Dominga Sotomayor, la directora de 26 años premiada por Sundance

El galardón le permitirá escribir su segundo largometraje.

por Luis Felipe Zúñiga
Ampliar

Dominga Sotomayor tenía cinco años y un incendio sacudió a la comunidad ecológica de Peñalolén, donde vive. Dos décadas después, el registro deslavado de esa catástrofe almacenado en una cinta de VHS es el punto de partida para su segundo largometraje, Tarde para morir joven, proyecto que acaba de obtener el Premio Mahindra Global Filmaking en el Festival de Cine de Sundance, y que se suma a la histórica noche del sábado, en que dos trabajos chilenos, Violeta se fue a los cielos y Joven y alocada, galardonados como Mejor Película Internacional y Mejor Guión, respectivamente, renovaron el prestigio internacional de la industria audiovisual criolla.

Más allá del dinero, 10 mil dólares, el premio obtenido en Sundance es un espaldarazo a su incipiente trayectoria y consiste en apoyo de profesores y el acceso durante todo el año a los laboratorios del festival. Sotomayor, de 26 años, lo utilizará para el desarrollo del guión de su segundo trabajo, que cuenta la historia de tres mujeres que entrecruzan sus vidas por un incendio. El certamen reconoció también proyectos de Sudáfrica, Australia e India, en su afán por apoyar trabajos de cineastas independientes y emergentes . Una condición que Dominga cumple a cabalidad, ya que sobrevuela el circuito de festivales hace un par de años.

Egresada de Dirección Audiovisual de la Universidad Católica el 2007, con un Máster en Dirección en España gracias a una beca otorgada por el Fondo de Fomento Audiovisual, a la realizadora la avala un breve pero nutrido currículum: cortometrajes premiados en Sanfic y Valdivia, reconocimientos en España, además de participar en el 2009 en el Talent Campus de Berlín, y quedar seleccionada en la Cinéfondation del Festival de Cannes 2010 para escribir su primer largo, De jueves a domingo, que la tiene hoy compitiendo en el Festival de Cine de Rotterdam.

Renuncia al olvido

Una niña observa un paisaje desértico desde el asiento trasero de un Mazda 929. El vidrio es el marco que acota su panorámica, el margen del registro de su realidad. La toma es un pequeño segmento de la primera película de Sotomayor, una road movie de corte intimista, un drama familiar sobre una pareja en crisis vista desde la óptica infantil.

Hace tres días la presentó en el festival holandés -que culmina este domingo-, donde celebraron el cuidadoso uso de la atmósfera y delicado manejo actoral con niños que nunca habían estado frente a una cámara. "En las manos talentosas de Sotomayor, la infancia es capturada en todos sus estados de ánimo contradictorios, con una combinación desigual de la impaciencia, la emoción, la inseguridad, la libertad y la dependencia", afirmó el crítico de Variety, Jay Weissberg. El juicio no es gratuito. La mirada de Sotomayor sobre el cine tiene que ver con fijar sensaciones, enfrascar momentos, una especie de renuncia al olvido.

La directora filma situaciones cotidianas, buscando hechos a simple vista insignificantes pero expuestos desde una perspectiva única, como en Debajo, cortometraje de 15 minutos sin cortes registrado desde una sola toma cenital. "Me interesa que sea un relato para cine y no un libro, donde una puesta en escena, una visión muy precisa y particular de una situación, aunque sea muy sencilla, pueda ser conflictiva". Para alcanzar dicho naturalismo en De jueves a domingo se valió de un guión filmado cronológicamente, que los niños leyeron a medida que el rodaje avanzaba, con el fin de capturar emociones genuinas. Un estilo que la aproxima al llamado nuevo cine chileno, que gana presencia en festivales internacionales.

  • Sé el primero en comentar comentarios
     
SUPLEMENTOS Y REVISTAS

Cultura&Entretención

Página 46
      LaTercera.com
      SIGUENOS TAMBIEN EN:
      ACTUALIZA TU EXPLORADOR: