LA TERCERA EDICION IMPRESA | viernes 27 de enero de 2012
Al menos, tres locales en Reñaca las ofrecen y tienen música, baile y barra. Terminan cerca de la medianoche.
Cada tarde, después de almuerzo, Pablo Aballay (26) se dirige rumbo a Reñaca, en Viña del Mar, para reunirse con sus amigos a tomar sol, nadar, pero también a bailar y comer.
Juan Pablo es uno de los cientos de jóvenes que cada tarde pasan de la playa a algunos de los pubs del sector que ofrecen las llamadas fiestas after beach, que, a diferencia del carrete nocturno, se desarrollan a partir de las cuatro de la tarde, a plena luz del día, lo que permite a los jóvenes asistir sólo aperados de su traje de baño.
"Me vengo directamente de la playa con lo puesto. El resto lo dejo en el auto. Me gusta la gente, el ambiente y la música", dice Juan Pablo, asiduo visitante del Stingray, uno de los locales que ofrece este tipo de eventos y que se emplazan, preferentemente, entre el cuarto y quinto sector de Reñaca.
"Las fiestas son increíbles. Tienes vista a la playa, un espectáculo de fuego y magia y gente bailando", resume Francisca Villegas (21), otra fanática de esta fórmula estival.
Diego Israel (22) es el dueño de Sunset Beach, uno de los más populares del balneario y que también ofrece after beach. Reconoce que, en su caso, la inspiración provino después de conocer en 2011 la cuna de esta fiestas: Ibiza. "Allá está lleno de estos lugares y pegan mucho. Por eso, al volver de ese viaje, quise replicar el modelo en Chile". Así, junto a un socio, Camilo Figueroa, inauguró Sunset Beach, donde entre música electrónica a cargo de Dj nacionales y espectáculo de fuego y magia de los bartender, los jóvenes también pueden condimentar su diversión con una oferta gastronómica que incluye sushi, hamburguesas y empanadas.
Más relajado
"Es mucho más rico y relajado estar frente a la playa que lleno de gente en las noches en las discotecas. Puedes ir con ropa relajada y algo igual para arreglarse, como un brillito, y quedarse disfrutando hasta las nueve de la noche", dice Maite Bordachar (20), otra frecuente amante de esta novedosa diversión juvenil.
Camilo Figueroa reconoce que, precisamente, es una de las claves de su éxito. "La gente joven que anda de vacaciones siempre busca carretes nuevos. Se aburre de la monotonía de las discotecas", idea que refuerza Aníbal Contreras, de Stingray. "El concepto de las fiestas after beach aprovecha la idea de que los jóvenes aguantan en la playa hasta las cuatro de la tarde, y luego, buscan hacer algo entretenido con los amigos.
Hernán Miqueo, administrador del Baires Lounge, que ofrece la fórmula desde el año pasado, afirma que la recepción del público con este tipo de fiestas ha sido excelente, seducidos por el atractivo de festejar con la puesta de sol, en medio de buena música y tragos, generándose un ambiente entretenido y mucho más grato que en las discotecas nocturnas, "que están más dirigidas a personas entre 18 y 22 años", dice Camilo Figueroa, que afirma que sobre ese segmento etario la oferta es muy discreta. Dice que los after beach, precisamente, llenan ese vacío, porque están orientados a jóvenes sobre los 20 y 30 años.
Los after beach también se han convertido en una alternativa de previa, la antesala en que los jóvenes esperan el carrete estelar de la jornada. "Después del after beach nos vamos a la casa a cambiarnos de ropa para salir de nuevo", reconoce Maite.