Fotógrafos chilenos exhiben sus imágenes en salas de espera de hospitales públicos

En cada recinto se emplazaron fotos en gran formato, con el objetivo de acercar el arte a pacientes y familiares.

por C. L.
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Son las 9 de la mañana en la maternidad del Hospital Sótero del Río y Michael (29) lleva más de seis horas en la sala de espera, atento al aviso del nacimiento de su primogénita. Frente a él, una muralla color verde agua podría ser su única distracción, a todas luces insuficiente producto de su nerviosismo. En cambio, desde ésta, un grupo de mujeres de rasgos raciales disímiles le transmiten alegría y cierta paz. "Sus caras sonrientes me han acompañado toda la mañana", dice Michael.

Lo que reconforta a este futuro papá puentealtino, es una serie de retratos que el fotógrafo Julio Donoso tituló "Identidad Nacional", y que hoy son parte de un proyecto de la Fundación Futuro. Según su directora, Magdalena Piñera, con esta iniciativa se "sintetiza la historia de la fotografía chilena en los hospitales".

Estas intervenciones tienen la intención de acercar el arte a las personas. En Santiago, cinco hospitales ya gozan de sus imágenes: Roberto del Río, en la comuna de Independencia; San Juan de Dios, en Santiago; Luis Calvo Mackenna e Instituto Nacional del Tórax, en Providencia, junto al Sótero del Río.

El catálogo de más de 500 fotos cuenta con tres secciones: Pasado, Presente y Futuro. Representantes de la primera son las imágenes patrimoniales de fotógrafos ya fallecidos, como Harry Olds, Antonio Quintana o Kyutaro Tunekawa, el retratista japonés que en 1922 se estableció en Santiago, alcanzando la popularidad a finales de los 70, con su estudio de calle Merced 336.

Miradas ya consagradas, como la de Jorge Aceituno, Paz Errázuriz o Margarita Dittborn, representan al "presente". A diferencia de las galerías de 15 imágenes por autor que conforman el "pasado", los contemporáneos participan con una o dos obras, pero en formato de gigantografía.

Una tercera pared pertenece al "futuro", en manos de las nuevas generaciones: fueron 186 los jóvenes que, para ganar su muralla en estos recintos, participaron del concurso "Murales fotográficos hospitalarios".

¿Y por qué yo no?

En el Hospital San Juan de Dios, una foto que Luis Weinstein tituló "Conchalí" refresca la tarde. En ella, los pacientes y sus familias pueden ver a unos 40 niños revolucionados por el chorro de agua que, desde un grifo, uno de ellos les lanza.

"Como le pasa a la mayoría, para mí los hospitales son lugares terribles, pero también es donde iba con mis padres médicos desde niño. Me encanta pensar que puedo acompañar, con mis fotos, a alguien que lo está pasando mal", cuenta el autor.

"Creo en el acercar las expresiones artísticas a las personas que normalmente no asisten a encuentros culturales, exposiciones y otras muestras", agrega la fotógrafa Paz Errázuriz.

La reacción de los usuarios es variada. Son las 4 de la tarde y los 33 ºC tienen a varios luchando contra la modorra: se abanican, intentan leer o sólo miran un televisor adosado a la pared. Algunos todavía no reparan en las imágenes, hasta que un interesado se les acerca demasiado, con el fin de apreciarlas. Otros, en cambio, se sienten interpelados.

En el Instituto Nacional del Tórax, una mujer mira de soslayo y entre dientes murmura: "¿Por qué no me fotografían a mí, mejor? Siempre puras famosas", se queja.

Se refiere a retratos como el de la escritora Teresa Wilms Montt o la cantautora Violeta Parra, 15 imágenes extraídas del libro "Las primeras modernas", expuestas frente a una panorámica de los géiseres del Tatio, de Nicolás Piwonka.

"Es muy aburrida la espera, ya llevo dos horas y esto sirve para aprender un poco más", dice Selfa Rubio (66), entretenida mirando un retrato de Eloísa Díaz Insunza, la primera doctora en Chile.

Marcela Jiménez (50), agrega: "Me gusta mirar estas fotos y recordar. No las conocía, qué bueno que las pusieron aquí". Mira unas postales antiguas de Santiago: una locomotora en Estación Central, la laguna del Parque Forestal y seis vistas de una Feria de Navidad en plena Alameda. Pertenecen a Manuel Domínguez.

Mientras, en Urgencia del Hospital Luis Calvo Mackenna, Héctor Coloma (48) llegó a las 8.00 de la mañana cargando a su pequeña nieta, complicada con una infección estomacal. Son las 15.30 y no ha almorzado, pero lleva varios minutos absorto con una imagen del retratista Jorge Aceituno. En ella, una mujer con síndrome de Down es uno de los protagonistas. "No me gustan los hospitales y hacía mucho tiempo que no venía a éste. Pero es muy grato encontrarme con esta fotografía. ¡Mire qué coincidencia! Mi nieta tiene síndrome de Down", remata.

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