis griega

Miles de manifestantes protagonizaron revueltas en Atenas.

por María José Tapia B.
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El Congreso griego no fue el único foco que marcó al país durante la jornada de ayer. Las ciudades de Atenas y Salónica fueron objeto de una de las manifestaciones más violentas de los últimos meses, que finalizaron con graves disturbios.

Los manifestantes salieron a las calles a protestar contra las medidas de austeridad exigidas por Europa y el FMI y reclamar que la población ya ha tenido que soportar la mayor parte de la carga de recortes de gastos y alzas de impuestos aplicados previamente. Según varias agencias noticiosas, más de 100 mil personas participaron en las manifestaciones, las mayores desde 2008.

Según consigna la prensa internacional, los incidentes estallaron cuando el cantante de 86 años Mikis Theodorakis -uno de los convocantes de la protesta junto con los sindicatos- pidió a la policía que le permitieran subir a las escaleras del Parlamento para dirigirse a las masas. Los efectivos arrojaron gases lacrimógenos, "sin que mediase provocación", explicaron a Efe testigos presenciales.

Un amigo del cantante denunció, en declaraciones a una radio local, que se trató de "un intento de asesinato" y que la policía disparó el gas hacia Theodorakis.

Tras esa situación, los manifestantes se retiraron a las calles aledañas, convirtiéndolas en verdaderos campos de batalla. Encapuchados lanzaron cocteles molotov y piedras contra los policías. En total, 5.000 efectivos salieron a las calles a contener las manifestaciones.

En Atenas se incendiaron 34 edificios, según datos de la policía consignados por Reuters. Sólo en el centro, 17 inmuebles estaban en llamas, la mayoría de ellos históricos, sin que los bomberos pudieran contener el fuego, confirmó el alcalde Yorgos Kaminis. Entre las construcciones afectadas hay dos cines, además de bancos y varias cafeterías.

Las autoridades municipales se vieron obligadas a cerrar cuatro estaciones de metro en el centro de la ciudad. Además, varios manifestantes intentaron tomarse la municipalidad de la ciudad. Kaminis afirmó que la policía finalmente evitó que manifestantes irrumpieran en el ayuntamiento.

A tal punto llegó la violencia, que el canal de televisión privada griego Skaï TV informó que se habían agotado las reservas de gas lacrimógeno, por lo que los mandos policiales debieron solicitar más suministros.

"La violencia y la destrucción no tienen lugar en una democracia", aseguró el primer ministro griego, Lucas Papademos, quien denunció el peor quiebre del orden desde el 2008. De hecho, según la BBC, los disturbios habrían derivado en la renuncia del ministro griego de orden público.

Hasta el cierre de esta edición había más de un centenar de heridos -entre ellos varios policías- y 48 detenidos, de los cuales ya se había presentado cargos contra 23. Los medios griegos -dijo Efe- informaron de 54 hospitalizados, entre civiles y policías.

Además, la violencia se había trasladado a varias zonas del país, entre ellas, las islas turísticas de Corfú y Creta.

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