Medellín celebra sus nuevas escaleras eléctricas

[Inedito Proyecto]Seis escaleras instaladas en una de las comunas más pobres de esta urbe colombiana forman parte de un amplio plan social para reforzar la presencia del Estado.

por Jenny Carolina González / Medellín
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Andrés Felipe y sus amigos pasan sus tardes subiendo y bajando. Como en una atracción mecánica sin fin, disfrutan de la empinada estructura metálica que, sin embargo, dista mucho de ser un juego de niños. A su corta edad no alcanzan a comprender que, en realidad, las escaleras eléctricas de servicio público, las únicas de este carácter en el mundo, son un salto en el desarrollo integral de una de las zonas más conflictivas de la ciudad de Medellín, situada al noroccidente del país.

Construidas en el barrio Independencia Uno de la Comuna 13, ubicada en uno de los cerros de la ciudad, las escaleras eléctricas fueron concebidas como una solución de movilidad para 12 mil ciudadanos que a diario transitaban 350 escalones para conectarse con el transporte público, el comercio, los servicios de salud y otros barrios vecinos.

Con tres metrocables (teleféricos) que dan transporte a otras dos comunas y a un corregimiento, la capital del departamento de Antioquia, de 2,5 millones de habitantes, es pionera en dar soluciones de acceso a las partes altas de Medellín, que en este caso se beneficiarán de las escaleras, dado que por las condiciones geográficas no era posible replicar el sistema de transporte aéreo.

La obra, de US$ 6 millones, que estará totalmente finalizada en marzo, cubre 185 metros, con seis escaleras eléctricas de doble sentido que serán techadas, y cuyo mantenimiento mensual de US$ 40.700 será asumido por la alcaldía de la ciudad.

"Nos descansará la subida, porque eran muchas escalas y para subir el mercado era muy complicado, y también para las señoras con niños pequeños y para don Ernesto, que lo tenían que llevar cargado a la iglesia", cuenta Yaneth Pérez, de 20 años.

Ernesto Holguín es un abuelo de 86 años y desde hace 15 tiene que salir en hombros de su casa, a causa de un accidente en el que perdió parte de una de sus pierna, pero ahora, con las escaleras eléctricas, confía en ganar mayor movilidad. "Esto va a cambiar mucho y me sirven, sobre todo, para ir al médico", aseguró.

Otros ciudadanos confían en que la obra contribuya a desplazar la violencia, motivar el empleo y quitarle el estigma de zona roja a la Comuna 13, donde históricamente han hecho presencia diferentes grupos ilegales.

Las escaleras eléctricas, así como las otras obras de intervención urbana, son sólo un componente de un programa que viene implementando la ciudad desde hace una década a través de los planes urbanos integrales.

"No es sólo que la gente suba más fácil, sino que implica un proceso donde las escaleras pueden ser la punta de lanza o una estrategia intermedia de penetración y consolidación del Estado, en donde la gente empiece a desarrollar una relación distinta con la administración", opinó Santiago Leyva, jefe del programa de Ciencias Políticas de la Universidad Eafit.

Aunque Medellín ha sido pionera en el país en la implementación de proyectos de desarrollo en zonas marginales, no ha estado exenta de registrar altas tasas de homicidios. Sin embargo, el 2012 trajo un alivio en las cifras en el primer mes del año, con una baja de 59%. Mientras que enero del 2011 se registraron 174 muertes violentas, el mes pasado descendió a 66. Igual comportamiento tuvo la Comuna 13, que pasó de 29 a 9 homicidios en igual período.

"Hay una intervención integral que ya está dando resultados, sin desconocer que hubo procesos de cambio en las estructuras criminales que ha favorecido la reducción", dijo Mauricio Facio Lince, secretario de gobierno, quien agregó que todas las obras de la ciudad están enmarcadas en procesos de inserción del Estado dentro de la llamada arquitectura social.

La Empresa de Desarrollo Urbano, EDU, viene trabajando con la comunidad desde hace cuatro años en el proyecto de las escaleras, al punto que sus habitantes hicieron propuestas sobre su diseño y en la actualidad desarrolla jornadas pedagógicas para enseñar el buen uso, el debido comportamiento y el cuidado del sistema, de la mano de Ascencio Escala, un botones de hotel Bigotudo y que con sombrero invita a usarlas.

"Las escaleras eléctricas, más que un proyecto de ingeniería es un proyecto social, es un articulador de procesos sociales dentro de un urbanismo pedagógico que a partir de la infraestructura genera cultura, convivencia, empleos y reinserción social", explicó Margarita Angel, gerenta del EDU. El proyecto trajo consigo a la Comuna 13 una casa de la justicia, recuperación del espacio público, construcción de paseos urbanos que conectan varios barrios, un megacolegio, parques y juegos para niños.

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