LA TERCERA EDICION IMPRESA | jueves 09 de febrero de 2012
El principal grupo opositor es el Consejo Nacional Sirio, con base en Turquía.
Islamistas, laicos, opositores en el exilio y resistentes en el interior del país. Ecléctica y aún dividida, la oposición siria ha comenzado a dar pasos en busca de la unidad necesaria para hacer tambalear el aún firme régimen de Bashar Assad, quien pese a sus promesa de instaurar un "diálogo nacional", no da tregua en los bombardeos del Ejército sobre el bastión rebelde de Homs, que ayer provocaron la muerte de al menos 50 personas, incluidos 18 bebés en un hospital, según la oposición.
Al contrario de lo ocurrido en sublevaciones similares, como en Libia, donde los rebeldes adquirieron reconocimiento internacional y lograron controlar Bengasi, segunda urbe del país, los alzados sirios carecen de apoyo concreto y no han sido capaces de hacer levantamientos en las grandes ciudades.
A 11 meses de iniciadas las protestas, el principal grupo opositor es el Consejo Nacional Sirio (CNS), con base en Turquía y dirigido por Burhan Ghalioun, un tecnócrata residente en París con fama de conciliador.
El CNS aglutina al 80% de la oposición en el exilio y lo integran Hermanos Musulmanes, críticos laicos y líderes kurdos. Pese a que el liderazgo de Ghalioun es discutido, ya tiene logros que exhibir: fue recibido por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton; consiguió que Londres nombrara un enviado especial y abrió negociaciones con la Liga Arabe.
Pese a ello, ha fracasado en su intento de estrechar la brecha entre islamistas y laicos y de atraer hacia su seno al Comité de Coordinación Nacional (CCN), segundo gran grupo opositor.
La colectividad liderada por Haytham Manna y compuesta en su gran mayoría por opositores y resistentes que viven en Siria, critica la excesiva influencia que, a su juicio, tienen los islamistas -en particular los Hermanos Musulmanes- en el CNS.
Asimismo, el CCN ha dialogado con el régimen y se opone a la intervención extranjera en el conflicto, una opción que el CNS rechaza también de forma oficial, pero que apoyan de manera personal un número cada vez mayor de sus miembros.
A la disidencia civil también se suman los desertores de las filas militares del régimen. Estos han dado forma, junto a voluntarios civiles y mercenarios, al llamado "Ejército Libre de Siria", que desde Estambul encabeza el ex coronel de las Fuerza Aérea Rial al Assad.
A mediados de enero, este último se reunió con Ghalioun y acordaron trabajar para que más soldados deserten del Ejército y se pasen a las filas opositoras.
Sin embargo, esta semana la oposición siria anunció la creación del Consejo Superior Revolucionario que sustituirá al Ejército Libre de Siria. El principal objetivo de este nuevo cuerpo será "liberar el país del régimen" del Presidente Assad".
El consejo será encabezado por el general Mustafá Ahmad al Sheikh, el desertor de más alto rango que huyó a Turquía. El anuncio, no obstante, no cayó bien en las filas del Ejército Libre de Siria, para el cual el general sólo se representa a sí mismo.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que la Liga Arabe planea reiniciar su controvertida misión observadora en Siria, cuyo pueblo ha sufrido "el desastre" de la incapacidad del Consejo de Seguridad para acordar una resolución.
Algo que, a su juicio, "ha animado al gobierno sirio a intensificar la guerra contra su propio pueblo" y que pavimenta un "peligroso camino" hacia la guerra civil.
Esto, mientras el primer ministro ruso, Vladimir Putin, reiteró que no aceptarán ninguna "injerencia extranjera" en Siria, pese a las críticas mundiales a la posición de su país y China en el conflicto.