LA TERCERA EDICION IMPRESA | martes 07 de febrero de 2012
El evento lo emitirá TNT, a las 22 horas, y estará dominada por un carácter diverso.
Un rompecabezas con piezas que no encajan de manera fácil. Como pocas veces en sus 53 ediciones, la próxima entrega de los premios Grammy -a realizarse este domingo en el Staples Center de Los Angeles- no acata una tendencia uniforme y, por el contrario, se fragmenta en expresiones con dogmas propios y sin mayor conexión mutua. Los favoritos nacieron en los géneros más disímiles y son protagonistas de sus respectivos nichos, pero ninguno tiene asegurado el triunfo.
Una marca arrastrada desde el año pasado, cuando la industria les dio la espalda a consagrados como Justin Bieber o Eminem, y decidió apostar por créditos en pleno ascenso hacia la popularidad, como Arcade Fire, Lady Antebellum o Esperanza Spalding. A modo de explicación, precisamente desde 2010 la Academia de Grabación (Naras) -los encargados de entregar el reconocimiento- ha hecho espacio en sus votos a discográficas independientes, las que equilibran el poder que durante años ostentaron las multinacionales y que entregan un carácter más renovado a una ceremonia dominada por lo predecible. Aquí, la heterogénea geografía por donde se moverá la cita que el canal TNT emitirá en directo a las 22 horas.
-El poderío del hip hop: El crédito que luce más candidaturas supone desde ya un desafío. Kanye West tiene siete nominaciones, pero casi todas se remiten a las categorías de rap. Por ejemplo, no está en dos de los apartados más importantes, Mejor Album y Mejor Grabación, aunque sí aparece en Canción del Año con All of the lights, donde compite con Mumford & Sons, Bruno Mars, Bon Iver y Adele. Curioso: el norteamericano llega a la premiación con un título -My beautiful dark twisted fantasy (2010)- que lo retrata como una figura de absoluta genética pop, capaz de ensamblar con excelencia géneros diversos que van más allá de la retórica hiphopera.
-El contrapeso británico: La otra cara de la presencia dominante de West. En una muestra de los rankings y las ventas del último año en EE.UU., los Grammy le ceden protagonismo a una armada inglesa nada despreciable. Como rostro más vistoso está Adele, con seis postulaciones, incluyendo Canción del Año, Grabación del Año y Disco del Año. Según los análisis preliminares, el suceso comercial de la voz de Rolling in the deep debería reflejarse en el palmarés: el disco que la tiene en la cima, 21 (2011), despachó más de cinco millones de copias sólo en Estados Unidos y, según un informe entregado ayer por la Industria Fonográfica Británica, sus ventas hicieron que los artistas ingleses representaran el 52,7% de todos los álbumes que se comercializaron en la isla el año pasado.
De consagrarse, su despegue se vislumbra tan intenso como el que vivió en 2008 Amy Winehouse a partir de los propios Grammy. Además, la artista de 23 años volverá a los escenarios en la cita de Los Angeles, luego que en octubre debiera someterse a una operación para tratar una laringitis. Tiene todo para asegurar los titulares del día siguiente.
-La batalla rockera: En una reciente entrevista con un periódico de Boston, Dave Grohl, cantante y hombre fuerte de Foo Fighters, se declaraba feliz del protagonismo de Adele y de competir con ella en Album del Año, una de las más apetecidas. De hecho, bromeaba al advertir que cuando él hacía sus primeras armas en el circuito, la británica aún ni nacía. Eso sí, en la misma charla, el músico dijo que había algo que lo llenaba aún más de dicha: la idea que las seis menciones en las que batalla con su conjunto sean a partir de Wasting light (2011), trabajo grabado en un garaje y con equipamiento precario que remite al mundo análogo. "Es el pequeño avance del rock and roll", dice Grohl al constatar que su grupo, tal como alguna vez lo fue Green Day, se ha convertido en el sinónimo oficial de rock para la Academia.
-El show: Lejos, lo más esperado de la velada. Y, para esta edición, la fiesta nuevamente es británica: la presencia sin contrapesos de Paul McCartney, la aparición de Coldplay a dúo con Rihanna y el retorno de Adele son los puntos altos de un espectáculo que también espera a Taylor Swift, Bruno Mars, Kelly Clarkson y Nicki Minaj, entre otros.
-Las apuestas: Al contrario de un show que -salvo las estrellas consagradas- da espacio a créditos más predecibles, varias de las categorías de 2012 sorprenden con apuestas de mayor filo artístico. La más llamativa es Skrillex, artista electrónico inclinado hacia el dubstep y que capitalizó cinco candidaturas (estará en el próximo Lollapalooza Chile). Otro ejemplo es la banda de folk Bon Iver, con cuatro apariciones, incluyendo Mejor Artista nuevo, pese a contar con casi un lustro de trayectoria.