Europeos en riesgo de pobreza suben a 115 millones por crisis

En 2007, previo a la crisis, eran 85 millones de ciudadanos europeos los que se hallaban por debajo del umbral de pobreza relativa.

por M. Antonia Sánchez-Vallejo, Madrid (El País)
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Dimitris Pavlópulos tiene una pensión de 550 euros al mes, y un desembolso en medicinas que ronda los 150. El recorte de subvenciones en gasto farmacéutico lo obliga a elegir entre comprar un litro de leche (1,5 euros) o una de las recetas que su enfermedad demanda, porque le es imposible afrontar ambos gastos.

Son las víctimas de la crisis: sectores de la sociedad que hace sólo un lustro figuraban entre la clase media, o media-baja, son hoy nuevos pobres. Personas que deben elegir entre hacer una comida caliente al día o calefaccionar la casa; entre pagar la hipoteca o alimentarse. Casos que dinamitan la tradicional imagen de la pobreza ligada a la mendicidad: cada vez más la pobreza se asocia a normalidad. "Los voluntarios de antes son hoy beneficiarios nuestros", explica Jorge Nuño, secretario general de Cáritas Europa.

Según la Unión Europea, en 2009 había 115 millones de personas en riesgo de pobreza en territorio de los Veintisiete (23,1% de la población), "sin contar otros 100 o 150 millones en el filo de la navaja", explica Nuño. En 2007, antes de que la coyuntura económica diera muestras de deterioro, había 85 millones de europeos (17%) por debajo del umbral de pobreza relativa. En la lista figuran países como Grecia, España o Irlanda, "pero también Francia, Alemania o Austria", dice Nuño.

No pintan mejor las cosas en Reino Unido, con una tasa de pobreza infantil tan abismal que figura en el puesto 22º de los Veintisiete, según datos de la John Rowntree Foundation. La herencia social tatcheriana, elevada al cubo por la crisis, tiene hoy contra las cuerdas al 22% de la población británica.

Los ejemplos muestran las vías de agua del sistema: el endeudamiento familiar; la quiebra de Estados pródigos en subvenciones o la existencia de trabajos de mala calidad, como los millones de empleos perdidos en la construcción en España. "Si tras la crisis de 1993-94 enderezar la tasa de empleo costó siete años, el paro ahora es mucho más estructural: se han perdido cerca de tres millones de puestos de trabajo precarios", señala Francisco Lorenzo, del equipo de estudios de Cáritas.

¿Cómo se mide la penuria? La calificación de pobreza como posición económica relativa con respecto de la media de ingresos del país y el tamaño de la unidad familiar se aplica, por ejemplo en España, a hogares con ingresos inferiores a 7.980 euros al año, incluidas las transferencias sociales (datos de 2009). Hay dos tipos de pobreza, la moderada o relativa (60% de la media de ingresos del país) y la severa (40%). "La mayoría de los pobres se sitúa cada vez más lejos de este umbral. Los pobres se han hecho más pobres, pero también es cierto que a los comedores sociales acude gente que no había ido nunca. Las tasas de pobreza han crecido espectacularmente en niños -uno de cada cuatro está en situación de pobreza en España-, y bastante en inmigrantes y jóvenes", dice el sociólogo Paul Mari-Klose, del CSIC.

"Hablamos de situaciones de privación, de no llegar a fin de mes, o de comer carne menos de dos veces a la semana. Pero en España, como en Grecia, Portugal o Italia, no ha aumentado tanto la extensión de la pobreza como su severidad, y su concentración en ciertos grupos. Durante la expansión económica, muchos jóvenes se emanciparon precariamente, y ahora están en situaciones límite", añade.

La crisis está acercando en estadísticas de pobreza y exclusión de Eurostat a naciones como Portugal, Irlanda, Grecia y España y a países del Este recién integrados a la UE; y a puntales del Estado de bienestar venidos a menos, como Islandia tras la quiebra de su sistema bancario.

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