Dólar se acerca a zona de riesgo y reabre debate por intervención cambiaria

En lo que va de 2012, el precio de la divisa ha caído $ 41, llegando a $ 479. Los economistas creen que bajo $ 460 el Banco Central podría evaluar una nueva intervención, tal como ocurrió en 2011.

por Pamela Jimeno y Julio Nahuelhual
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DESDE fines de 2010 y durante los primeros nueve meses del año pasado, la caída del tipo de cambio fue el gran "dolor de cabeza" para la autoridad y obligó al Banco Central a comprar divisas durante 12 meses seguidos. Este año, ese complicado escenario podría repetirse o, al menos, se reabrirá el debate acerca de la conveniencia de que el BC intervenga el mercado cambiario, opinan economistas y bancos de inversión en Chile y en EEUU.

La caída de más de $ 40 en el precio del dólar en lo que va del año encendió las alarmas entre los expertos. Pese a que desde septiembre del año pasado la profundización de la crisis europea había presionado al alza la divisa, este año el rally de los commodities, en particular del cobre, dio vuelta ese escenario. Se suma a ello un relativo mejor ambiente externo, basicamente por EEUU y China, y las expectativas de un gasto fiscal expansivo en un año de elecciones. Esta semana, el billete verde cerró en $ 479,15 y llegó a estar en su nivel más bajo en cinco meses.

En este contexto, el banco de inversión JP Morgan estima que "la intervención cambiaria volverá a ser debatida en 2012" (ver entrevista en páginas 6 y 7), y el experto en monedas del Standard Chartered Bank en Nueva York, Mike Moran, asegura que la divisa tocará los $ 450 en el segundo semestre.

"Espero un ambiente de riesgos más benigno (para Chile) y donde los bancos centrales (de países desarrollados) generen una política de liquidez al mercado que apuntale un crecimiento más fuerte. Chile es una economía pequeña y abierta, lo que la hace susceptible a los cambios globales. El cobre sigue siendo una exportación clave para la valoración de la moneda. La debilidad económica de principios del primer semestre de 2012 dará paso a una senda de recuperación más fuerte en el segundo semestre, un contexto positivo para la fortaleza del peso chileno", explica Moran.

Tres factores explican el alza del peso, resume Gonzalo Sanhueza, socio de Econsult RS Capital: el mayor apetito por riesgo, lo que se refleja en que los indicadores de riesgo financiero han bajado en EEUU y Europa; el rally en los precios de commodities -dadas la mayor actividad americana y la desaceleración acotada de China-, y el diferencial de tasas de interés que se abre entre Chile y EEUU (en especial, desde que la Fed anunció que mantendrá la tasa rectora entre 0% y 0,25% hasta 2014).

Según Rodrigo Aravena, economista jefe de Banchile, un 90% de la variación en el precio del dólar se explica por los términos de intercambio y, entre esos, del cobre, el mayor detonante. "Ello responde a favorables perspectivas sobre las economías de Latinoamérica, lo que se evidencia por una apreciación de monedas como el peso y el real contra el euro y el dólar estadounidense", dice.

Juan Pablo Castro, de Santander GBM, aclara que la evolución del peso refleja las mejores noticias externas y que, en el último año, variables internas como la tasa de interés sólo explican entre 10% y 15% de los movimientos de la moneda.

El economista jefe de BCI, Jorge Selaive, apunta al atractivo del peso para los inversores externos: "La economía chilena se ha mostrado resiliente y llamativamente dinámica, renovando el interés por flujos especulativos, a través de derivados cambiarios y flujos de capitales en renta fija, en particular. Aún son moderados, pero no descarto ver influjos mayores".

Las primeras señales de preocupación empresarial las dieron esta semana los exportadores, quienes pidieron otra intervención cambiaria. "Una apreciación real del peso tan pronunciada afecta seriamente la competitividad del sector exportador no tradicional y perjudica a las empresas que sustituyen importaciones. El tipo de cambio real se ubica en el piso del rango de valores aceptables (o de equilibrio de largo plazo)", advierte Hermann González, de Zahler & Co., quien proyecta un tipo de cambio entre $ 480 y $ 490 en el corto plazo. "Estas proyecciones están sujetas a una alta incertidumbre. No es posible descartar en el corto plazo caídas adicionales del tipo de cambio si las noticias externas siguen sorprendiendo favorablemente", afirma.

Hace poco más un año, el 3 de enero de 2011, la divisa estadounidense se cotizaba en $ 465,8 y esa tarde el BC anunció la cuarta intervención cambiaria desde que se instaló el sistema de libre flotación, en 1999. Fue un programa de compra de US$ 12.000 millones para acumular reservas, que duró hasta el 16 de diciembre pasado.

Luego de un año de compras, el dólar ganó $ 55 frente a la moneda local. En 2008, tras un proceso similar, subió $ 205, aunque apoyado por la crisis internacional. "La experiencia no es muy positiva. No generó un cambio de tendencia significativo, sólo cambios puntuales de unos días o un par de semanas", dice el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández. En el proceso, el Central acumuló reservas por US$ 38.790 millones.

"Cabría una nueva intervención en condiciones de mucha debilidad del dólar, en $ 430 o algo así. Pero sospecho que a un nivel más alto, de $ 450-$ 460, va a intervenir, porque es probable que Hacienda apriete al BC, como el año pasado, lo que derivó en que intervinieron en $ 460", agrega.

Sanhueza matiza, y señala que el BC tiene espacio financiero para actuar: "La fórmula definida por el BC ha sido exitosa, con montos importantes, anunciados y por un período acotado. La discusión de fondo es a qué nivel entrar, y creo que va a entrar bajo los $ 430".

González cree que una nueva fase de acumulación de reservas internacionales es clave, en caso de que se acentúe la tendencia a la baja del tipo de cambio. "Valores del tipo de cambio nominal por debajo de $ 460 podrían gatillar una medida de este tipo. El nuevo presidente del Central, junto con el nuevo consejero Joaquín Vial, pueden contribuir a que la institución adopte políticas más pragmáticas en su accionar", dice.

"Dado el actual nivel de reservas internacionales, muy alto, y el nivel del tipo de cambio real, el tipo de cambio nominal tendría que caer por debajo de $ 460 para que el BC se plantee una intervención", enfatiza Alejandro Puente, economista jefe del BBVA Research Chile, quien ve lejana una intervención. Opina que para los próximos meses la divisa volverá arriba de $ 500 y apuesta a un cierre de año en torno a $ 517. Esto, como resultado de un menor crecimiento global, que se reflejaría en una demanda algo más débil, que corregiría a la baja el precio del cobre y el petróleo, "pero hay que estar atentos a los factores geopolíticos, en especial en Irán".

Aunque ve espacio para una intervención sólo si la divisa baja de $ 470, Selaive dice que bajo la conducción de Rodrigo Vergara en el BC, la entidad mantendrá el estilo de años anteriores. "No creo que cambie significativamente el enfoque del BC. Es posible el anuncio de algún programa moderado de compra de divisas, pero nada particularmente agresivo", precisa Sebastián Cerda, director ejecutivo de CorpResearch.

Castro estima que el tipo de cambio real está casi 4% sobre el nivel de intervención de enero de 2011 y que, manteniendo el resto constante (movimientos de monedas y diferenciales de inflación), podrían apreciarse otros $ 18 previo a llegar al valor de intervención.

Cerda señala que en el corto plazo la mayor calma en los mercados financieros y la recuperación de los commodities puede llevar la divisa bajo $ 470. Tras ello ve posible un repunte dado que "los ajustes en Europa requerirán de una moneda (euro) mucho más débil, lo que debería arrastrar algún grado de depreciación de las monedas emergentes, incluido el peso. A fin de año, el dólar podría estar sobre $ 500". Por su parte Aravena estima que "si el Central decide retomar los recortes de la tasa y llevarla a 4,25% al cierre de año, podríamos ver el dólar sobre $ 515".

RR

La política fiscal y lo que se espera de Hacienda

Si bien la volatilidad cambiaria siempre lleva las miradas hacia el Banco Central, los economistas opinan que el gobierno, a través de Hacienda, también debiera sumarse a un esfuerzo por equilibrar el tema.

"Por el lado fiscal, esta apreciación tendría un impacto de primer orden en la decisión sobre el mix de financiamiento, en caso de que se decreten medidas de contingencia. En particular, se evitaría un sesgo hacia el financiamiento proveniente del Fees (Fondo de Estabilización Económica y Social), en pos de recursos del Tesoro Público y/o emisión de deuda", opina Rodrigo Aravena, de Banchile.

En opinión de Alejandro Puente, del BBVA, el rol de la política fiscal para detener la baja del tipo de cambio "es, básicamente, mantener la regla fiscal estructural. Esto quiere decir que si hay aumentos de gasto de carácter permanente, éstos deben ir acompañados de aumentos permanentes en los ingresos estructurales".

Cerda, en tanto, pide moderar el gasto fiscal, particularmente el que va a subsidios y transferencias. "La evidencia muestra que ese tipo de gasto fiscal induce expansión del gasto privado y altera -hacia abajo- los determinantes fundamentales de la paridad", sostiene.

"Esperaría que se mantuvieran las medidas actuales, en el sentido de limitar las ventas de dólares por parte de Hacienda mediante la emisión de deuda en pesos", añade Juan Pablo Castro, de Santander.

Opinión de expertos

"La pregunta para el BC es a qué nivel actuar. Hoy el valor real de equilibrio está por sobre los $ 430".

Gonzalo Sanhueza

Socio Econsult RS Capital.

"El tipo de cambio real se ubica en el piso del rango de valores aceptables (o de equilibrio de largo plazo)".

Hermann González

Economista de Zahler & Co.

"Un dólar desalineado hoy está en torno a $ 430. Pero el Central va a intervenir si baja de $ 460".

Alejandro Fernández

Gerente de Estudios de Gemines.

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